Francisco Fernández García/ARCHIVO MUNICIPAL CARAVACA

Aunque ya contaba con algunos siglos de existencia, sería a partir de mediados del siglo XIX, especialmente durante su último cuarto, cuando la prensa periódica se extendió territorialmente generalizándose su uso, lo que conllevó el consiguiente aumento del número de cabeceras, alcanzando un gran desarrollo la prensa local y comarcal, que satisfacía el creciente interés de los lectores por conocer lo que sucedía en su entorno.

La Luz de Caravaca

La Luz de Caravaca

Los cambios sociales, políticos y económicos del siglo XIX trajeron consigo, entre otros, el reconocimiento de la libertad de expresión y del derecho a la información, no con la amplitud con que hoy los entendemos, pero sí de manera que cimentaran las bases de su posterior desarrollo, propiciando un impulso cultural gradual, una de cuyas manifestaciones de mayor relevancia fue el aumento de publicaciones periódicas.

Dentro del territorio que nos ocupa, la primera fue “El Argos” semanario editado en Caravaca cuyo primer número salió a la calle el 20 de mayo de 1877, tutelado por la Sociedad Literaria de Caravaca, asociación integrada por varios caravaqueños aficionados a la literatura de ideas liberales, algunos de los cuales llegaron a tener destacada actividad política y ocupar puestos de responsabilidad.Su aparición supuso un avance considerable en la modernización de la sociedad caravaqueña, fundamentando su existencia en la defensa de los intereses del municipio, tal y como refleja uno de sus primeros editoriales: “uno de los principales objetos que nos propusimos desde la creación de este periódico fue abogar por los intereses materiales de la localidad”. A pesar de sus buenas intenciones tuvo una existencia fugaz, no superando el año de vida, cerrándose a finales de julio de 1878 tras haber sacado tan solo 11 números.

A este siguió en 1882 “La Luz”, de periodicidad semanal, dedicado como reza en su cabecera a la divulgación de los intereses generales, literatura, noticias y anuncios.En 1885, bajo la dirección de D. José de Haro, amplió sus contenidos a Calasparra, Cehegín y Moratalla, estableciendo corresponsalías, pasando a denominarse “La Luz de la Comarca”. Su existencia fue dilatada, registrándose el último ejemplar conocido en 1927. Otro periódico caravaqueño de gran importancia por su longevidad y contenidos fue “El Siglo Nuevo”, fundado en 1901 y destinado también a ofrecer información y noticias de la comarca del noroeste. El último ejemplar conocido de este semanario  lleva el número 823 y corresponde a 1916.

También en Caravaca hay que reseñar “El Baluarte” (1892), “La idea” (1914), “Heraldo de Caravaca” (1915), “El Hacha” (1920), “Caravaca” (1921) y “Nueva Era” (1922).  En el resto de poblaciones del noroeste habrá que esperar a la primera década del siglo XX. En Calasparra el primero en aparecer fue “El Defensor” en 1911, semanario con contenidos tanto locales como nacionales, al que siguieron “La Voz del Pueblo” y “El Lápiz Rojo”, ambos en 1913, “El Rayo” en 1919 y “Justicia” y “La Opinión”, los dos en 1924.

En Cehegín hallamos el primer caso en 1903, año de fundación de “El Eco de Cehegín”, semanario del que solo se conoce un ejemplar correspondiente al 5 de septiembre de ese año. En 1911 apareció un semanario con el mismo nombre de la ciudad con el lema “Por Cehegín y para Cehegín”, dirigido por D. Francisco A. Torrecilla ofrecía al lector información local y nacional. A principios de 1912 se hizo cargo de su dirección D. Juan García Porcel quien en el último número conocido, fechado el 6 de octubre de 1912, evidenció las dificultades y limitaciones inherentes a este tipo de publicaciones: “luchamos con un público no acostumbrado todavía a esos convencionalismos periodísticos, muy mal vistos tal vez en los grandes rotativos, pero de los que no podemos prescindir en estas modestísimas publicaciones, porque ello sería causa de nuestra inevitable ruina y nuestra mente prematura”. Al semanario “Cehegín” siguieron “Don Pío” en 1913, “La Voz del Pueblo” en 1914, “Industrias” en 1927 y “Cehegín ilustrado” en 1929. También hubo otro, titulado “El Patronato”, del que no conozco ningún ejemplar, tan solo que estaba en funcionamiento en 1927.

Por su parte, Moratalla contó con dos cabeceras: “El Progreso”, semanario independiente de literatura y noticias, fundado en 1909, y “El Ideal”, revista literaria y de noticias, en 1914.

Finalmente está Mula que, al igual que sucede en Caravaca, por ser el centro de una amplia comarca tuvo un inicio anterior, encontrando las primeras publicaciones periódicas en las últimas décadas del siglo XIX. Las primeras aparecieron en 1889: “La Voz de Mula” y “El Noticiero de Mula”, dos semanarios con información diversa y noticias locales que tuvieron su continuación con “La Lata” (1897), “El Casino” (1904), “El Faro de la Juventud” y “Heraldo de Mula” (ambos en 1917), “La Semana” y “El Amanecer” (los dos en 1919) y “El Porvenir” (1926), entre otros.

Así se mantuvo la situación hasta la II República y la guerra civil, sustituyéndose este tipo de publicaciones por otras de marcado carácter político ligadas a organizaciones sindicales y partidos, que lógicamente desaparecieron con el franquismo, durante el cual la mayoría de las existentes eran de temática religiosa, festiva o afectas al régimen.

Con la llegada de la democracia el panorama cambiaría volviendo a circular prensa informativa, aunque a los escasos intentos hay que añadir su corta permanencia. En cualquier caso podemos anotar entre otros los casos de “Atalaya” (1982) en Bullas y “Caravaca” en la ciudad del mismo nombre, destacando “El Faro de Caravaca” que se mantuvo activo durante los años 2002 a 2007. Por último tenemos “El Noroeste” cuyo 20 aniversario celebramos en esta ocasión y que con el paso del tiempo ha ido creciendo y ampliando sus contenidos hasta englobar  las comarcas del Noroeste y Rio Mula.

Enhorabuena. Que cumplas mucho mas…