Pedro Antonio Hurtado García

Trabajadora hasta decir basta, ha mantenido y defendido varias actividades en su vida, pero, al final, ha triunfado la debilidad, la vocación, el sentimiento y lo que realmente le llena y le hace feliz: la literatura, con especial vinculación a esas poesías que recita como nadie, que borda y que te hace sentir como si se estuvieran produciendo en tu propio ser. Para ello, como decimos, ha tenido que abandonar diversas actividades, pero, especialmente, un restaurante, en Alhama, que ya estaba consolidado, que le era rentable y en el que ha pasado muchas horas al pie de los fogones, una decisión que supone un riesgo importante y nunca sencilla de tomar.

La Alhameña, de Puerto Lumbreras, se consagra en el complejo mundo literario

La Alhameña, de Puerto Lumbreras, se consagra en el complejo mundo literario

Su padre.- Nació en Puerto Lumbreras, el día 27 de septiembre 1970. David es su esposo y Jesús, Julia y Beatriz, de 16, 13 y 8 años, respectivamente, sus adorados hijos. Manifiesta haber tenido una infancia hermosa, pero matiza que “hasta los 8 años, momento del fallecimiento de mi padre. Ahí, fue donde mis ilusiones se vieron truncadas y no podía entender nada. La edad y el impacto contribuían decisivamente a no dejarme comprender lo que estaba sucediendo. Todo era dolor en el corazón, desgarro en los sentidos e incredulidad en mi mente. Iba a casa buscando a mi padre, todos los días y en todas las habitaciones. No entendía la muerte ni alcanzaba a comprender por qué no podía verle y, además, que eso fuera para siempre, cuando representaba mi auténtico delirio. Llegar al último rincón y no encontrarle solamente sirvió para entristecer mi infancia durante mucho tiempo. Fue, ahí, cuando comencé a escribir, a asumir las necesidades de los demás, a identificarme con ellas y a plasmarlas sobre el papel. Vivía en un entorno con muchas necesidades: una niña ciega, gente que sufría adversidades económicas notables, vicisitudes y complejidades que me empujaron a escribir, agarrándome a la literatura como una tabla de salvación que me recuperara de esa ciénaga cruel en la que estaba inmersa”, sentencia.

Desfavorecidos.- Nos informa que, de esa manera, percibió que tenía que enfocar su literatura y su poesía hacia los más débiles, tristes y desafortunados, cansados de sufrir, deprimidos, de tal forma que, desde su perspectiva literaria, intentaba contribuír, apoyar a esos colectivos, insuflarles fuerza, ánimo e impulso de la manera que ella mejor podía hacerlo, considerándoles en sus textos poéticos y realzando su figura en los mismos, ya que, al no gozar de posición económica holgada, encontró la mejor manera de ayudar en su pluma.

Sacrificios.- Fue a los 12 años cuando se trasladó a Alhama, para vivir con su familia, donde su madre les crió compartiendo los cuidados familiares con la venta de baterías de cocina y todo lo que el negocio del momento les permitía gestionar para su comercialización. Era una vida dura y sacrificada en la que su madre y su abuela se afanaban, sin dejar hueco para el cansancio, volcadas en el cuidado y crianza de seis hijos. Tanto trabajo, esfuerzo y pasarlo no muy bien, le hizo entender que la literatura podía ser una salida en su vida, comprendiendo, al mismo tiempo, que fácil tampoco iba a tenerlo. Y encaminó sus pasos por ese enfoque poético, convertido en espejo fiel de la vida de quienes le rodeaban, con escaseces y pocas posibilidades de diversión, algo que le preocupó y ocupó siempre, pues jamás estuvo sin hacer nada, debido, seguro, a la enorme responsabilidad que asumió desde pequeña, agudizada por su prematura orfandad, una “escuela” idéntica a la que ha transmitido a sus hijos, haciéndoles ver que no nos podemos instalar en el ocio, sino hacer de la ocupación necesidad, costumbre y hábito permanente para ganarnos el sustento, porque el sacrificio de vida nunca puede estar al margen, ya que, sin él, nada se consigue.

