PEDRO VILCHES/Portavoz del Partido Popular en Caravaca en la anterior legislatura
Hace dos meses que mis compañeros y yo dimos término a nuestra gestión en el Ayuntamiento. Pretendía apartarme lo más posible de la política y devolverle a mi familia el mucho tiempo que le debo, pero ya son varias las veces que se nos difama veladamente y mi paciencia se ha agotado. Si los socialistas me querían de vuelta, he de darles la enhorabuena: aquí estoy. De modo que basta de preámbulos y vamos a desmontar mentiras.
Se ha dicho que cuando los socialistas llegaron al Ayuntamiento se encontraron los ordenadores borrados. Bien, si eso hubiera ocurrido no tendrían que esforzarse mucho buscando al responsable, porque en el Ayuntamiento hay un departamento de Informática entre cuyas funciones está tener copia de todo. Pero es mentira. Lo realmente ocurrido es que queríamos conservar nuestras cuentas de correo, pero el Secretario nos dijo que las acabadas en caravacadelacruz.es tenían que ser borradas, por ser ese dominio oficial y de pago. Así que esas cuentas se eliminaron, pero nada más, entre otras cosas porque ni yo mismo, Concejal de Hacienda, tenía acceso a los archivos informáticos del Ayuntamiento. A ninguno en absoluto, salvo a mi correo personal.
Se ha dicho que al nuevo Alcalde, en su toma de posesión, se le entregó un bastón de plástico. Bien, puede que así fuera, que ni lo sé ni me importa, pero lo que no se ha dicho es que la organización de esa ceremonia no corresponde al gobierno saliente.
Se ha dicho que los nuevos gestores se han encontrado las arcas vacías, y el propio Alcalde, poniéndose en ridículo ante cualquiera que conozca mínimamente lo que es un presupuesto, se ha echado las manos a la cabeza diciendo que las facturas pendientes van a tener que ser pagadas con el IBI que se cobrará en octubre, cuando ese IBI debería ser para el año que viene. Si su novata Señoría se molestara en hojear el Presupuesto 2015, vería que en su capítulo de ingresos figura el IBI del presente año, no el de 2014. Precisamente por eso se llama Presupuesto 2015. Y eso de que los gastos se financien con los ingresos del mismo año viene ocurriendo desde Tartessos. Lo que pasa, y ya lo advirtió el Alcalde, es que están pensando echar mano de la póliza. Sí, de esa que tanto criticaron cuando gobernaba el PP y que nosotros jamás tocamos. Pues bien, Señoría, si quiere usted tirar de la póliza está en su derecho, pero tras haber capeado el temporal de la crisis sin sacar un céntimo de ella no pretenda echarnos la culpa.
Se ha dicho que el nuevo gobierno ha encontrado ocho millones de euros en facturas impagadas, dos de ellos sin contabilizar. Lo ha escrito en varios medios la Concejal de Hacienda, y lo ha dicho también el propio Alcalde en una entrevista digital. Sobre la intención que albergan al publicar tal cosa, baste decir que, en cuanto se menciona el asunto, el entrevistador se apresura a remachar «¡en los cajones!» con grotesco entusiasmo. No me extraña, porque lo que se pretende es que los ciudadanos confundan el trámite legal que ha de seguir una factura, desde que entra por registro hasta que se contabiliza, que no baja de un mes, con la práctica irregular de hacer gastos sin consignación presupuestaria y esconder la factura en un cajón.
La responsabilidad de contabilizar las facturas corresponde exclusivamente al Interventor. Los cargos electos no tenemos autoridad sobre él, de modo que si hubiera facturas sin contabilizar ya saben a quién pedirle explicaciones. Pero ocurre que yo nunca he ordenado, porque no puedo, ni sugerido, porque no quiero, que se esconda una factura. Pongo por testigos de ello al Interventor, al Tesorero y a todos los funcionarios que integran el Área Económica del Ayuntamiento. Ahí los tiene usted, Señoría; pregúnteles. Son gente honorable, así que le dirán la verdad.
Entre los ocho millones de euros de facturas impagadas, las hay provenientes de las obras del Plan de Inversiones, que tenía su propia financiación extraordinaria, superior a los dos millones y medio. ¿Por qué están esas facturas sin pagar, si había dinero en metálico apartado para ellas? Quedo a la espera de la respuesta de la Concejal de Hacienda., que tampoco estaría mal que explicara por qué, en su extenso artículo de prensa, olvidó decirle al pueblo que en las cuentas bancarias se encontró tres millones y medio de euros. Es preocupante que persona tan joven flaquee tanto de memoria.
Cuando el entrevistador digital de su Señoría no puede ocultar su frustración por la inexistencia de una pistola humeante, que evidencie lo malos que somos los populares, el Alcalde, benévolo, explica que no quiere estar día tras día sacando trapos sucios. Dice que eso le impediría gobernar y mirar al futuro. Pero si quiere mirar al futuro, ¿por qué se dedica a intoxicar con rumores y maledicencias? Cuando empezó esta campaña de infundios, me preguntaba quién sería el intoxicador. Hoy ya tengo claro quién es, contento y feliz con su nuevo bastón recién estrenado.
