APCOM

Elegir cómo y con quién quieren vivir es un derecho básico de las personas con discapacidad intelectual que Plena inclusión promueve desde su propuesta de transformación.

Para Mª Luisa Estévez, Ángeles Del Toro, Mari Ascensión Pérez y Antonia Semitiel viven juntas, desde enero, en un piso compartido en Caravaca de la Cruz (Murcia), gracias a la entidad APCOM y al proyecto MiCasa de Plena inclusión.

Esta es su primera Navidad juntas, que es lo mismo que decir que son las primeras fiestas fuera de la residencia. “Hemos comprado un árbol y lo hemos adornado con cintas”, relata Mª Luisa quien recuerda que en la residencia el día de Nochebuena cenaban, veían la tele y se acostaban pronto. “Este año nos vamos de fiesta. Vamos a beber champán y a bailar”, promete.

“En casa vamos a hacer el amigo invisible y a comer turrón”, dice Ángeles. Asegura que el 5 de enero irán a ver la cabalgata de Caravaca que pasará cerca de su casa. Recuerda que en la residencia donde estaba hasta hace apenas unos meses comían uvas el 31 de diciembre, “porque las compraban las cuidadoras”. Este año “nos encargamos nosotras de comprarlas”.

María Ascensión también es partidaria de aprovechar las fiestas navideñas para salir “a comer y a bailar a ‘Los jardines del sol’ (un restaurante que les gusta especialmente)”. “Nos apetece bailar la música de Bisbal”, añade. Ella vivió la experiencia de la residencia durante tres años. Antes vivía con su padre y su hermano.

El proyecto MiCasa permite que, en 13 comunidades autónomas, entidades de Plena inclusión faciliten pisos para la vida independiente y en comunidad para personas con discapacidad intelectual, sobre todo con grandes necesidades de apoyo, que anteriormente vivían en residencias con otras muchas personas.