JAIME PARRA

El Ayuntamiento de Calasparra ha entregado el reconocimiento “Nazareno de Oro” al Rvdo. Cura Párroco de Calasparra D. José Manuel Martínez Rosique, por su dedicación, trabajo, esfuerzo y tesón con la Semana Santa calasparreña, y su implicacion con todas las Cofradías y el pueblo de Calasparra.

¿Qué le ha supuesto este reconocimiento del Nazareno de Oro?

Fue una gran sorpresa y un agradecimiento sobre todo por la labor que durante estos 7 años estoy al frente como Párroco de San Pedro Apóstol de Calasparra y como Capellán del Cabildo Superior de Cofradías y de cada una de las cinco Cofradías.

Mi agradecimiento expreso al Ayuntamiento de Calasparra por pensar en mí cuando seguramente hay muchos nazarenos, anderos o personas de Cofradías que llevan muchos años arrimando el hombro. Estoy muy unido por cargo y por sentimiento cofrade, ya que soy de Cartagena, a las Cofradías de Cartagena, he sido Capellán del Socorro, primera procesión de España, he sido Director Espiritual de las Agrupaciones Californias y Mayordomo de la Cofradía California y estoy vinculado a la Cofradía de San Ginés de Murcia, Cristo Crucificado, Nuestro Padre Jesús Nazareno de La Unión o distintas Cofradías. Mi primer destino fue Yecla donde estuve plenamente trabajando en su Cabildo.

Para mí es todo un honor este reconocimiento y quiero agradecérselo a la Sra. Alcaldesa y a la Junta de Gobierno porque este año ha sido una Cuaresma especial y una Semana Santa especial con distintos actos en el interior de los Templos: exposiciones, quinarios, celebraciones, etc.

¿Qué acogida tuvo usted cuando lo destinaron a Calasparra?

Hubo cambios. El anterior Sacerdote estaba 11 años de Párroco en la localidad y yo llegué de la ciudad Portuaria estando muy vinculado al mundo cofrade, un Sacerdote con alzacuellos, con Clériman y con sotana. Fue un cambio dónde costó que el pueblo se habituara a mis costumbres y yo a las costumbres de Calasparra pero, con el tiempo, nos hemos unido muy bien y la prueba está en la cantidad de gente que asiste a las distintas misas; todas llenas de gente y es un orgullo servir al pueblo de Calasparra como Rector del Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza ,como Párroco de los distintos Templos de Calasparra: la Iglesia de los Santos, la Iglesia de la Merced, la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol además de la Capellanía del Colegio de las Hermanas Franciscanas.

Al principio costó adaptarnos, soy una persona muy conservadora en las formas pero después muy abierto y muy cercano a la gente recuperando tradiciones que se habían perdido. En definitiva, cerca de los que han querido vivir la fe de una forma nueva.

¿Cómo se ha vivido esta Semana Santa en Calasparra?

Muy intensa. Ha habido una preparación previa que han sido las cinco semanas de Cuaresma con actividades de todas las Cofradías de Calasparra que ha sido una maravilla. Se ha realizado un Quinario de lunes a viernes con la misa solemne y una misa central a cada Cofradía además de actividades culturales, lúdicas, conferencias con todas las medidas de prevención frente a la COVID-19.

El Cabildo Superior de Cofradías, la Parroquia y el Ayuntamiento hemos trabajado unidos intensamente durante toda la Cuaresma. Un fluir de gente ha acudido durante todas las semanas a rezarle los titulares y ha sido un gozo poder ver todo esto vivido y compartido entre las tres entidades.

