CDIAT AVANZA
Asociación APCOM

Los niños necesitan establecer rutinas para sentirse seguros y tranquilos, ya que éstas proporcionan seguridad y control sobre el entorno.
En las labores que tenemos como padres se encuentra la de establecer hábitos y rutinas adecuadas que faciliten al niño el control de lo que le rodea.
Cuando hablamos de rutinas nos referimos a establecer patrones repetidos en las acciones que realizamos: horarios (cuándo lo hacemos) y procedimientos (cómo lo hacemos). Estos hábitos ayudan al desarrollo de un equilibrio emocional, proporcionando un mecanismo para su educación y la construcción de su personalidad.
Las rutinas y/o hábitos tienen como objetivo organizar el tiempo, de modo que favorezca la autonomía en los niños sintiéndose así seguros y anticipándose a los acontecimientos.

CDIAT AVANZA
Asociación APCOM

Los niños necesitan establecer rutinas para sentirse seguros y tranquilos, ya que éstas proporcionan seguridad y control sobre el entorno.
En las labores que tenemos como padres se encuentra la de establecer hábitos y rutinas adecuadas que faciliten al niño el control de lo que le rodea.
Cuando hablamos de rutinas nos referimos a establecer patrones repetidos en las acciones que realizamos: horarios (cuándo lo hacemos) y procedimientos (cómo lo hacemos). Estos hábitos ayudan al desarrollo de un equilibrio emocional, proporcionando un mecanismo para su educación y la construcción de su personalidad.
Las rutinas y/o hábitos tienen como objetivo organizar el tiempo, de modo que favorezca la autonomía en los niños sintiéndose así seguros y anticipándose a los acontecimientos.
¿Cuáles son los hábitos que los padre debemos crear?
Entre los principales hábitos, se establecen los relacionados con la comida, el sueño, la higiene, el orden o el estudio.
Es importante que las rutinas se establezcan y además se cumplan.
¿Por qué es importante establecer rutinas?
Los niños son como esponjas que aprenden de todo lo que les rodea, por imitación o por las consecuencias de una conducta. Cuando se crean hábitos se favorece que los interioricen y en un futuro sean capaces de afrontar el mundo de una manera organizada, segura y autónoma. Las rutinas proporcionan a los niños una estructura, de manera que el niño es capaz de encadenar acontecimientos aumentando así su confianza ya que tiene cierto control sobre lo que le rodea. De este modo es capaz de aprender a autorregularse ya que la repetición de rutinas adecuadas permite que el niño conozca que cada actividad tiene su momento, lo que favorece su funcionamiento, su autocontrol y su desarrollo de la autonomía e independencia.
¿Qué podemos hacer los padres para facilitar las rutinas?
Como ya hemos visto, un niño aprende por imitación, siendo sus padres la principal fuente de aprendizaje. Teniendo en cuenta esta premisa la mejor forma de enseñar a nuestros hijos a tener una vida ordenada es que los padres respeten también sus propias rutinas.
No podemos pretender que un niño ordene si los adultos no ordenamos, o que lea si no leemos.
Los hábitos son un aprendizaje y por tanto no se adquieren de forma inmediata, se aprenden repitiendo y realizándolos.
Cuando se quieren crear rutinas es importante que seamos flexibles en su aplicación, explicarles por qué en una ocasión especial nos podemos saltar una rutina nos ayudará a mantener en el tiempo los hábitos establecidos. ES importante que le dediquemos tiempo para que comprenda y sepa qué es lo que esperamos que realice así como respondiendo a las preguntas que nos planteen.
Para que un hábito saludable se mantenga debemos premiarle, un beso, un abrazo, dar las gracias tiene un efecto más positivo que si aplicamos un castigo cada vez que algo no nos gusta.
Resumiendo podemos recoger que una buena aplicación o puesta en marcha de rutinas y/o hábitos permiten una estructura para predecir acontecimientos, evitan conflictos o enfados innecesarios y aumentan la autonomía y confianza del niño.