Jaime Parra Navarro

El pasado día 19 de diciembre se presentó, en el aula de cultura de la “Fundación Cajamurcia”, de Caravaca de la Cruz, el libro titulado “El carpintero y el reino”, del que es autor el empresario madrileño José Luis Mozo. Realizó la introducción del acto Luis García Mondéjar, director de protocolo e, igualmente, director del gabinete de la alcaldía del ayuntamiento de Molina de Segura, como amigo personal del autor del libro. Actuó como presentador nuestro colaborador habitual, Pedro Antonio Hurtado García, muy conocido en este Noroeste murciano por los muchos años que estuvo al frente de la dirección de Zona de la extinta Cajamurcia, luego BMN y, hoy, Bankia. Hurtado no ocultó el honor que sentía al presentar un libro de un autor vocacional y, además, “hacerlo en Caravaca de la Cruz, mi segunda patria por sobradas razones: los muchos años que trabajé aquí, la bondad de sus gentes, el sentido hospitalario que atesoran sus habitantes y ese amor a su tierra, sus fiestas, sus costumbres y tradiciones que contagian a cuantos venimos de fuera y nos instalamos aquí, ya sea provisional o definitivamente, impregnándonos, como ellos, de ese imán, atractivo, vocación y devoción que se adopta cuando se conoce el tratamiento, cariño y admiración que, aquí, se siente por la Santísima y Vera Cruz de Caravaca”, comentó en sus palabras iniciales. Se refirió, igualmente, a “los valores culturales, arquitectónicos, monumentales e históricos de este municipio murciano, convertido en capital del Noroeste, que sabe superar adversidades, encomendarse a la citada y siempre presente Santísima y Vera Cruz, como Patrona que a todos une, y exhibir su espíritu trabajador, pero también de diversión, carácter festivo y alegre y recibir al visitante con los brazos abiertos”. Tuvo, si se nos permite el taurino término, que “echar un capote” al autor del libro, José Luis Mozo, porque, inesperadamente, se encontró con una gripe que no le permitía hablar con facilidad, lo que Hurtado sorteó con impecable maestría.

Aclaró que el libro, además de en Molina de Segura, Murcia y Cartagena, se presentaba en Caravaca de la Cruz como lugar emblemático y colmado de valores culturales y riqueza histórica.

En cuanto al texto que se presentaba, anunció una temática que “tiene como protagonista a un carpintero, pero no un carpintero más, sino lo que podríamos denominar, para entendernos con rapidez, un carpintero divino, convertido en hilo conductor de la obra, junto a otros personajes no menos distinguidos, relevantes e históricos”, pero anticipó que no desvelaría el final para no restarle interés y suspense a los futuros lectores.

Señaló que “los libros no los terminan de escribir sus autores, sino que son los lectores quienes verdaderamente los rematan con su imaginación, con su forma de concebir el argumento y su horizonte de miras al analizar todos esos valores y buscar, un poco más allá, soluciones alternativas a las que ofrece el autor, lo que, al mismo tiempo, enriquece la obra al proporcionarle ese final diferenciador que cada lector aporta”.

Sobre el autor, comentó su precoz afición a la literatura que le viene desde niño e, invitando a revisar la cubierta del libro, recordó que ya fue finalista, gracias a esa precocidad, del prestigioso “Premio Nadal”, aunque tuvo que declinar la afición, temporalmente, para convertirse en empresario de éxito y ejecutivo de diversas y reseñables compañías, de ámbito internacional, a las que ha dedicado su vida laboral hasta llegada su madurez y su pertinente jubilación oficial, que es cuando vuelve a retomar esa notable afición, porque lo que gusta de verdad no se abandona nunca de forma definitiva.

Así, pues, en el año 2014, lanzó la novela titulada “La barca del portugués”, obra que nos ofrecía un futuro colmado de sorpresas y al que, él –dijo Hurtado-, “se adelantó con su trabajo literario, aunque algunos pudieran tacharlo de inaudito, impensable e improbable, pero que nadie usaría el atrevimiento de calificarlo como imposible”. Aquella novela le animó sobremanera porque, no en vano, fue necesaria una segunda edición, quizás la razón más poderosa por la que, ahora, nos regala, José Luis Mozo, esta segunda entrega, correspondiente a una novela totalmente diferente, histórica y que a nadie dejará indiferente: “El carpintero y el reino”.

Llegado el turno de preguntas, Mozo, pese a su dificultad y su indisimulada fiebre, respondió a los interesados con la amabilidad que le caracteriza, no sin antes comentar ampliamente el contenido del libro, los avatares surgidos durante la escritura del mismo y demás contratiempos, adversidades, anécdotas y curiosidades. Y, dijo, entre otras muchas cosas, que las 730 páginas del libro le han llevado cinco años de rigurosa e intensa investigación. Desveló interesantes contenidos de los personajes, argumentó que, él, era el autor, pero la historia es la que es y que resulta invariable. Agradeció a Hurtado su valiosa colaboración y la ayuda que le supuso por su estado de salud. Agradeció, igualmente, la presencia de todos los asistentes, animó a adquirir el libro, ya que había dispuesto unos pocos ejemplares para quienes desearan adquirirlo y, finalmente, ofreció un ágape, en las instalaciones del céntrico restaurante “El Paraguas”, para todos los colaboradores que hicieron posible la presentación de su libro en tierras caravaqueñas.