Cálculo educativo.- Nos comenta, también, que “con ese criterio, ‘remangarse’, salir adelante, esforzarse y lograr objetivos es una meta que tienen que lograr ellos mismos, verla y animarla en cuantas personas les rodeen, sin olvidarse nunca de los invadidos por la soledad, los ancianos, impedidos y todas esas personas que también merecen nuestra atención solidaria, respeto social y respaldo humano. He procurado que en casa impere la austeridad y nunca he permitido que mis hijos lo tengan todo, porque los valores se aprecian sabiendo de qué va la vida y teniendo en cuenta que la adversidad es una barrera a vencer y no un espacio en el que ubicarse, porque la consecuencia solamente se traduce en depresiones, vicios, malas prácticas y semejantes modos de vida que a nada bueno conducen. Un muchacho me decía, recientemente, que lo tuvo todo, absolutamente todo, pero, al final, ‘caí en las drogas, en la bebida y en el vicio permanente’. Es lo que no quiero que pueda ocurrir en mi entorno y lo que siempre aconsejo a los demás. Tiene que imperar la esperanza, la ilusión, la motivación, porque hay mucho por hacer en el mundo y quedarnos ejerciendo la quietud no es el camino adecuado”, afirma convencida.

Química con los lectores.- Al consultarle por la llegada del éxito, nos aclara que, en su caso no fue más que “la consecuencia de publicar unos poemas en las redes sociales a través de unos videos, como ‘La madre’ e ‘Instrucciones a mis hijos’. Recibí, entonces, la llamada de una editorial, ya que se produjeron millones de visitas desde todo el mundo, registrándose, en el algún caso, más de 50 millones de visualizaciones realizadas desde diversos puntos del planeta. Comprobé la fuerza de esa ventana al mundo que son las redes sociales para poder comunicarme con tanta gente, expresar ideas, hacer literatura, reforzar mi poesía y hacerlo, además, utilizando esa comunicación que siempre me ha parecido un vehículo de entendimiento fantástico, porque la forma de decirle las cosas a los demás, gozará de más intensa o débil aceptación en función del mejor o peor enfoque que se aplique en cada momento. Mi mensaje, tal como percibí, era universal, había calado, quizás porque yo practicaba la serenidad, la tranquilidad y el sentimiento, pero expresado de la forma más natural. La gente lo captó muy bien, a pesar de vivir en este mundo tan acelerado, escaso de tiempo, colmado de nervios y falto de sosiego, ya que imperan unas prisas enormes que nunca entenderé. Por eso, mi mensaje era de calma, de paz, sosiego y tranquilidad, matizando que no pasa nada, que todo puede resolverse, ya que hay que ser fuertes, salir adelante y no desistir. A partir de ahí, mi teléfono comenzó a estar más ocupado que nunca. Me requerían para recitales y he recorrido mucho mundo con esa actividad. España la tengo bastante “repasada” y aseguro que quedan pocos lugares en los que no se sepa de mi poesía, pero también he dado el salto al extranjero y he visitado numerosos países, algunos reclamando nuevamente mi presencia, como, por ejemplo, México, desde donde me llamó mi editorial actual “Urano”, diciéndome que habían estudiado mi trabajo y querían saber si podían contar conmigo. Firmé con ellos en Barcelona y mi obra, ahora mismo, circula por toda España conformada por tres libros: ‘Instrucciones a mis hijos’, ‘Nana para dormir a mis abuelos’ y ‘Balada a mis padres’, estando pendiente de lanzamiento ‘Carta a mis hermanos’ que aparecerá pronto”, nos confirma.

