JAIME PARRA

Crear, inventar y aprenden a participar y a colaborar con el grupo son algunos de los beneficios que aprenden los niños en las escuelas de teatro.

Así lo ha comprobado la actriz Lola Salcedo, quien dirige desde el pasado año la Escuela de Teatro de Caravaca de la Cruz, organizada desde la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento.
“Empezaban el curso los más tímidos con la cabeza agachada, las manos en la cara, casi temblando… y poco a poco comienzan a abrirse, a expresarse… Algunos padres me decían: “no me lo puedo creer, si casi ni decía buenos días””, apunta Lola, quien antes de comenzar la Escuela había impartido algún taller en los institutos de la localidad.
“Al principio costó un poco, pero cuando corrió el boca a boca entre los niños se llenó”. Y en esta segunda edición son treinta niños y diez jóvenes los participantes que acuden a las clases de Lola Salcedo los martes y viernes en el Centro Joven.
“En los primeros días trato de que se conozcan, que hagan grupo y trabajen con juegos, que pierdan la vergüenza; luego les plantearé que se metan en un personaje y desarrollen el papel dentro de una obra”.
Obra, que como el curso pasado, se representará al finalizar la Escuela de Teatro: “con los mayores hicimos algo experimental y con los niños algo más sencillo. Pero este año quiero que los mayores interpreten una obra con todo su recorrido y quizá con los pequeños sí haga algo más experimental.”.
Mientras imparte clases de teatro, Lola Salcedo representa estos días con el grupo Entrementes “Don Juan Tenorio”, mientras prepara un proyecto unipersonal que espera se pueda estrenar esta primavera.
Además de Caravaca, Mula, Bullas o Cehegín son otros municipios que cuentan con una Escuela de Teatro, donde niños y adultos además de divertirse ganan en seguridad y aprenden a controlar sus miedos o expresar sus emociones.