JAIME PARRA

”Van a ver un espectáculo muy potente de tres comicas, muy buenas, modestia aparte. Las tres somos muy amigas y nos apetece compartir escenario. Disfrutarán mucho de una noche fresquita de verano”.

Así anima la cómica Coria Castillo a acudir a “Cómicas con D.O.”, el espectáculo que comparte con Maika Jurado y Eva Qué el 19 de agosto en Calasparra a las 23:00 horas.

¿Qué nos vamos a encontrar en vuestro espectáculo en Calasparra?

Mucha risa y mucha energía, mucho buen rollo. Va a ser en torno a la horita y media, y la gente no va a parar de reir con tres tipos de humor diferentes… Y por tres euros. Vamos, que es un planazo.

¿Cómo empezaste en el mundo de los monólogos?

Empecé un poco de casualidad. Estudié Arte Dramático. Y había hecho monólogos en formato de teatro.

Me apunté a un curso de stand up y comencé a trabajar en mi propio texto. Me enamoré del stand up comedy porque es bastante terapéutico tanto para el público como para la cómica.

Has realizado cursos en el Liceo de la Comedia y has asistido a la Escuela de las Artes de la Comedia, una monologuista ¿se hace o nace?

Yo creo que un poco ambos casos.

Yo siempre desde chiquitita he sido mucho de hacer el tonto, de contar mi vida… pero tengo compañeros que han sido más tímidos y que han empezado a hacer monólogos mas adelante porque se lo ha pedido el cuerpo. Algunos para vencer la timidez y al final terminan dedicándose a esto.

Depende un poco más de la persona que de la profesión en sí. En mi caso lo llevo en la sangre, aunque formarme me ha ayudado el dotarme de unas herramientas para escribir. Pero al final tienes que tener una cosa natural para el humor y hacer reír que es de lo que se trata.

¿Qué cualidades consideras necesarias como guionista?

La principal cualidad es tener mucha paciencia ,porque no siempre todo lo que escribes sirve. De hecho la mayor parte no sirve o sirve a medias.

Tú crees que se te ha ocurrido un texto buenísimo y al final lo pruebas en el público y te dicen que no es tan gracioso como pensabas.Entonces tienes que seguir reescribiendo

Es una profesión, como muchas otras artísticas, en la que da igual los años que lleves que en cada nuevo espectáculo estás empezando desde cero.

Hay que tener mucha paciencia y tolerancia al fracaso.

Esos momentos de prueba antes de darlo por bueno, ¿es como se ve en la serie Hawks, por ejemplo?

Tú escribes un texto y antes de llevarlo al show oficial lo tienes que probar en muchos sitios, como los open mic.

La serie retrata bastante bien el mundo de la comedia.

El público se cree que todo lo que estás diciendo se te acaba de ocurrir, pero hay hay mucho, mucho trabajo detrás.

Entonces, ¿hay lugar para la improvisación en el escenario?

Sí, siempre. En mi caso para que yo pueda improvisar bien tengo que tener un texto probado y que funcione. Pero sí me gusta improvisar un poco con lo que ha pasado esa semana o del sitigo donde estoy. O si el público te dice algo no puedes mirar para otro lado.

¿Tu trabajo consiste solo, y ya es mucho, en hacer reír o buscas también despertar otras emociones?

Si puedo aprovechar la voz que me están dando para que el público se sienta un poco mejor o se lleve algo en qué pensar, es un añadido Pero no te digo que siempre se deba hacer.

En mi caso creo que es bueno tanto para el público como para mí.

¿Tus monólogos se basan en situaciones que te ocurren?

Totalmente. Y cada vez más. Cuando yo empecé a hacer monólogos hace doce años sí hablaba de temas más generales. Como cuando vas a comprar al supermercado o a la playa. cada Pero cada vez me apetece hablar más de cosas mías personales. Hablo de mi relación de pareja; de mi peso, que estoy gorda, y cómo me ve la gente, cómo me dificulta encontrar determinados trabajos…

Mucha gente del público viene después del espectáculo a darme las gracias porque se siente identificada. Parece que lo escuchas de otro y no te sientes tan solo.