JOSÉ ANTONIO MELGARES
Siempre ha destacado en el lugar que la vida y la sociedad le han asignado y siempre, también, ha sido requerido por cuantos le han conocido, para ocupar puestos de responsabilidad. Un todo terreno en la docencia, en la política y en actividades de diversa naturaleza. Me refiero a Juan José Jiménez Martínez, tercer hijo del recordado Diego el Pintor, quienconcejal-1979 vino al mundo en febrero de 1936 en la C. del Teatro (o del músico Alfonso García como se llamó después), en el seno de la familia formada por Diego Jiménez Ibáñez y Josefa Martínez López quienes, además de Juan José, también trajeron al mundo a Ginés, Miguel, Maruja y Conchi.
Diego, el padre, era natural de Mula, desde donde llegó a Caravaca por razones profesionales para pintar la recientemente cerrada tienda de Nieto (donde se inicia el tramo peatonal de la C. Mayor). Tras aquel trabajo le encargaron la pintura de la vecina tienda de Diego Marín, la Plaza de Toros, los cines y el Matadero Municipal, contrayendo un sinfín de obligaciones que le obligaron a echar raíces en Caravaca donde vivió el resto de su vida.
Juan José recibió su primera formación en la escuela pública ubicada en la misma calle del Teatro, que entonces se llamaba Isabel la Católica y luego adquirió la parroquia de El Salvador como Casa Parroquial. De allí recuerda como su maestra a Dª. Joaquina. Posteriormente pasó al Salvador (en la entonces C. de Queipo de Llano), siendo sus maestros D. Francisco Reina, D. Juan San Martín y D. Enrique Richard. Los siete años de que entonces constaba el bachiller (según el plan de estudios de 1938), los hizo en el Colegio Cervantes y el Examen de Estado en Murcia.
Cursó la carrera de Magisterio en dos años, como alumno libre y sin recibir clases de ningún tipo; simultaneaba esta actividad impartiendo clases particulares con cuyo producto económico financiaba el coste de sus estudios.
Actividad docente muy importante de Juan José, durante los años de carrera, fue el aula masculina de la Preparatoria del colegio Cervantes, de la que el lector entrado en años tendrá sus propios recuerdos. Los titulares de la Preparatoria fueron los profesores Antonio Guirao y Mari Sol San Martín, ocupándose aquel de los niños y ésta de las niñas. D. Antonio era funcionario municipal por lo que atendía aquel aula de 9 a 10 y de 3 a 5. Ello obligó al Colegio a contratar temporalmente a Juan José para hacerse cargo de dicha aula diariamente, de 10 a 12, como sustituto de D. Antonio.
Cuando Juan José hubo de incorporarse al servicio militar (primero en Melilla y luego en Villa Cisneros), y Mari Sol San Martín sacó las oposiciones de Magisterio, aquellas dos aulas se unificaron en una, que por la mañana comenzó a atender Antonia Guirao y después Carlos Llamazares Romera, entre otros, y por la tarde D. Antonio.
Concluido el servicio militar en junio de 1959, y de nuevo en Caravaca (hasta donde tardó en llegar desde su destino en África 17 días), tras un nuevo y corto período de tiempo en la Preparatoria, ganó las oposiciones al Cuerpo de Maestros Nacionales en 1960 por su cuenta y riesgo y sin ningún preparador que le ayudara, obteniendo su primer destino en Puente Genil (Córdoba), donde comenzó ganando mensualmente la cantidad de 1440 pts, y posteriormente en Palma del Río. Con el tiempo pudo venir a Singla y, en 1964 ocupó la plaza que dejó vacante el recordado maestro D. José Solbes en el colegio del Salvador, donde tuvo por compañeros a D. Juan San Martín y otros dos maestros interinos. Muy poco tiempo después y coincidiendo con la jubilación de San Martín, fue nombrado por la Inspección Educativa Provincial director del centro escolar (con 25 años), formando el claustro con Antonio Aznar, Juan Sarabia, Domingo Pérez Abellán y Maruja Moreno. Pasados los años fue a parar a S. Francisco, en 1971, y posteriormente a la Santa Cruz, donde permaneció hasta 1997 en que se produjo su jubilación acogiéndose a la denominada jubilación LOGSE que permitía hacerlo a los 60 años.
Durante su adolescencia y primera juventud, D. Enrique Richard, entonces Delegado local del Frente de Juventudes, le encargó labores de responsabilidad y participó en las representaciones que durante años se hicieron del Auto de los Reyes Magos primero en el Thuillier y luego en escenario improvisado en la Pl. del Arco. Así mismo participó varios años como actor en el auto sacramental original del poeta y cronista local Manuel Guerrero Torres, que otrora se representaba, la tarde del 3 de mayo, en la Pl. del Templete, en el transcurso del cual se recitaba el Parlamento. También los lectores de más edad recordarán que, para ello, ante la entonces casa de la familia Sebastián de Erice y hoy Casa de Cultura, se montaba un castillo de madera por el que se movían los actores, entre ellos los reyes moro y cristiano. Juan José hizo el papel de rey cristiano y Aurelio Ureña el de moro. Junto a ellos Javier López Elum hacía de Chirinos, Pepequín y Domingo Sánchez Ródenas de templarios y Bienvenido Martínez Reina de heraldo, entre otros. La dirección era del profesor del Cervantes D. Francisco Martínez Mirete.
En 1965 contrajo matrimonio con Dora Richarte Rodríguez, con quien trajo al mundo cuatro hijos: Inmaculada, Juan José, Belén y María del mar, quienes le han dado hasta ahora seis nietos de los que disfruta intensamente.
En 1979 se integró en el equipo liderado por Pedro García-Esteller Guerrero que ganó las primeras elecciones municipales de la actual Democracia, en el seno de la Unión de Centro Democrático (UCD), convirtiéndose en primer teniente de alcalde y concejal de Educación. Durante el segundo período, a partir de 1983, aquel equipo político volvió a ganar las elecciones municipales, esta vez como Independientes, haciéndose cargo de las mismas competencias y asumiendo Cultura tras la partida de Marcos Chacón. De su época en política activa recuerda con satisfacción logros personales como la Biblioteca Pública Municipal en la C. del escritor Gregorio Javier, las becas que posibilitaron cubrir plazas de bibliotecario y archivero municipal y las construcciones escolares en algunas pedanías donde hasta entonces los servicios eran muy precarios. También la rehabilitación de la Banda de Música a la que logró dotar de notables mejoras.
Activo, austero y metódico en su comportamiento, desde la terraza de la vida observa el acontecer local alejado de responsabilidades a las que otrora dedicó parte de su tiempo, la última de ellas como secretario, durante ocho años, de la sociedad Círculo Mercantil a lo largo de la presidencia de Paco Pim.
Entre sus muchos alumnos desperdigados por la rosa de los vientos peninsular, sus amigos de toda la vida y sus colaboradores, el recuerdo que ha dejado es el de haber hecho bien todo aquello en lo que se ha implicado, constituyendo en la actualidad uno de los más importantes activos de la sociedad caravaqueña.