Ya en la calle el nº 1052

La población de buitres leonados crece en la comarca del Noroeste

En 1979 desaparecieron las rapaces en la Sierra de Mojantes

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Añade aquí tu texto de cabecera

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

La población de buitres leonados en la Región de Murcia, según datos de la Consejería de Medio Ambiente, ha alcanzado las 300 parejas entre 2022 y 2023. Los ejemplares censados se extienden, entre otros territorios, por los municipios de Caravaca y Moratalla. La situación no ha sido siempre así de positiva, en 1979 desapareció la población por completo. Hablamos con Juan de Dios Morenilla, ornitólogo, anillador científico de aves y uno de los fundadores de la asociación ecologista de Caralluma, sobre cómo se ha recuperado la población de buitres leonados en la región y qué papel ha jugado en esto la asociación.

Caralluma tiene un recorrido de casi cincuenta años y ha trabajado en el noroeste de la región y en las zonas limítrofes con Granada, Almería y Albacete. Según Juan, han luchado por el cuidado, la conservación y el estudio de la naturaleza, “porque para defender hay que conocer”. La asociación se gestó en el Ayuntamiento en el centro de estudios caravaqueños en la sección de fauna, más tarde pasó al instituto municipal de cultura y a la sección de ecología y medio ambiente. En 1984 se dieron de alta como asociación Caralluma. La Consejería de Medio Ambiente reconoce los esfuerzos realizados por la asociación para recuperar a estas rapaces.

La población de buitres leonados crece en la comarca del Noroeste
Buitre negro y leonados en el primer muladar de Caralluma. Foto Arturo López.

Juan reconoce que una de las principales inspiraciones de ese grupo concienciado con el cuidado y la preservación del medio ambiente fue Félix Rodríguez de la Fuente, pero también Jacques Cousteau o David Attenborough.

La desaparición del buitre leonado se produjo, según Juan, por un cúmulo de acontecimientos, pero utilizar venenos para matar otras especies fue el factor que más disparó las tasas de mortalidad. “En los años 50 y 60 se pagaba por llevar al ayuntamiento las uñas de águilas reales, en aquellas campañas de erradicación y murieron tantas especies que hoy están protegidas”, cuenta el experto. Los venenos pretendían acabar con las poblaciones que se alimentaban de especies cinegéticas. Si se envenenaba un zorro de los restos comían los buitres y ellos también morían.

La población de buitres leonados crece en la comarca del Noroeste
Cargando una vaca para los buitres en los años ochenta. Foto Caralluma

Juan apunta a que otro de los problemas fue la mercantilización del campo en los años 60. “Veía los buitres volando por encima de Caravaca y era porque iban a bajar a comer de las bestias que se morían en la huerta”, relata Juan. Esto acabó con la llegada de nueva maquinaria al campo. En la actualidad, la comunidad autónoma aprobó la ley Europea y un Decreto ley que permite dejar en el campo carroña de explotaciones ganaderas para que coman las rapaces.

Como cualquier especie, los buitres cumplen una función insustituible en el ecosistema. “Son la policía sanitaria del campo”, Juan utiliza este término para explicar que los jugos gástricos del animal son capaces de eliminar vectores de casi todas las enfermedades contagiosas al digerir la carne de otra especie. Si muere una oveja por un virus ellos son los que paran la expansión de la enfermedad al comérsela.

La población de buitres leonados crece en la comarca del Noroeste
Construcción del primer comedero. 1983. Foto Caralluma

El entrevistado destaca figuras de la generación Z como Greta Thumberg, activista medioambiental y ambientalista sueca, que con 21 años ha conseguido movilizar a jóvenes de todo el mundo. “Tenemos confianza de que hay ahora una generación que alza la voz”, continúa. Sin embargo, la situación no es tan optimista en el caso de Caralluma, donde sus miembros más jóvenes sobrepasan la treintena y el relevo generacional parece inexistente.

Juan de Dios explica que aparte de las colonias de buitres que hay en Caravaca, Moratalla y Lorca, se ha instalado una buitrera reproductora en el corazón de la región, en Sierra Espuña. “Hay pulsaciones en positivo sobre la población de rapaces carroñeras e incluso, hay visitas de Quebrantahuesos jóvenes desde la Sierra de Cazorla”, destaca.

Para que la situación del buitre leonado en la región no corra peligro es necesario que se atajen las causas que provocaron su desaparición, como explica Juan hay que seguir prestando atención al uso de venenos y al suministro de alimentos.

Juan de Dios insiste en que las agresiones medioambientales siguen estando presentes en la actualidad. Si una especie desaparece del entorno puede provocar un daño irreparable en el ecosistema. Los comederos y las campañas de concienciación fueron vitales para poder recuperar al buitre leonado en la comarca, todo el proceso se ha llevado a cabo gracias al trabajo de un grupo de personas incansables, concienciadas con el cuidado del medio que les rodea y las especies que lo habitan.  Recogiendo lo que ha dicho Juan, para defender hay que conocer, es decir, conocer es cuidar. 

¡Suscríbete!

Recibe cada viernes las noticias más destacadas de la semana

Sonrisa Saharaui
  • Bobicar
  • Ortodent
  • ROALF
  • automoción caravaca
  • Heroes en librerias
  • TEOFILO A LA VENTA
Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp
  • Talleres santa cruz
  • aureum
  • lymaco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • Talleres santa cruz
  • aureum
  • lymaco