Si su Señoría quiere pasar página ha escogido un camino equivocado. Desde luego, jamás hay que echar tierra sobre lo que sea constitutivo de delito, así que cuando hablamos de pasar página nos estamos refiriendo, exclusivamente, a no estar siempre reprochando los actos no delictivos pero posiblemente equivocados del gobierno anterior. Yo, como es sabido, nunca he sido muy de pasar página, pero ello no obstante puedo ilustrar a su Señoría sobre lo que constituye dicha actitud. Pasar página es, por ejemplo, lo que hizo Domingo Aranda en su primera Junta de Gobierno, allá por el lejano 1999, cuando el Interventor de entonces asomó con una enorme caja de cartón llena de facturas carecientes de cualquier asomo de consignación presupuestaria; facturas que, desde luego, no habían estado guardadas en los cajones, porque, como digo, donde estaban era en una caja de cartón. Y no fue ése el mayor soponcio que se llevaron los debutantes, porque quedó en casi nada al compararlo con la manifestación que montaron los proveedores y trabajadores que habían restaurado la Plaza de Toros, los cuales no habían visto un céntimo del montante de la obra, realizada sobre el más absoluto vacío; pero, eso sí, inaugurada en plena jornada de reflexión, según me dicen. De tal suerte que Domingo y los suyos se estrenaron teniendo que pedir un préstamo para poder pagar la gigantesca púa, viéndose obligados a refinanciar los créditos existentes con anterioridad para que los índices de endeudamiento no saltaran las barreras legales. ¿Sabía su Señoría algo de esto? No, claro que no, porque Domingo Aranda sí que supo y quiso pasar página.
Vivimos unos tiempos difíciles pero esperanzadores. No es fácil hoy en día militar en un partido, bajo la fundada crítica de muchos ciudadanos. Pero estos tiempos nos conducirán a un futuro mejor si conseguimos estrechar la brecha que nos separa de los que nos eligen con sus votos, y hacemos que nuestra labor sea percibida como el esfuerzo sincero por mejorar sus vidas. De modo que me atrevo a sugerir al nuevo Alcalde unas cuántas actitudes a evitar.
No se recupera la confianza de los ciudadanos extendiendo rumores y noticias confusas para que, engañados, entiendan lo que nos conviene a pesar de ser mentira.
No se recupera la confianza de los ciudadanos dejando que se hable de un patético traspaso de poderes, mientras se oculta que, antes de que su Señoría tomara posesión, mantuvo conmigo una entrevista de tres horas sobre asuntos económicos y otra de dos horas con Domingo Aranda sobre cuestiones del máximo interés, entrevistas que se sumaron a las dos que tuvieron lugar entre mi compañero Salvador Gómez y el nuevo concejal Enrique Fuentes sobre urbanismo.
No se recupera la confianza criticando durante años los salarios del Alcalde y los concejales con dedicación exclusiva, para ahora liberar a un concejal más y no reducir los sueldos. Y digo bien, los socialistas han liberado un concejal más, porque no podemos olvidar que mi compañero Emilio Pérez ocupaba la Jefatura de la Policía, de modo que su salario no suponía mayor gasto para el Ayuntamiento; por el contrario, las dos nuevas medias liberaciones del actual gobierno sí que incrementan el gasto.
No se recupera la confianza prometiendo una auditoría externa de las cuentas municipales mientras se nos desmentía a los que afirmábamos que eso no es legal, para ahora pretender dar cumplimiento a la promesa auditando sólo las cuentas de tres sociedades, de las cuales una no tiene movimiento (la de Gestión del Suelo), otra lo tiene que cabe en un folio (Caravaca Radio) y la tercera sólo es municipal desde hace un año y ya ha sido auditada, como bien conoce el Alcalde tras reunirse con su antecesor, que lo puso al corriente de los resultados.
El nuevo Gobierno Municipal tiene un grave problema, pero no es el que dicen. Su problema no es la falta de dinero, pues con eso hemos bregado otros durante cuatro años sin ni siquiera recurrir a la famosa póliza. El problema no es tampoco la falta de información durante el traspaso de poderes. Ni la ineficiencia de los equipamientos informáticos o la desorganización municipal, sencillamente porque no existen más allá de que todo es perfectible. No, el problema del nuevo gobierno es muy sencillo: que tras tanto criticarnos a los de antes por lo mal que lo hacíamos, están haciendo exactamente lo mismo: sueldos, liberados, plan de pagos, designación de pedáneos, Caravaca Jubilar fundiendo pasta…. Bueno, exactamente lo mismo no, porque alguna diferencia hay: cuando gobernaba el Partido Popular, el Jefe de la Policía era Emilio Pérez y las obras del Plan de Inversiones, con su dinero apartado, iban a buena marcha. ¿Cree usted, querido y paciente lector, que vamos progresando?