Pedro Antonio Hurtado García

Luto, igualmente, en la “Fundación Cante de las Minas”, en la afición de la localidad minera y en el arte que se allí se concita constantemente para alumbrar toda la creatividad de esa “Catedral del Cante” que es La Unión y que ha tenido que despedir a “uno de los nuestros”, pues, el pasado día 14 del actual mes de julio, falleció, a los 94 años de edad, el excelente guitarrista Antonio Fernández, un hombre que ha dejado huella gracias a su incuestionable arte, a lo que añade la condición familiar de ser el padre de Encarnación Fernández, destacada cantaora, residente en la flamenca localidad, que ha cosechado, en dos ediciones diferentes, la codiciada “Lámpara Minera” del cotizado festival unionense.

Vendedor de ropa.- El maestro de las seis cuerdas, nacido en Alicante, en 1926, tuvo una juventud plagada de dificultades, pasándola vendiendo ropa a domicilio, circunstancia que se extendió a su no más favorable adolescencia, mientras su familia conseguía su sustento dedicándose a la doma de caballos. Llegó a La Unión en el año 1950 y decidió instalarse en la localidad minera, definitivamente. Conocía a cantaores como “El Rampa”, Antonio Piñana y “El Chito”. Trabó intensa amistad con el celebérrimo “Pencho Cros”, del que se hizo inseparable y quienes se trataban como hermanos, viviendo, juntos, multitud de noches y “madrugás” flamencas. El “Festival Internacional del Cante de las Minas” no concibe su paisaje y fisonomía sin incorporar al personaje del guitarrista, quien acompañó a los más distinguidos participantes del certamen. La “Fundación Cante de las Minas”, en nombre de todo el pueblo de La Unión y en nombre propio, ha trasladado su más sentido pésame a la familia Fernández y a toda la afición flamenca de La Unión.

Ceremonia en la “Catedral del Cante”.- La ceremonia funeral por el fallecido se celebró en el antiguo Mercado Público de La Unión, limitando su aforo, por razón de la pandemia del coronavirus, a 200 personas, amén de incorporar todas las medidas de seguridad prescritas por las autoridades sanitarias: mascarilla, gel hidroalcohólico, etc., etc. El cadáver recibió sepultura en el cementerio de Nuestra Señora del Rosario de la localidad minera, acompañado por su familia. Y fue, como decimos, la “Catedral del Cante”, el lugar designado para ofrecer el último adiós al grande y veterano de la saga de los Fernández, regresando, así, por última vez, al escenario que en tantas ocasiones le vio brillar, triunfar y alcanzar la gloria.

Miembro de la compañía “Soleá”.- Por añadidura, el fallecido es abuelo de Antonio Muñoz Fernández, guitarrista oficial, igualmente, de la “Fundación Cante de las Minas”. En sus tiempos “dulces”, recorrió importantes lugares del panorama escénico a la sombra de la compañía artística “Soleá”, integrada, también, por números miembros de su familia y Alfonso Paredes. A La Unión no le resultará sencillo olvidar a este maestro de la guitarra, a la que acariciaba, bendecía y hasta cuidaba con veneración, respeto y virtuosismo. Descanse en paz un unionense de adopción que rindió al municipio gloria y bendiciones, a través del arte que brotaba de su maestría y sus doctas manos. Buenos días.