MARAVILLAS FERNÁNDEZ/CONCEJALA SOCIALISTA EN EL AYUNTAMIENTO DE CEHEGÍN

Hace dos años, tras las elecciones municipales que dieron una holgada victoria a la candidatura a la que pertenezco, el municipio asistió al primer capítulo del espectáculo del esperpento, viendo cómo se truncaba la voluntad de la gran mayoría de la ciudadanía expresada en las urnas y que indicaba que el partido que debía gobernar era el PSOE. Y no solamente por el fondo, sino por las formas: tras tres semanas en las que fuimos el partido peor tratado, el día de la sesión de investidura y pasando ya las 12:00, hora de comienzo de la misma, el PP cedió dos años de alcaldía a Ciudadanos, ‘in extremis’ y de espaldas a la ciudadanía, único motivo que no les había permitido ponerse de acuerdo antes. No había programa común, solamente el poder por el poder.

Pues bien, dos años después, la fecha prevista para el relevo se ha más que dilatado, en este caso, porque al PP no le interesaba soltar el sillón de la alcaldía y mucho menos a la persona que había estado en la sala de máquinas del intento de moción de censura que se presentó en la Asamblea Regional contra el gobierno de López Miras y que hizo temblar el asiento de miles de afiliados al PP, profesionalizados en política, entre ellos, a la persona que consiguió el mérito de cerrar ese llamado ‘pacto de la escalera’.

No ha estado claro el relevo: globos sonda en prensa, para ver la reacción del otro, excusas de todo tipo, una supuesta revisión del acuerdo de gobierno… Un mareo en toda regla es lo que el PP ha hecho con el Señor Moya, de Ciudadanos.

Finalmente, una convocatoria de rueda de prensa del líder naranja ponía la tensión al máximo entre ambas formaciones: de no soltar la alcaldía, en esa rueda de prensa anunciaría la ruptura del pacto.

La señora Del Amor renunció al día siguiente, tras la visita de su jefe regional y una larga sobremesa, intentándola convencer de que no renunciara y por tanto, dejando con ello no pocos descontentos dentro de su partido: ceder la alcaldía a quien ha intentado levantarles el asiento tras 26 años de gobierno, no es fácil de tragar para muchos afiliados populares.

Jerónimo Moya ya tiene lo que siempre quiso: el sillón de la alcaldía. Lo tiene, pese a ser el candidato del partido menos votado; lo tiene, pese a estar dos años como Primer Teniente de Alcalde, cobrando más de 41.000€, pero desaparecido por completo del panorama municipal.

Está de alcalde ahora, pese a que ha habido períodos en los que ha faltado a la mitad de las Juntas de Gobierno Local. Está ahí, pese a que nada ha hecho con las concejalías de las que tanto predicaba y decía hacer bandera: transparencia, recursos humanos, turismo, empleo…

Debe ser que sus pretensiones en Murcia bien valían un sueldo en Cehegín, aunque finalmente se le hayan truncado.

Y fue solamente en ese momento, cuando todo el castillo de naipes que se había formado y que se le desmoronó, cuando se acordó de Cehegín y de lo mucho que quería ser su Alcalde.

Desde el Grupo Municipal Socialista vigilamos y fiscalizamos todos los movimientos de este gobierno de conveniencia, desde el primer día y así lo seguiremos haciendo. No obstante, al igual que hicimos en la investidura de la Señora Del Amor, hemos trasladado al Señor Moya nuestra disposición a entablar vías de diálogo y poder llegar a acuerdos, siempre que redunden en beneficio de Cehegín, aunque han sido dos años en los que tanto PP como Ciudadanos han ignorado por completo al grupo mayoritario del Pleno Municipal y con ello, a los casi 3.700 votantes del mismo, pese a las numerosas propuestas que hemos registrado.

Desde luego, este gobierno da para una novela del esperpento, digna de Valle Inclán.