FRANCISCO SANDOVAL

La comarca del Noroeste y Río Mula posee tres cascos antiguos declarados Conjunto Histórico Artístico: el de Mula, el de Cehegín y el de Caravaca de la Cruz. Esta figura de protección del patrimonio persigue, entre otros, conservar la unidad estilística de dicho conjunto. Si hablamos de los edificios que lo componen, entenderemos que la fachada es una parte muy importante -la más representativa- de un edificio. ¿Qué particularidad tienen las fachadas de nuestros cascos históricos?

En las dos ocasiones que he realizado el Camino de Santiago he visto con qué profusión se usa en Galicia el granito en sus construcciones. Esta piedra es muy resistente, tanto mecánicamente como ante las inclemencias meteorológicas. Parece lógico entonces que allí veamos muchos paramentos desnudos, desprovistos de cualquier revestimiento, con la piedra vista. Muchos de los revocos que se han empleado aquí tradicionalmente acabarían disgregados por la alta pluviosidad gallega, incluso las medianeras de los edificios allí las cubren de chapa.

Pero en nuestra zona, es otra historia. En vez de pueblos enteros con fachadas a piedra vista, aquí tenemos las “fachadas coloreadas”: el azul intenso de la Casa de la Cultura de Bullas, la Casa Pintada de Mula, o las tantísimas e impresionantes de Cehegín. Este color se lo da el uso del revestimiento. Y en particular, n fachadas históricas tienen una seña de identidad por el material empleado en numerosos de esos revestimientos: el yeso.

El yeso es un material muy abundante es nuestra zona con el que se ha construido desde hace siglos. Está documentado que las murallas de Begastri estaban revestidas de yeso. Una de las cosas que me enseñaron en la carrera era a no emplear el yeso en exteriores, ya que es un material muy higroscópico, esto es, que se deteriora y disuelve en presencia de agua. Sin embargo, hay excepciones. El uso del yeso como revestimiento de fachadas o paramentos se ha empleado en nuestra comarca pero también en otras zonas de España, como Calatayud (Zaragoza). En aquella ciudad llueven unos 275 litros por metro cuadrado al año, y gran parte de la zona no supera los 400. La escasa pluviosidad es un rasgo que comparten Murcia y esos pueblos aragoneses (en Daroca por ejemplo llueven 393 litros al año, cifra muy similar a los 382 de Caravaca). Por lo tanto, el clima es determinante en el empleo de revestimientos y materiales en ciertas condiciones.

La arquitectura tradicional de la Comarca del Noroeste de Murcia está plagada de fachadas de yeso. Muchas blancas, pero otras con ricas pigmentaciones. En Cehegín está ligada la existencia de amplios aleros y tejas con gran vuelo (muy salientes) a las fachadas de yeso, de forma que el agua de lluvia se aleje lo más posible de ellas. En edificios de gran interés artístico, como la Casa Jaspe de Cehegín, se emplea una técnica llamada “yeso al jaboncillo”. En la Casa Pintada de Mula se emplea la técnica del esgrafiado.

Si la fachada es lo primero que se ve de un edificio, ¿es importante cuidar la materialidad? Por supuesto que lo es. No solo el estilo, el orden, la forma… el tipo de revestimiento nos advierte si estamos ante una fachada propia del Conjunto Histórico Artístico o no. Por eso, creo de vital importancia que se regule este tema desde los planes de ordenación y otros instrumentos de salvaguarda del patrimonio que son capaces de elaborar los ayuntamientos. Sobretodo, porque he visto con tristeza cómo se están “restaurando” algunas fachadas del casco antiguo con materiales totalmente inadecuados. El mortero monocapa y el mortero de cemento pintado nos invaden, ¿dejaremos que sustituyan la tradicional piel de nuestras calles?