La política.- Le preguntamos por su reciente actividad institucional y nos cuenta que “a pesar de tanta ocupación, se cruzó en mi vida la política, al recibir la propuesta de Diego Conesa para ser la cuarta en su lista. Primero, me lo pensé. Me negué, porque entendía que no era algo que entrara dentro de los planes que yo había diseñado para mi vida. Rápidamente, no obstante, me di cuenta de que la política es un medio y una fórmula muy válida para poder ayudar a los demás, algo que ya estaba haciendo con la literatura. Noblemente, llamé a Diego y le expresé mi cambio de opinión, porque, además, el PSOE es una formación que atesora todas las ideas con las que yo me identifico, en la que creo que encajo perfectamente y, por todo ello, quiero acompañaros, le manifesté, para ejercer esa tarea que me propones y en la que me entregaré con la ilusión, ganas y honradez que practico en todo lo que hago, estando a vuestra disposición, esencialmente, para colaborar, pero, sobre todo y por encima de todo, para ayudar a los demás en cuanto me resulte posible. Tuve la suerte de conseguir un escaño en la Asamblea Regional, gracias a nuestros votantes, y puedo asegurarte, sin jactancias de ningún tipo, que, ahí, estamos trabajando como leones todos los compañeros y compañeras, sin descanso y sin limitación horaria, al lado de Diego Conesa, hombre de enorme capacidad de trabajo y organización, al que te aseguro que no vamos a defraudar en su confianza depositada. Me ocupo de exclusión social y cultura, dos actividades que me apasionan de verdad, esencialmente porque entiendo que hay mucho por hacer en esta región, tanto por la cultura como por la pobreza”, concluyó.

Reconocimientos.- Así es esta mujer que ya recoge distinciones, como la que se le entregó en el “Restaurante Casa Menéndez”, de Águilas, galardonada como “Faba de Oro”, momento del que fuimos testigos, pero son muchos más los reconocimientos y valoraciones que se hacen de su arte poético, que queda reflejado en “La caja de galletas”, salida de su inspirada pluma, que nos ofrece en estas páginas, como trabajo elegido al azar. Buenos días.

 

La caja de galletas
Tres hijos del tamaño de una silla
enganchados al carro de la compra.
Uno quiere dormir, alza los brazos,
otro quiere comer, el otro llora…
Yo observo por detrás de unos estantes
en silencio, la estampa y me conmueve.
No está tu monedero para fiestas,
y comparas el precio de la leche.
Coges en brazos al que más molesta,
le quitas el flequillo de la frente
y pones tu mirada en su mirada
buscándole a la vida un aliciente.
Señala el pequeñajo con el dedo
una caja preciosa de galletas.
Apartas su dedito con tu mano,
no está tu monedero para fiestas.
La boca de tus hijos mereciera
lo mismo que la boca de los reyes,
y sigues apartando sus deditos
de aquello que los niños apetecen.
Abres la cremallera al monedero
por si hubiera algo más que tú no sepas,
y pudieras comprarle al pequeñajo
esa caja preciosa de galletas.
Pero llevas apenas lo justito
para saciar el hambre más urgente;
el hambre de los pobres es un hambre
más primitiva, un hambre diferente.
Y en unas matemáticas exactas
calculas el valor de lo que llevas.
Viendo que te has pasado determinas
qué es menos importante en una mesa.
Dejas los postres porque, al fin y al cabo,
el postre es un capricho, ¡qué puñetas!
Y vuelven a pasar tus tres criaturas
delante de la caja de galletas.
Miras al pequeñajo, te sonríe,
señala con el dedo nuevamente.
Tuviste la desgracia que a tus hijos
les gusta lo que al resto de la gente.
Y sin pensar dos veces lo que haces
sustituyes el queso, ¡qué carajo!,
Por la caja preciosa de galletas
que tan feliz hará a tu pequeñajo.
El hambre de tus hijos se parece
al hambre de los hijos de cualquiera.
Tuviste esa desgracia, amiga mía.
El hambre, que no entiende de etiquetas.

Magdalena Sánchez Blesa