Rocío López Usero
Terapeuta Ocupacional
Residencia y Centro de Día “El Copo”
Asociación APCOM
El término accesibilidad se utiliza popularmente para referirse a la posibilidad de llegar a donde se requiere ir o alcanzar aquello que se desea. En el contexto de la discapacidad el término adquiere un matiz reivindicativo al referirse a los derechos de aquellas personas que por tener dificultades físicas, sensoriales, o de otro tipo, no pueden relacionarse con el entorno o con otras personas en igualdad de condiciones. De este modo se identifica accesibilidad con suprimir barreras para los colectivos de personas con discapacidad.


En los últimos años, desde diferentes círculos relacionados con las personas con discapacidad intelectual se ha intensificado la necesidad de avanzar en materia de accesibilidad más allá de la supresión de barreras físicas. Y es que las personas con discapacidad intelectual han tomado conciencia de la necesidad de avanzar en cuestiones de accesibilidad cognitiva, y la importancia de adaptar el entorno en este sentido para lograr su plena participación, autonomía e inclusión social en todos los ámbitos.
La accesibilidad es uno de los derechos básicos, necesaria para que todas las personas puedan participar y ser miembros de la sociedad. Solemos asociar este concepto con barreras arquitectónicas y últimamente también se relaciona con las nuevas tecnologías (webs accesibles…), pero fuera del entorno de la discapacidad intelectual no se suele oír la palabra accesibilidad cognitiva.
La accesibilidad cognitiva es la forma de asegurar que personas con discapacidad intelectual y otras muchas que tienen alguna dificultad de compresión, puedan acceder a la información del entorno, bien sea en un espacio o a través de información escrita.
La accesibilidad cognitiva es clave para lograr la verdadera inclusión social de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y otras con dificultades de compresión. En su puerta hacia la independencia, la participación social y la inclusión en entornos normalizados.
La accesibilidad cognitiva hace referencia a aquella forma de estructurar la información que permite que esta sea fácil de entender y manejar por personas con dificultades a la hora de procesarla, al mismo tiempo facilita a estas personas interactuar con otras en igualdad de condiciones, así por ejemplo, un pictograma que indique donde está el baño, facilita a personas que no saben leer el encontrarlo, y por lo tanto, poder moverse de forma más autónoma.
La información es accesible cuando se cumplen una serie de requisitos:
• Se disminuye la dependencia de la memorización como herramienta para recordar información.
• Se utiliza el mayor número de formatos complementarios (Visual, gráfico…).
• Se reduce la necesidad de que el destinatario tenga que usar habilidades organizativas complejas.
• El vocabulario o nivel de lectura está cercano al nivel de comprensión de los lectores.
Si se cumplen estos requisitos las personas con discapacidad tendrán menores dificultades para comprender el mundo que les rodea, al igual que para una persona ciega será más fácil cruzar por un paso de cebra si el semáforo lleva incorporado un pitido.
Pero no sólo las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo pueden verse beneficiadas con la accesibilidad cognitiva, sino también las personas mayores que tienen déficits cognitivos y de comprensión, que les hace no comprender los entornos que no les son familiares; los turistas e inmigrantes que acuden a un país extranjero y las personas con dificultades para la compresión lectora, como quienes tienen dislexia.
Garantizar la accesibilidad cognitiva y los entornos comprensibles, redundará en la inclusión de la persona con discapacidad intelectual o con capacidad cognitivas alteradas, y en definitiva contribuirá a mejorar su calidad de vida y a construir una sociedad más justa y solidaria.