Ana María Vacas

Si en esta segunda edición de Icon Talents tengo que describir una artista con auténtica fuerza en el completo sentido de la palabra, esa es Ana Puerta Rubio; su enorme potencial unido a la claridad de sus ideas nos muestran un convencimiento  adquirido por oficio, hablando de la escultura  con enorme pasión, como si llevará dominando ese campo  toda una vida, transmitiendo  e irradiando una enorme energía que nos hace vislumbra su talento. Éste lo llevaba impregnado en su esencia desde pequeña, aunque ha necesitado un justo tiempo para aflorar a borbotones. De niña utilizaba la plastilina para crear sus propios juguetes con los cuales se entretenía en el proceso, pero la afinidad con el arte fue creciendo de una manera silenciosa. Al principio no parecía que fuera a ser una prioridad, pudiéndolo considerarlo más un entretenimiento, pero cuando un artista lleva dentro esta semilla se hace evidente tarde o temprano. Comenzó en el Bachillerato de Ciencias, siguiendo el camino que  todas sus compañeras habían elegido, pero ella no con convencimiento;  sentía   que  un enorme vacío llenaba su mente, desvaneciéndose  sus ideas y sueños sin darse cuenta de lo que ocurría, hasta  que por consejo de su madre  decide  comenzar  Bachillerato de Artes.   El primer día de iniciarlo se dio cuenta que era  la mejor decisión de su vida;  segundo de bachiller se convirtió en el curso decisivo  donde encontró un referente tan claro y cristalino para continuar el que considera su verdadero camino. Después de acabar se lanzó a la aventura de encontrar la especialidad que dominara su cuerpo y mente sin condicionamientos. Su primera opción fue la Escuela de Diseño, pero no quedó satisfecha con lo que le ofrecía, por lo que decidió visitar la Escuela de Artes y Oficios de Murcia; allí se enteró que se podía cursar la especialidad de Escultura y sólo con visitar el aula de trabajo supo que había llegado a lugar donde se formaría definitivamente.

Cuando le preguntas que es lo que siente cuando está trabajando en piezas escultóricas, su respuesta es tan verdad, que lo puedes sentir “necesita la Escultura como el respirar”; para ella no es un objetivo, es una realidad tan palpable que forma parte de ella misma. Si hablamos de la técnica escultórica, la describiríamos como la tendencia a imitar en forma y volumen al ser humano o la naturaleza de una manera tridimensional. Se trata de una fusión conceptual y técnica que causa placer al ser humano cuando observa dicha obra.  Expresada en belleza, la imitativa y la imaginativa, que se intenta focalizar en materiales como la madera, yeso, bronce, barro, piedra, etc., esta es una descripción habitual, pero Ana la define de una manera más pura, sin maquillaje que entorpezca su concepción; sencilla y vital nos expresa con su mirada trasparente que es su aire, su manera de ver la vida, su sentido.

No le gusta realizar trabajos impuestos, sin embargo disfruta cuando desborda su creatividad y da forma a sus ideas en sus bocetos. Sus gustos artísticos están tan evolucionados, que entiende  el arte contemporáneo porque está en continuo proceso. No desmerece al realismo, sólo lo ve necesario en el proceso de formación para mejorar sus encajes y desarrollarlos después. Dentro de los materiales que utiliza le gusta manejar el hierro como primera alternativa, pero los moldes de escayola también han conseguido hacerla disfrutar, aunque ha sido en su último trabajo donde ha conseguido superar con éxito este proceso. No piensa renunciar a ningún material e intenta aprender de todos ellos. Nunca ha permitido la intromisión de nadie en su trabajo, ni siquiera de profesores, admitiendo sus consejos pero nunca que manipularan sus obras para no cambiar en ningún momento la idea personal que intentaba llevar a cabo.

Terminados sus estudios de escultura y su proyecto de fin de grado, el cual expuso como obra creada en un espacio real e intransferible, (la cual ni siquiera  presento físicamente por encontrar que perdía su valor fuera de su entorno), gesto de una valentía extraordinaria; sin embargo consiguió presentar este trabajo verbalmente a sus profesores del tribunal, los cuales pudieron sentir el convencimiento que adquiere en cualquiera de las obras que crea y como defiende su sentido hasta el límite.

Siente que le queda mucho camino para continuar formándose, porque el artista nunca acaba de hacerlo, pero no cree necesario estudiar Bellas Artes, ya que su camino está en la escultura y considera que no hay que dar vueltas cuando la especialización más específica está en Escuela de Arte. Intentará complementar con cursos, masterclass, talleres dentro de la especialidad.

Este año se siente muy huérfana en el ámbito socialmente artístico, ya desligada de la Escuela de Artes y por lo tanto en consecuencia de los compañeros con los que ha compartido muchas horas de esfuerzo, su vida ha sufrido un cambio rotundo que desde luego quiere aprovechar. Ahora en su propio taller llevando a cabo cantidad de ideas que surgen y  a su vez concienciada de que su proceso evolutivo tiene que ser en privado, donde se encuentre a sí misma y pueda desarrollar con libertad su propia motivación;  dedicarse exclusivamente y aprovechar el tiempo al máximo sin interferencias externas que condicionen su trabajo en este momento creativo, que vive y piensa que va a ser muy productivo y además necesario para crecer.  Hay que dejar salir todos los valores, transformar una idea en un proyecto y llevarlo a cabo, plasmar las emociones que provoca dentro del autor, e intentar transmitirlas de una manera pura. Siente y quiere su trabajo considerándolo además  su refugio, del cual nunca desearía salir voluntariamente.

Intenta adquirir conocimientos de pintura porque también está interesada en desarrollar otras disciplinas que le enriquezcan; cuanto más tiempo dedica a ellas más le gustan, ya que son necesarias para poder construir su profesión. Su mayor miedo era no encontrar su estilo en poco tiempo, pero siente que lo ha encontrado y esto reaviva su interés por demostrar al público su carácter artístico. Cree positivamente que cuando sientes pasión por algo deber tener valor de enfrentarte con todo para conseguirlo, no entendiendo a las personas que no se atreven a luchar por sus sueños.

No se quiere imaginar de ninguna manera su futuro, piensa que el proceso presente de aprendizaje la llevara por un camino difícil de predecir, pero claro y consecuente con lo que siente con esta disciplina artística, lo demás lo deja al destino para así no frustrar sus expectativas. Admiro la valentía de enfrentar sus deseos con esa transparencia sincera y natural, llevándonos en poco tiempo a sentirnos orgullosos de esta paisana tan artista, con mayúsculas.