JENNIFER FUENTES

La línea del horizonte es una mirada al pasado con varias relecturas. Es la primera novela que escribió Isabel María Abellán en el 2000, cuando aún existían las pesetas, cuando los móviles eran aún extraños y cuando aún estaba muy lejos la ley de memoria histórica. Sin embargo, la actual edición de La fea burguesía es de 2018 y, al leerla hoy, en 2021, todo adquiere una pátina de significados, de metáforas y de miradas diferentes.

La protagonista se encuentra perdida en la monotonía, en una sociedad que, sin ser la de 2021, parece ir demasiado deprisa, demasiado urbana, demasiado individualista. El protagonista es un anciano que se encuentra atrapado por el pasado, por sus vivencias y por los recuerdos que no comparte. Ambos son familia, pero no de sangre, unidos por lazos incluso más fuertes: la empatía, el respeto y el cariño. Él podría ser su abuelo, aunque le llama tito; Ella podría ser su nieta, aunque la llama sobrina. Y juntos se reencuentran después de muchos años para acompañarse, para buscarse y para recomponerse de las vivencias pasadas.

Al mismo tiempo que seguimos a estos dos familiares, nos adentramos también en la historia reciente de España y en cómo el pueblo vivió el Golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura. Flashbacks, recuerdos, miradas hacia el pasado con la experiencia del presente y, por encima de todo ello, la necesidad del ser humano por compartir, por ser escuchado y entender. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Por qué?

Isabel María Abellán es catedrática de Geografía e Historia y profesora en Secundaria y Bachillerato y no creo que me equivoque al decir que ambas facetas han tenido un gran impacto aquí, tanto por cómo surge la obra como por cómo es explicada, tratada y narrada. Aunque no es el lugar que más aparece, el campo de concentración de Albatera tiene un gran peso e importancia y es la semilla de la que surgió la novela, pues fue mientras llevaba a cabo un trabajo de investigación con su alumnado de Albatera cuando conoció la historia que rodeaba al lugar en el que daba clase.

Otro detalle que ella misma relata en el prólogo de la última edición y que creo que da cuenta de la importancia que tuvo esa promoción en la escritura de este libro es la relación entre los protagonistas que ya se ha mencionado: nieta y abuelo. El alumnado comenzó a preguntar y a escuchar a sus abuelos y esta “no nieta” hace eso: lo escucha, lo acompaña y le pregunta para que ella pueda comprender y el pueda desprenderse de recuerdos que ha intentado olvidar pero que, en cambio, han quedado incrustado en su sangre, en su piel y en su propio corazón. Cuanto más comparte, cuanto más es escuchado, más tranquilo está, más relajado… y más feliz es él.

Si buscáis un libro profundo y al mismo tiempo ágil, que hace reflexionar mientras nos miramos en el espejo del pasado, La línea del horizonte de la cartagenera Isabel María Abellán es justo lo que estábais buscando.

 La línea del horizonte, 2018

Isabel María Abellán

La fea burguesía