Ya en la calle el nº 1047

La cruz de Caravaca del convento de carmelitas descalzas de Lectoure (Gers, Francia)

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Indalecio Pozo Martínez

Con la llegada a París en 1604 de la madre Ana de Jesús junto a otras cinco compañeras entre las que sobresale Ana de San Bartolomé, comienza la expansión de las carmelitas descalzas por tierras de Francia y los Países Bajos. En poco tiempo se crearon más de medio centenar de casas de religión procurando en los primeros años que en las fundaciones participaran las monjas de procedencia hispana o, que al menos, intervinieran algunas de las nuevas religiosas europeas que habían estado de cerca o aprendido durante su noviciado con las españolas.

El caso es que Ana de Jesús Lobera, que había sido primera priora en 1575 del convento de Beas de Segura tan cercano a Caravaca, fue la encargada de fundar el monasterio parisino de la Encarnación el 18 de octubre de 1604, figurando como primera priora. Apenas un mes después ingresó en la clausura de París la que posteriormente sería fundadora del convento de Lectoure, la señora Marie de Sevin, hija del presidente del Parlamento francés y temprana viuda del barón François de Coudray, realizando sus votos solemnes bajo el nombre de Marie de la Sainte-Trinité en la víspera de la Navidad de 1605. Por su parte, las madres Ana de Jesús y Ana de San Bartolomé, compañeras que fueron de la santa madre Teresa, continuaron estableciendo nuevos conventos por las tierras de Francia y Flandes en las villas y ciudades de Pontoise, Dijon, Bruselas, Amberes, Tours, Toulouse, etc.

En 1623 la madre Marie de la Trinité fue designada para fundar un monasterio de carmelitas descalzas de Lectoure, pequeña villa cerca de Toulouse y Montauban, instituido gracias a la donación de una casa y jardín realizada por el señor Antoine de Roquelaure, mariscal de Francia y gobernador de Lectoure. El 8 de septiembre de 1623 se fundó el convento de la Madre de Dios de Lectoure y allí permaneció la madre Marie de la Trinité hasta su salida en 1628 para establecer nuevas fundaciones de descalzas en Agen y Auch.

En las crónicas de la Orden en Francia, y especialmente en los Anales manuscritos del convento de Lectoure recopilados a finales del siglo XIX, se alude a una cruz de Caravaca guardada por las monjas de gran devoción y respeto entre los naturales que la consideraban una verdadera reliquia y le pedían ayuda para sofocar sus males. En 1870 una dama muy principal de la villa hizo sepultar a su marido con dicha cruz pero la reclamación ciudadana obligó al municipio a exhumar sus restos para recuperar la pieza. En dichas memorias se insinúa la posibilidad de que la cruz hubiera sido entregada a Marie de la Sainte-Trinité por alguna de aquellas «mères espagnoles», aunque la cruz que aún se conserva previsiblemente es algo más tardía.

En marzo del año 2006, después de leer un artículo del abad Henri Marquet, profesor en el seminario de Auch, dedicado precisamente a la cruz de Caravaca conservada en Lectoure, escribí al convento interesándome por la pieza pues el abad no había incluido ningún dibujo o grabado. El 12 de mayo, la priora Anna de St Jean Baptiste me contestó expresando que, tras una intensa búsqueda, la habían encontrado dentro de un cofrecito de reliquias, aunque ellas pensaban, con anterioridad a mi carta, que se trataba de una cruz de Caravaca de madera, supongo que teniendo presente, entre otros conocidos antecedentes, la cruz enviada en 1576 por Ana de San Alberto, priora de Caravaca, a doña Luisa de la Cerda, o mejor aún, la crucecita que portaba santa Teresa de Jesús en su lecho de muerte y que se conserva en el Carmen de Bruselas, o quizás algún otro caso mucho menos conocido, como el del convento de carmelitas descalzas de santa Teresa de Jesús de Jaén, que tenía dos cruces de Caravaca de madera en 1616, prácticamente desde el instante de la fundación, según se desprende de sus propios registros. En su escrito de respuesta, además de agradecer las informaciones aportadas y adjuntar una copia parcial de los citados manuscritos, la madre Anna de St Jean Baptiste acompañó gentilmente unas fotos de la cruz en cuestión aunque de escasa calidad.

La cruz de Lectoure es una pieza de latón de una sola hoja (17 x 9,5 x 6,5 cm) grabada en ambos frontales con representaciones que resultan muy abundantes en las cruces de Caravaca. En el principal está representada la misa de aparición de la Cruz el 3 de mayo, iconografía original y verdaderamente distintiva de las cruces de Caravaca desde el siglo XVII. Tanto el eje vertical como las traversas están profusamente recargados de motivos simbólicos y ornamentales que refuerzan la idea de una cronología más avanzada que el primer cuarto del siglo XVII, momento de la fundación de Lectoure. En la parte superior del eje aparece la cruz de Caravaca sostenida por dos ángeles alados desnudos, que en la otra mano sujetan ramilletes de flores. Debajo de los portadores hay un cáliz cubierto, en la traversa inferior se encuentra el clérigo de pie, frente al altar representado por una pareja de candelabros encendidos. El preste revestido de alba y casulla bordada con los anagramas de Jesús y María está girado a la izquierda y dirige su mirada hacia un rey moro coronado y barbudo representado delante de otro personaje menor, quizás algún criado. El sacerdote con la mano izquierda abierta expresa admiración mientras que con la derecha extendida hacia arriba señala el hecho milagroso que está sucediendo en ese instante. En el otro extremo del travesaño aparecen dos figuras femeninas, seguramente la reina y una dama. La parte inferior está ocupada por un acólito de rodillas junto a una campanilla. El campo del frontal principal se encuentra rellenado por ramilletes más o menos floreados y estrellas de seis puntas.

La cruz de Caravaca del convento de carmelitas descalzas de Lectoure (Gers, Francia)
La cruz de Caravaca del convento de carmelitas descalzas de Lectoure (Gers, Francia)

El otro frontal también está grabado en su totalidad, pero en este caso con algunos de los emblemas característicos de la Pasión de Cristo. En el eje vertical aparece la corona de espinas, el manto sin costuras, los clavos, el gallo sobre la columna y el cráneo de Adán. En el brazo superior se encuentra la jarra del lavatorio de Pilato, los dados, la oreja de Malco, la lanza y la esponja. En el brazo inferior aparece la mano, los látigos con la correa de cuero, el farol, la escalera del Descendimiento, las tenazas y el martillo.

La cruz de Caravaca del convento de carmelitas descalzas de Lectoure (Gers, Francia)
La cruz de Caravaca del convento de carmelitas descalzas de Lectoure (Gers, Francia)

El historiador de la iglesia X. Barbier de Montault publicó en 1882 una pieza idéntica a la de Lectoure perteneciente a don Achille Vasco, sacerdote de Piano d´Erba (Brianza) además de dar cuenta de otro ejemplar igual existente en la ciudad de Cherburgo, propiedad del abad Godefroy. Por su parte, el Museo de la Vera Cruz de Caravaca también conserva varios ejemplares muy parecidos, especialmente una cruz de la colección del anticuario don Juan Sánchez Torrecilla (nº 109), con la sola diferencia de que el clérigo aparece girado hacia su derecha donde se encuentra el rey moro coronado.

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