CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Gigantes es de esas series que pone de manifiesto la magia del montaje. En su tráiler promocional la estrella de la función es José Coronado, al menos eso es lo que parece. Él es el principal reclamo publicitario de la nueva serie creada por el director de La caja 507, Enrique Urbizu. Sin embargo, uno ve sus 6 capítulos y puede sentirse un poco estafado, pues la participación de Coronadoes prácticamente testimonial. A pesar de esta pequeña trampa, es lo que tiene el mundo de la publicidad, no siempre las cosas son lo que parecen, Gigantes no se resiente en absoluto ante la falta de Coronado, pues su legado es tan fuerte en la serie, que no hace falta que esté en plano para que su figura esté siempre presente en la boca de todos los personajes.

Gigantes trata precisamente sobre esto, sobre el legado dejado por el patriarca de una familia: los Guerrero.  El fallecimiento del cabeza de familia será el punto de partida de la lucha por el poder que comenzarán sus hijos, donde algunos, los más avispados, optarán por nuevas fórmulas, por abrirse a nuevos mercados, por buscar nuevas vías (arte, inmuebles…) para limpiar y tapar los verdaderos negocios (drogas), mientras que otros, los más viscerales, abogarán por seguir la senda dejada por su padre, esa donde la palabra es el rey y en la que la violencia es la única forma de pago.

Urbizurecurre a su buen hacer para contarnos esta historia de familia, herencia, poder, corrupción y mucha violencia. Con su particular puesta en escena, sobria, naturalista, su ritmo pausado, donde todo se cocina a fuego lento, va dejando que los personajes hablen y actúen, excelentes todos ellos (Daniel Grao, Isak Férriz y Carlos Librado), mientras el mundo que está a su alrededor se desmorona minuto a minuto. Urbizu articula un relato sobrio, ya visto antes en el audiovisual, pero muy bien ejecutado, un producto cuidado, rotundo, muy en su línea y donde la sangre, ya sea la provocada por la violencia, como aquella que nos viene de herencia, es la verdadera protagonista, pues aquí nuestros personajes quieran o no quieran siempre serán un Guerrero, y esto para bien o para mal trae consigo muchos cosas.