Además de los oficios que este año sí se han podido celebrar, la he vivido con mucha ilusión tanto los feligreses como yo dentro de la iglesia de la Merced donde se ha celebrado el triduo Pascual, el triduo Sagrado y posteriormente con los distintos actos que han organizado las Cofradías: el acto del Prendimiento el miércoles santo con la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la rotura del Cántaro de la Cofradía de La Samaritana viernes santo por la mañana o viernes santo por la noche con la oración ante el yacente con las Cofradías de Nuestro Padre Jesús y la Real Cofradía de San Juan Evangelista y la Dolorosa, finalizando con el domingo de resurrección y la retirada del Corazón con los siete puñales a la Dolorosa. Todos han sido actos emblemáticos que se han hecho a puerta cerrada retransmitido todo en directo por las televisiones locales que han tenido un papel fundamental en la Semana Santa porque les han hecho llegar los actos a las personas que, por las limitaciones de aforo, no han podido asistir.

Una Semana Santa intensa y como Párroco estoy muy satisfecho de poder lleva un poquito de fe y de ánimo en este año tan difícil que estamos viviendo.

¿Ha aumentado la labor asistencial y caritativa de la Iglesia en Calaspara a causa de la pandemia?

Pues gracias a Cáritas Parroquial no se ha cerrado el servicio durante el confinamiento y durante todo el Estado de Alarma que estamos viviendo  se ha atendido a las familias e incluso a muchas más familias que por desgracia y por motivos de los ERTES o de los cierres en la hostelería o comercios desde Cáritas se ha aumentado al doble las familias que se atienden. Si antes atendíamos a 72 familias durante todo el año y cada mes, ahora es el doble y bueno,  ahí estamos con las voluntarias con  un número reducido por el lugar donde se hace el reparto de la comida y se atiende pero en el tiempo de confinamiento y, a través de protección civil coordinados con el Ayuntamiento, se fue llevando a las casas. La labor nunca se ha parado a consecuencia de la pandemia y  la gente también, generosamente, nos pregunta por nuestras necesidades. El Cabildo nos dio una gran cantidad de litros de aceite, después la cooperativa de arroz nos dio arroz, es decir que distintas entidades han ido colaborando para intentar ayudar y colaborar con nosotros. Recibimos alimentos de la fundación Obispo Azagra, también del FEAD que son alimentos oficiales que vienen de Europa. Gracias Dios ha aumentado la labor caritativa que por desgracia ha aumentado las familias que más lo necesitan.

¿Cuál es el sentido de la pandemia o qué nos puede enseñar?

Para nosotros, los creyentes, intentar no perder el ánimo ante esa falta de salud física y psicológica. Intentar unirnos en el Señor y pedirles fuerzas y que también eso sea unirse a los demás intentando buscar todos los medios, debemos intentar ser precavidos porque todas las precauciones son pocas: la limpieza de la iglesia,  los geles hidroalcoholicos, la distancia, toda la catequesis con lo que el vicario del COVID-19 que tenemos en la diócesis nos marca. Intentar de la mano de Dios y de la ciencia también, a través de la vacuna, a través de las personas voluntarias, sanitarios, autoridades todas las personas que desde una manera u otra han querido colaborar y unir más esfuerzos para sacar cosas positivas.

Tenemos que lamentar, por desgracia, la muerte de las personas que se nos han ido hemos tenido que celebrar a veces funerales en la puerta del cementerio con poca gente y con la falta de ese abrazo y consolar a las personas  que ha perdido a un ser querido. Ha sido muy muy duro pero hay que intentar que no nos quite la alegría, la fe, que no nos quite la Esperanza. Calasparra es un pueblo de Esperanza y tenemos que intentar descubrir que de lo malo siempre se sacan cosas buenas, más esfuerzos, apoyarnos los unos en los otros e intentar no decaer y ser positivos y buscar todo lo posible para que la gente tenga salud en el cuerpo y de alma. Desde la Parroquia nos hemos esforzado y nos seguimos esforzando para colaborar con todas las Autoridades y que todo se pueda llevar a cabo lo mejor posible.

Muchas gracias por esta entrevista al Semanario de El Noroeste y me tenéis a vuestra entera disposición.