JAIME PARRA

El escritor moratallero Pascual García presentó su nuevo poemario en el Museo Ramón Gaya en un año que espera pródigo en publicaciones, ya que a “Trabajan con las manos” puede unirse e, un libro de entrevistas en el que viene trabajando hace años y que incluye entrevistas a escritores de Murcia y a otros de nivel nacional; asimismo, está pendiente la publicación del libro de poesía con el que gané el Premio Dionisia García-Universidad de Murcia y que saldrá, a buen seguro, a lo largo del año. Por último, tiene una novela que tal vez se edite a principios del año siguiente.

Escribes cuentos, novelas, ensayos, poesía… ¿qué género prefieres?

La verdad es que los géneros no existen; la literatura es una y, si es buena, siempre es poesía, aunque se escriba en prosa, como lo es El Quijote o La casa de Bernarda Alba, por poner dos buenos ejemplos de géneros aparentemente distintos. Escribo literatura con la intensidad con la que yo creo que merece la palabra que nombra el misterio; luego, que esas palabras anden en versos o en capítulos de una novela o en un relato no es un asunto tan importante.

¿Por qué este “contar el misterio de la épica cotidiana de los hombres y de las mujeres que se ganan la vida con sus propias manos” (que le cuenta en una entrevista a Antonio Arco) le pedía hacerlo en verso y no en prosa?

Yo creo que ese mundo al que me refiero, que en principio parece muy realista, y lo es sin duda, y que daría para una novela reivindicativa y social, tenía un enfoque poético y épico al modo de la poesía antigua, sin abandonar su fondo comprometido; era una especie de aventura literaria, que vengo ejerciendo durante algunos libros de poesía. De ellos se podría decir que no pertenecen a la moda de lo urbano, pero nacen de mi asombro ante las imágenes de la nostalgia.

¿Qué es la poesía para usted?

La poesía para un escritor es un modo de ver la vida y de llevarla hasta el papel; un modo intenso, sustancial y profundo, casi un modo de conocimiento. Se podría decir que el escritor conoce a través de sus versos y nos da a conocer a nosotros, sus lectores, un mundo particular y muy hermoso, para bien o para mal.

“Uno es, de un modo indefectible, lo que su memoria contiene y lo que alberga su corazón”. ¿Puede la poesía conservar y transmitir la memoria a otras generaciones?

Por supuesto, no solo puede, sino que además tiene la obligación de hacerlo, es, en esencia, uno de sus más altos cometidos. Y así ha sido siempre. La poesía ha conservado la memoria de la especie y sus emociones; en algún caso, ha conservado también sus leyendas y su epopeya. Esta epopeya que llevo a cabo en mi libro es la de las vidas humildes y anónimas de los desheredados, que, en alguna manera, sostienen la vida y le dan sentido.

Como en otras ocasiones, la portada ha sido ilustrada por Francisca Fe Montoya, ¿cómo complementa ésta y otras obras?

Francisca Fe, mi mujer, viene ilustrando mis libros desde el primero, desde El intruso, y siempre ha acertado a resumir la esencia de cada obra con una imagen que, además, sorprenda al lector que se acerca curioso a una librería cualquiera. Al fin y al cabo, la portada de un libro es su carta de presentación, y por ella solemos entrar todos los que nos acercamos con curiosidad a las novedades editoriales del expositor de una librería. Elegir un título u otro puede depender, a veces, de la fascinación que nos provoque la portada.