Microrrelato de María de la O Guillén Sánchez

 

LA MAGIA DE LOS CUENTOS

Había una vez…. Así comenzaba mi abuela todos los cuentos. Eran las palabras mágicas que ella utilizaba para que me aquietara en mi mecedora pequeña; una replica exacta de las grandes. Entonces mi atención se concentraba en torno a sus labios, y sus palabras lentas y misteriosas comenzaban a dibujar imágenes que, danzando entre los colores de las llamas, llenaban mi vida.

Mi abuelo, al calor de la lumbre, sentado en la silla de anea que siempre estaba en su rincón, también escuchaba ocupado en el fascinante ritual de liar un cigarro, mientras que otro se consumía en la comisura de su boca. Él adornaba las historias con algún que otro comentario. Mi abuela reía sus ocurrencias, y entonces me acariciaba con sus ásperas y deformadas manos.

Las apremiantes voces de Daniela y Sofía me sacan de mis recuerdos repitiendo a dúo:

-¡Abuelita, sigue!

Estiro los pies en busca del invisible calor del radiador y mientras me balanceo prosigo:

– Había una vez…

Ahora la lumbre no tiene color, y el rincón está vacío, pero al igual que a mí, hace ya tanto tiempo, la magia de estas palabras es lo único que aquieta a mis nietas.

 

María de la O Guillén Sánchez

1º Premio de narrativa

híper-breve de Bullas 2011