Ya en la calle el nº 1052

La poeta Marisa Morata, de Mula

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

La poeta Marisa Morata, de Mula
La poeta Marisa Morata, de Mula

Alta literatura. Poesía elevada. Así, de entrada, son los primeros calificativos que afloran al inicio de esta reseña. Tengo en mi Debe el encontrar la ocasión para preguntar a Marisa Morata si es ella la chica protagonista de uno de sus relatos cortos. En realidad debo hacerle cuestiones sobre varios relatos, pero el realismo inquietante que aparece en El mimo es de una maestría sorprendente [Marisa Morata, Relatos. Textos jóvenes. Editora regional 2006].

Lo que nos trae aquí, sin embargo, es la poesía. Entre mis lecturas de poesía de autores jóvenes de nuestro territorio, confieso que tengo predilección por esta poeta de treinta y seis años, nacida en Mula, que vive actualmente en el sur de Francia, donde trabaja como traductora freelance de alemán, inglés y francés. Aunque ya había leído algo de ella, la conocí personalmente en Mula, en una de las presentaciones de su libro de poemas Trayectorias. Mucho tuvo que ver en el descubrimiento de Marisa Hurtado como poeta su participación en el taller internacional ‘Helecho poético’, impartido por el poeta Samuel Trigueros. Otro poemario suyo, Perspectivas del incendio, recibió el XX premio de poesía Dionisia García-Universidad de Murcia en 2022.

Trayectorias está estructurado en cuatro partes que señalan el ideario poético de este libro: Errática, Circular, Relativa y Absoluta. El poema elegido para hoy pertenece a Errática, de la que el escritor Daniel Espejo escribe en el prólogo que tiene el exilio y el desapego como leit motiv, y con la estación berlinesa de Hermannplatz convertida en el centro de un laberinto que te redirige una y otra vez, como en una pesadilla, al corazón de sí mismo. “La gata frota el lomo contra el suelo / para estar viva: / si la piel no es tocada / la piel no existe”, dice Marisa en uno de los poemas de esta sección.

El poema xi. exhala la simbiosis de lo onírico con la realidad. El sueño es otra forma de viaje, otra forma de volar, aunque se vaya en autobús. Es un placer, y un lujo, leer a Marisa Hurtado [Marisa Morata Hurtado, Trayectoria / Trayectoires. Nautilus ediciones 2022]

Sigues con la vista el paso del avión contra la tierra.
Te cuento que he soñado
siete vasos con vino en una barra.
Me miras queriendo decir:
ya se han bebido esos vasos como un cáliz
no los cuentes ni vuelvas a llenarlos
déjalos.


En el sueño era mía la botella
y nadie más que yo podía tocarla.
Era mi vino o mi sangre
o los años de exilio a la vez.


Atravesamos pasillos en un orden disociado
que nada tiene que ver con la numeración de los asientos
ni la avidez de las idas:
es la vuelta.


El mundo alrededor es ocre contra un azul intenso.
El viaje en autobús ha de durar todas las horas
debidas a la tierra.


Cómo sabré entonces que ha acabado el viaje
me pregunto
dejándome caer en tu hombro nuevo
mientras veo una barra con siete vasos vacíos
y una botella.


El motor se detiene y tú pronuncias
una frase simple para despertarme:
hemos llegado.

Marisa Morata
La poeta Marisa Morata, de Mula
La poeta Marisa Morata, de Mula
La poeta Marisa Morata, de Mula
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