C.F.C. R.S.G.

(APCOM)

Como ha evolucionado la historia de los Caballos del vino desde que en el S XIII los Caballeros Templarios deciden llenar unos pellejos de vino para calmar la sed de los enfermos que allí se encontraban, presos por los moros.

Rivero trabajando en el diseño

Varios siglos después la Peña “El Pua” sale a la calle y hace el mismo recorrido que aquellos caballeros Templarios, concretamente en 1979 sale con manto viejo, en 1981 consigue sacar el primer manto nuevo coincidiendo con el primer año Jubilar, este año gana el cuarto premio en carrera y unos años después dejan de salir, aquellos jóvenes caballistas ilusionados habían sido llamados por el ejército.

Años más tarde los hermanos y amigos de aquellos, ya no tan jóvenes caballistas, retoman la peña y vuelven a salir con gran ilusión y dejando una gran trayectoria en cuanto a la elaboración e innovación de mantos.

Combinan mantos de manila, mantos bordados, de lentejuelas y todo ello con un gran componente esencial la genialidad en las imágenes de los diferentes mantos.

El año 1995 fue un año importante para la Peña “El Pua” se cosecharon éxitos en cuanto a manto, carrera y caballo a pelo, todo ello le llevó al premio a la regularidad.

Arreglos para el manto del Púa

Tras, este año de éxitos consigue mantenerse durante más de veinte años consecutivos en los primeros puestos del concurso de enjaezamiento, en el cual sigue actualmente.

Quién le iba a decir a aquellos caballeros Templarios que, varios siglos más tarde el manto que saca la peña “El Pua” iba a ser elaborado por personas con capacidades diferentes de la Asociación Apcom.

La Peña Caballista “El Púa” se reúne para tomar una decisión y hacer realidad un sueño que Francisco Rivero venia construyendo en su mente desde hacía algún tiempo y al cual agradece su labor desinteresada en este proyecto.

Coincidiendo con el 30 aniversario de Apcom y la relación que “El Púa” tiene con la Asociación Apcom, deciden hacer un trabajo en conjunto, mezclando todas las técnicas que se conjugan en la elaboración de un manto.

Se apuesta por la mezcla de técnicas que ensalzan el arte, la tradición, la historia y como no el buen hacer y paciencia de las personas con capacidades diferentes que muestran su trabajo en este manto.

Para la historia de los Caballos del Vino supone un paso más en la elaboración de mantos, ya que, por primera vez se realiza un manto con un fin social y dedicando muchos más recursos humanos y materiales, esfuerzo, ilusión y capacidad, sobre todo capacidad.

Para los talleres ocupacionales de Apcom supone desarrollar y potenciar habilidades y capacidades. En los talleres se procura la realización de una actividad laboral en un ambiente de trabajo productivo. Desde los talleres ocupacionales se viene colaborando en la realización de numerosos trabajos a Kábilas y grupos festeros que en los primeros meses del año vienen a encargar piezas para sus atuendos(bolsos, cinturones..) Estos trabajos suponen un aliciente para las personas que participan en la elaboración y de concienciación para la ciudadanía de las capacidades de las personas con discapacidad intelectual, personas meticulosas en su trabajo y comprometidas con su entorno.

También invitamos al pueblo de Caravaca a la subasta de piezas del manto, que se realizará a beneficio de la Asociación Apcom del que se indicará fecha y hora por los diferentes medios de comunicación.

Para las personas que han trabajado en este proyecto, supone un gran esfuerzo de superación colaborar en el manto y ver como su trabajo es expuesto con orgullo, en algo tan importante para los Caravaqueños, como es el festejo ancestral de los caballos del Vino que dedica su fiesta a la Santísima y Vera Cruz de Caravaca paseando sus caballos enjaezados dando color, y pasión a esta ciudad en la que actualmente, este festejo es candidato a convertirse en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Quién el iba a decir aquellos Caballeros Templarios…