JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ ALCÁZAR/APCOM

( Texto leído en su recuerdo en la cena gala del 30 Aniversario de Nov/2014)

Tengo que adelantar que esto no es una semblanza al uso, ni por su extensión, ni por su contenido. Nunca me atrevería a acometer ese reto con una biografía tan rica como la de José Luís. Es modestamente la expresión de una necesidad personal de dedicarle unas palabras en una ocasión que no podía dejar pasar.
Son muchos los momentos que se agolpan en la memoria, recuerdo allá por el año 1985, finales del 85, recién llegado yo a APCOM, una reunión para resolver una pequeña crisis institucional, reunión que se celebró en su propia casa del Carrascal y en la que él hacia de mediador.

JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ ALCÁZAR/Apcom

( Texto leído en su recuerdo en la cena gala del 30 Aniversario de Nov/2014)

Tengo que adelantar que esto no es una semblanza al uso, ni por su extensión, ni por su contenido. Nunca me atrevería a acometer ese reto con una biografía tan rica como la de José Luís. Es modestamente la expresión de una necesidad personal de dedicarle unas palabras en una ocasión que no podía dejar pasar.
Son muchos los momentos que se agolpan en la memoria, recuerdo allá por el año 1985, finales del 85, recién llegado yo a APCOM, una reunión para resolver una pequeña crisis institucional, reunión que se celebró en su propia casa del Carrascal y en la que él hacia de mediador.
No hemos sido los únicos, ni ha sido la única vez que a José Luís le ha tocado hacer ese papel, en innumerables ocasiones se le ha solicitado que hiciera de mediador dado su conocimiento y habilidad para el trato humano, su gran personalidad y el respeto que a lo largo de los años se había sabido ganar.
Pero, como ya he dicho, son muchos los momentos, como presidente, como miembro de la junta, como amigo y siempre como protector y defensor de APCOM, faltaría papel y tiempo en este acto para recordarlos, y además a mi me gusta la brevedad.
Por eso sólo unas breves palabras de recuerdo, unas breves palabras descosidas del corazón.

Siempre cuando se llega a ciertas edades pensamos: “que corta es la vida, que rápida ha pasado, o cuantas cosas quedan por hacer”.
Pero creo que se deben valorar el tipo de vida, la calidad contextual de esa vida, la humanidad irradiada en esa vida y el impacto y huella dejada en los diferentes sectores de la vida, entre otras, seguramente.

Y en este aspecto, la vida de José Luís, aunque a todos nos hubiera gustado tenerle entre nosotros por mucho más tiempo, ha sido una vida muy larga, muy larga en su calidad vital.
Todos conocemos su implicación y compromiso en diferentes sectores de la sociedad Caravaqueña, en todos los ámbitos, empresarial, festero, benéfico, religioso, cultural y otros. En todos ellos ha estado más o menos implicado, más o menos tiempo. Pero con la discapacidad intelectual, con APCOM, ha estado desde el principio hasta el final.
José Luís es APCOM y APCOM es José Luís, no hay una figura igual. En el ADN de APCOM está grabado el nombre de José Luís Lag García.
Ha estado presente en todos los momentos de carcajadas y lagrimas de APCOM, siempre ha estado ahí, como un padre atento a las necesidades de su hijo, pero a la vez dejándole crecer y hacer su camino.
APCOM llora y llorará largo tiempo su pérdida, porque la duración e intensidad del duelo tiene que ver con la calidad y el grado de relación con la persona perdida, con el significado y el rol que esa persona ocupara en nuestra vida, con lo presente que esa persona estuviera en la mayoría de los momentos y situaciones de nuestro acontecer diario, y todo ello ha sido muy intenso en su caso, por lo que con absoluta seguridad, va a conllevar que a APCOM le cueste más aceptar la pérdida, experimentar su dolor y adaptarse a un entorno en el que falte José Luís, en definitiva nos costará más, sin lugar a dudas, elaborar el duelo, tal y como diría un psicólogo clínico.
Sin embargo debemos recordar lo que él tantas veces nos decía: “En momentos difíciles, tenemos que seguir adelante, aunque exista un gran dolor, porque todo lo que hacemos lo hacemos por ellos y ellos se lo merecen todo y nosotros no somos nadie para quejarnos”.

La vida se vive una vez, pero puede ser recordada durante mucho tiempo como un eco que persiste en el corazón de los que continúan adelante, aunque con pesar y añoranza, y eso
es lo que sin duda nos sucederá a la gran familia de APCOM, desde los más ocultos rincones de nuestro corazón y nuestra mente nos volverán una y otra vez reminiscencias de infinidad de momentos compartidos durante largo tiempo. Pero no temais, pues aunque la memoria humana se debilita y disipa con el tiempo, todos sabemos que no sucede así con nuestros chicos, ellos nunca olvidan, ellos nunca te olvidaran.

José Luís fue necesario para APCOM y sigue siendo necesario. Tendrá que seguir haciendo de mediador, abriendo nuevas puertas, pues con toda seguridad ya estará promoviendo y apoyando una nueva asociación para ayudar a las personas con discapacidad allá donde quiera que esté.

Un fuerte abrazo para la familia.