MICAELA FERNÁNDEZ

José García Gómez es Empresario, presidente de la Agrupación de Industrias Alimentarias de Murcia, Alicante y Albacete – Agrupal y del Centro Tecnológico Nacional de la Conserva y Alimentación, así como Presidente de la Mesa del Agua de la Región de Murcia.

Ha sido vicepresidente de la Cámara de Comercio y del Consejo Económico y Social. Es Miembro de la Comisión Ejecutiva de Croem. Ha presidido la Organización Europea de Frutas y hortalizas procesadas y la Federación Nacional de Asociaciones de Transformados Vegetales y Alimentos Procesados (FENAVAL).

P¿Ven carencia en algún sector (respecto a las empresas que no forman parte de la asociación)?

R Prácticamente casi todos los subsectores de la Industria Alimentaria forman parte de Agrupal, aunque el tejido industrial, en materia de alimentación, en la Región de Murcia y en las provincias limítrofes de Alicante y Albacete es muy amplio. Existen todavía empresas que actualmente no forman parte de la entidad. Desde Agrupal desarrollamos actuaciones para dar visibilidad a la actividad que desarrollamos posibilitando, así la adhesión de nuevas empresas a nuestra asociación.

En Agrupal consideramos que, para que las empresas puedan desarrollarse y ser más competitivas, necesitan una entidad asociativa que defienda sus intereses, genere sinergias colaborativas y oportunidades de negocio. Somos el interlocutor clave y necesario que actúa de altavoz de las empresas frente a las obligaciones que plantean las Administraciones y las necesidades propias de la industria.

P¿Cómo está la situación para las empresas en estos momentos con el encarecimiento de los combustibles y las materias primas?

R No le voy a negar que estamos en un momento que voy a definir como “sensible” a nivel económico de la industria en general y, en particular, de la que nos ocupa que es la alimentaria. Este año ha estado cargado de una serie de factores que han perturbado seriamente el desarrollo de nuestra actividad tales como el aumento de precios sin precedentes, de las materias primas, los costes energéticos, combustibles, transporte y logística etc., sin olvidarnos de la situación generada por la invasión de Ucrania por Rusia que ha venido a sumar mayor incertidumbre en un escenario ya complicado. No cabe duda que esta situación ha obligado a las empresas a adaptar sus sistemas productivos mirando especialmente a las inseguridades generadas por las dificultades de abastecimiento y de cumplimiento de programas.

Por otra parte, no debemos olvidar los cambios legislativos que están entrando en vigor este año y que afectan, de forma directa, a la industria agroalimentaria. La reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria, la reforma laboral que hace más rígida la contratación, las modificaciones en la legislación medioambiental referidas a residuos y envases que está provocando una “descompensación” de la competitividad de las empresas de nuestro país, frente a otras procedentes de terceros países que no tienen que cumplir con una legislación, de este tipo, en sus países de origen.

En una economía globalizada todo tiene su interacción y la actual situación, que se produce, no lo olvidemos, después de 2 años de pandemia mundial, obliga una vez más a la industria alimentaria a su adaptación a un mundo cambiante, a pesar de las dificultades.

P¿Qué medidas están tomando las empresas para adaptarse a esta situación?

R Las empresas, como siempre han hecho, desarrollan actuaciones que les permitan seguir compitiendo en los mercados, a pesar de la situación generada. La Industria Alimentaria es un sector en evolución, y que además tiene una cualidad de adaptación a lo que los mercados y los consumidores requieren.

Entre las medidas que las empresas están aplicando para mantener su posición en este mercado tan competitivo encontramos algunas como son la reorganización de sus procesos productivos, la generación de sinergias entre empresas, búsqueda de nuevos proveedores o adaptación de sus instalaciones y equipos con el fin de mantener su competitividad.

La actual situación ha acelerado la transición de las empresas hacia una economía menos dependiente de los combustibles tradicionales, introduciendo vehículos más eficientes en cuanto a consumos, por ejemplo. Igualmente, las empresas, que ya estaban apostando por la generación de energía para autoconsumo, han acelerado el proceso con instalación de placas solares en las cubiertas de las industrias, o también apostando por maquinaria y líneas productivas que tengan un menor consumo energético.

Por otra parte, la necesidad de dar a conocer sus productos y diferenciarse de la competencia ha fomentado el desarrollo de nuevos productos, la masiva participación en ferias comerciales, como así se está viendo en las pasadas ediciones de Anuga, Alimentaria, Gourmets o próximamente SIAL, o la generación de procesos que aumenten la competitividad frente a otros fabricantes.

PLos clientes cada vez son más exigentes en los productos, ¿cómo está cambiando el mercado de alimentación?

R Vivimos en una época en el que los gustos y demandas de los clientes han evolucionado muy rápidamente.

Actualmente los clientes, y también los mercados, disponen de una gran cantidad de información a su alcance para conocer los productos, su composición, sus beneficios, y por supuesto, en que se diferencian respecto a la competencia. Los consumidores tienen una alta disponibilidad de comparar, conocer, probar y saber lo que quieren.

Por otra parte, como hemos comentado, vivimos en un mercado globalizado donde diferenciarse de otros productos similares es imprescindible.

Por este motivo desde la Industria Alimentaria se desarrollan nuevos productos que se adaptan a las demandas de los consumidores. Actualmente la alimentación más sana, con un proceso de fabricación respetuoso con el medio ambiente, con menos aditivos o de carácter bio son las principales tendencias de un mercado, que también demanda una alta calidad de proceso y facilidad de uso.

Por otra parte la Pandemia trajo consigo la aceleración de un proceso que ya había comenzado previamente, pero que en estos dos años ha aumentado exponencialmente, como es la búsqueda y compra de productos a través de internet. Efectivamente hemos podido comprobar que la utilización de tiendas online para hacer la compra por parte de los consumidores ha aumentado y lo sigue haciendo. Esto posibilita que los compradores puedan comparar entre diferentes productos, precios, marcas, etc., y que se disponga de mucha más información para llenar la cesta de la compra.

Igualmente para las empresas esta utilización de internet por parte de los consumidores ha supuesto un impulso para desarrollar tiendas online donde vender sus productos de forma directa, o bien a través de plataformas de compra. Todo ello sin olvidar la utilización de redes sociales y sistemas de publicidad online donde dar a conocer marcas y productos, que de forma inmediata pueden llegar a miles de potenciales consumidores.