ALFREDO JOSÉ PADIAL GARCÍA/padietis@gmail.com

Es evidente que la alimentación saludable es un pilar fundamental en las personas que quieren mantener un alto nivel de calidad de vida con el paso de los años. Comer de forma correcta aporta beneficios a nivel físico y mental en cualquier etapa de la vida, esto es indudable. Pero hoy voy a escribir acerca de una de esas situaciones especiales en las que la alimentación juega un papel mas importante, si cabe, que en una situación normal o habitual. La alimentación en el deporte.

Seguramente, algunos/as echaréis de menos que no haga referencia a las ayudas ergogénicas (suplementos). Éste es un tema que ocuparía otro artículo (o dos) y quien me conoce sabe que solo soy partidario de este tipo de ayudas cuando se hacen totalmente imprescindibles. Hay quien se suplementa creyendo que, por el mero hecho de tomar un batido de proteína al día, va a conseguir un cuerpo escultural como el de La Montaña (personaje de Juego de Tronos). Los suplementos no son mas que un “plus”, la base ha de ser la alimentación.

En líneas generales, la alimentación en el deporte debería seguir estos patrones:

– Alimentación preentrenamiento o precompetitiva: Debería realizarse, al menos, con dos horas de antelación al inicio de la actividad física. Hay que dejar un tiempo prudente, desde la ingesta hasta el entrena- miento o competición, para que se lleve a cabo el proceso de digestión y, por tanto, la absorción de nutrientes. Esta ingesta ha de contener alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta (complejos) como: arroz, pasta o pan. Estos alimentos van a rellenar nuestras reservas de glucógeno, tanto hepático como muscular. El glucógeno es nuestro combustible, como el gasoil o la gasolina en un coche. Estos hidratos de carbono han de ir acompañados por una pequeña ración de proteína: yogur natural o huevo cocido, por ejemplo. Todo depende de los gustos del deportista. También es importante que esta ingesta sea pobre en grasas ya que éstas retrasan el vaciado gástrico y producen sensación de pesadez.

– Alimentación precompetitiva (durante la actividad física): Esta alimentación es importante, sobre todo, en pruebas de larga duración y mayor desgaste. La base es la hidratación. Hay que beber agua para no tener sed, no para aplacar la sed. Muy interesantes son las frutas frescas y deshidratadas, por su gran aporte de azúcares simples (energía rápida); al igual que los frutos secos, por su riqueza mineral, proteica y energética. A todo lo anterior se puede sumar una bebida de reposición (isotónica).

– Alimentación postentrenamiento o postcompetitiva: Con esta alimentación se consigue la regeneración y recuperación del organismo para que éste vuelva, cuanto antes, a un estado de normalidad que nos permita seguir entrenando tras el merecido descanso. Lo ideal es seguir bebiendo agua tras la actividad física (rehidratación); consumir hidratos de carbono, tanto simples como complejos, para rellenar los depósitos de glucógeno lo antes posible; y consumir una ración generosa de pro- teína: carne, pescado, huevos… que favorezca la regeneración de tejidos musculares dañados tras el esfuerzo.

Todo lo expuesto anteriormente es muy básico y general. Cada persona es un mundo, con gustos distintos y características fisiológicas distintas. Pero siempre haré hincapié en lo mismo… podéis comer lo que os apetezca, seáis deportistas o no, siempre y cuando sean alimentos saludables.