Concepción Martínez Robles
Fisioterapeuta
CDIAT AVANZA – Asociación APCOM

Durante el aprendizaje de la marcha la forma de apoyar los pies va cambiando desde que aparecen los primeros pasos, alrededor del año, hasta que se alcanza la forma definitiva de caminar, en torno a los 3 años.

Concepción Martínez Robles
Fisioterapeuta
CDIAT AVANZA – Asociación APCOM

Durante el aprendizaje de la marcha la forma de apoyar los pies va cambiando desde que aparecen los primeros pasos, alrededor del año, hasta que se alcanza la forma definitiva de caminar, en torno a los 3 años.
El apoyo de puntillas no se corresponde con ningún estadío de desarrollo evolutivo de la marcha, sin embargo es frecuente ver a niños que caminan de puntillas, especialmente durante los primeros meses en los que los niños andan de forma independiente. En una publicación de “Familia y Salud de la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria” se afirma que entre el 7 y el 24% de la población infantil presenta la marcha de puntillas sin asociarse con problemas neurológicos, sobre todo en varones.

¿Qué es la marcha idiopática en puntillas?

Hablamos de marcha idiopática en puntillas en aquellos casos en que niños menores de 3 años caminan sin apoyar los talones en el suelo sin que exista una causa justificada para ello. Además son capaces de apoyar el pie completamente, por ejemplo, mientras permanecen de pie sin caminar.
Esta forma de andar suele realizarse más frecuentemente al inicio del desarrollo de la marcha, al poco de realizar los primeros pasos y habitualmente desaparece en poco tiempo de forma espontánea.
En ocasiones el niño solo camina en puntillas en determinadas circunstancias, como cuando intenta aumentar la velocidad o cuando hay una exaltación emocional, mientras que en el resto del tiempo, apoya el pie de forma completa.

¿Por qué se produce la marcha idiopática en puntillas?

El término idiopático ya nos indica que no hay una causa conocida que pueda justificarlo. Hay autores que indican que puede ser debido a un ajuste o experimentación del equilibrio o a la satisfacción que produce al niño caminar así. En otras ocasiones se indica que hay niños que comienzan a caminar así porque es el patrón aprendido por el uso de tacatá o saltadores. Otros autores relacionan la marcha en puntillas con un componente hereditario, en el que existe un familiar que realizó marcha en puntillas, hasta en un 34% de los casos.
La marcha en puntillas idiopática hay que diferenciarla de la marcha en puntillas por causas justificadas como pueden ser: acortamiento del tendón de Aquiles, lesión de ligamentos, distrofia muscular, alteraciones neurológicas como la parálisis cerebral, e incluso puede darse en algunos casos en niños con Trastorno del Espectro Autista, de hecho un estudio realizado en el departamento de Neurociencia y Neurología de New Jersey Medical School en 2007 con 154 niños diagnosticados con TEA señalan que un 19% de los niños realizó marcha en puntillas de forma discontinua.

¿Debo preocuparme si mi niño anda en puntillas?

En la mayoría de las ocasiones es solamente una forma de caminar que se modifica espontáneamente generalmente en unos meses, y que no responde a ningún problema más. Sin embargo es bueno consultarlo con el pediatra para descartar problemas que pueden cursar con marcha en puntillas, especialmente si la marcha ha aparecido tarde o si se realiza la marcha en puntillas solo con un pie.
Un niño que siempre camina en puntillas, siendo capaz de apoyar el pie completamente cuando está de pie, e incluso caminar apoyando talones cuando se le indica y que no tenga ninguna alteración muscular, neurológica u otra causa que lo justifique, puede permanecer algún tiempo caminando de esta forma, y después desaparecer de forma espontánea. Se comienza a considerar anormal que un niño camine en puntillas a partir de los 2 años y, en todos los casos, después de los 3 años, pues a esta edad ya debería producirse un patrón de marcha maduro.
La persona indicada para descartar que existan causas que justifiquen caminar de puntillas es el pediatra de atención primaria, quien mantendrá al niño en seguimiento o lo derivará a otros servicios en función de lo que observe en el niño. Debe ser, por tanto un especialista quien valore si existe o no una causa que justifique la marcha en puntillas tras conocer la historia personal y realizar la exploración del sujeto en cuestión.

¿Necesita tratamiento?

Como hemos dicho anteriormente, la marcha en puntillas ideopática suele resolverse de forma espontánea. Es cierto que en algunos casos puede generar dolor o calambres musculares nocturnos, o un problema de falta de equilibrio que desaparecen a la vez que este tipo de marcha. También es cierto que si se prolonga mucho en el tiempo esta forma de andar, la adaptación que va haciendo el niño a este patrón de marcha diferente al desarrollo normal, puede producir alteraciones ortopédicas en pies y miembros inferiores, por ello es necesario que se evalúe tanto la biomecánica del pie y tobillo como la motricidad general del niño, para detectar las pequeñas alteraciones en el tono muscular, y en el desarrollo de las destrezas motrices que puedan existir.
En el caso de ser necesario, en los andadores con marcha en puntillas idiopática, la fisioterapia puede facilitar el aprendizaje normal de marcha y ayudar a la prevención de las alteraciones ortopédicas que pueda originar la marcha en puntillas de forma mantenida, pero recordamos que será el pediatra quien valore y decida la actuación que se debe seguir en cada caso.