Margarita Guerrero, miembro de la Coordinadora de Ganemos Región de Murcia.

El 2014 puso de manifiesto que la marca del PP en la Región de Murcia es la #corruPPción, entendida como un modelo institucional que ampara las grandes economías y protege a sus títeres. Mientras salen a la luz nuevos casos de corrupción se sigue intensificando un modelo de privatización de servicios públicos, donde la sanidad deja de ser universal y no se garantiza el derecho al tratamiento de todas las personas, el acceso al agua en las viviMargarita Guerreroendas depende de la capacidad económica, se producen desahucios que dejan sin techo a familias con menores, hay hogares que no pueden pagar la luz y se quedan sin derecho a calentarse o a cocinar, se recortan los programas que garantizan la igualdad en el acceso a la educación,… En una Región con aeropuertos sin aviones o autopistas sin coches, la Murcia del ladrillo y la especulación nos sigue pasando factura y es que las consecuencias de ese modelo de gestión que beneficia a una minoría, la pagamos toda la población.
Escuchamos cómo en los informes del Gobierno, nos venden titulares engañosos: que desciende el paro, que España mejora, que hemos salido de la crisis… Sin embargo no hablan de la temporalidad laboral, los trabajos precarios y el descenso de derechos laborales que son nuestra cotidianeidad, con una reforma laboral que deja desamparado al trabajador. Tampoco dicen nada de los que se van al exilio económico, #NoNosVamosNosEchan, los mismos a los que se les está poniendo mil trabas para que puedan ejercer su derecho al voto, lo que es importante recordar porque el voto rogado es un voto robado. No conformes con echarnos quieren también silenciarnos e invisibilizarnos. Mientras escribo estas líneas dos amigos me informan que viajarán a Ecuador, uno de los destinos de las y los jóvenes que emigran. Lo cierto es que ni este país ni esta Región es lugar para jóvenes. No hay apoyo a la investigación ni facilidades de acceso al primer empleo, con lo que nuestras expectativas para este 2015 pasan porque se hagan realidad los mejores deseos de fin de año, en los que se repetía una y otra vez, que éste sería el año del cambio. Ahora lo que nos toca aclarar es si el cambio será para mejor o para peor. El 2015 es un año electoral y eso cambia las cosas, el gobierno del PP a todos los niveles, se empeña en maquillarnos la realidad una y otra vez, mientras seguimos la mayoría de jóvenes inmersos en una realidad que es desesperanzadora. España es líder de Europa en desigualdad por el paro crónico y la precariedad del empleo juvenil, por no hablar de la pobreza infantil que condena a uno de los sectores más vulnerables de la población, nuestras niñas y niños, a quienes se les está negando el derecho a crecer en condiciones óptimas.
Esta es la fotografía de una realidad que puede ser cambiada en la medida en que, los que nos quedamos, nos impliquemos en la lucha por esos derechos que nos están arrebatando, ya es momento de empezar a escribir nuestra propia historia, tenemos un año de lucha por delante y dos ocasiones para demostrarles en las urnas que nuestro hartazgo lo hemos convertido en rebeldía colectiva.