JAIME PARRA

Entrevistamos a José Francisco García, alcalde de Caravaca de la Cruz, quien vivirá sus primeras Fiestas de Mayo plenas desde que ocupa este cargo.

¿Qué significado tiene la Vera Cruz para los caravaqueños?

Desde hace casi 800 años, la Vera Cruz es el emblema de Caravaca.  Sin ella, nuestra ciudad no sería la realidad histórica, social y cultural que hoy conocemos. Pocos lugares gozan de una identidad tan potente de forma continuada durante tantos siglos. Esto otorga un carácter genuino a nuestra tierra. Hay que destacar la trascendencia internacional de la Cruz de Caravaca, que ha traspasado fronteras y alcanzado otros continentes. La Vera Cruz aúna fe, tradición, cultura e historia.  Y podemos decir que es un símbolo que contribuye a dinamizar Caravaca y me atrevería a decir que la Región de Murcia.

¿Y qué importancia tienen las Fiestas de Caravaca para la vida social y económica del municipio?

Las Fiestas Patronales tienen un peso abrumador en nuestra ciudad. Estas celebraciones gozan de una identidad y una singularidad incontestables, porque surgen y se desarrollan alrededor de unos rituales antiquísimos. En ningún otro lugar se pueden vivir unas fiestas como las nuestras que amalgaman estos rituales religiosos llenos de sentido con la tradicional tríada caravaqueña: Moros, Cristianos y Caballos del Vino. Unas celebraciones de tal envergadura, tan complejas en lo organizativo y tan numerosas en participación, que generan un impacto económico de gran importancia alcanzado a muchos sectores del municipio, creando riqueza y empleo.

¿Qué espera del pregón de Lourdes Aznar?

Lourdes es una caravaqueña que conoce a la perfección el sentido, el desarrollo y la idiosincrasia de las Fiestas Patronales. Además, es una profesional del mundo de la Comunicación. Y también es una festera que ha vivido desde dentro los festejos de Moros, Cristianos y Caballos del Vino, como integrante de una peña caballista y una kábila del Bando Moro. Por todo ello, reúne muchos requisitos para anunciar las fiestas. Recordemos que se da la circunstancia de que su marido, Juan de Dios, también fue pregonero hace unos años. Seguro que Lourdes volcará desde el balcón del Ayuntamiento, lugar desde donde ha querido pronunciar su pregón, todas las vivencias y las emociones que experimentamos los caravaqueños del 1 al 5 de mayo.

Éstas serán sus primeras fiestas como alcalde en las que, además de los actos religiosos, puedan celebrarse los festivos. ¿Las espera con ilusión?

Desde que tengo uso de razón, en todas las etapas de mi vida y desde cualquier posición que haya ocupado, he esperado con enorme ilusión las fiestas del mes de mayo. Creo que es algo común a la inmensa mayoría de caravaqueños. Este año, y tras dos sin poderlas celebrar en plenitud, toda Caravaca espera con anhelo esos días tan especiales.

En mi caso personal, será un honor y una gran alegría poder representar a todos los caravaqueños esos días, ofrendar en su nombre la Bandeja de Flores a la Patrona y vivir cada momento junto a mi familia, mis compañeros de la Corporación y mis amigos, recordando también en los que sufren por cualquier motivo y no pueden vivir esos momentos. Siempre he pensado que es un privilegio ser caravaqueño y vivir los primeros cinco días del mes de mayo en esta ciudad. Este año, como alcalde, también lo será.

¿Cuáles son sus primeros recuerdos de fiestas?

Yo vengo de una familia que no participaba activamente en las fiestas (aunque mi padre fue caballista en su juventud). Ni mis hermanos ni yo lo hicimos tampoco hasta la edad adolescente, pero si teníamos la suerte de vivir en pleno centro, por donde pasaba toda la actividad social relacionada con nuestras fiestas y la puesta de largo de las mismas. Creo que eso forjó esa admiración por Caravaca y por sus tradiciones y el deseo de participar en las mismas.

Mis primeros recuerdos son los de la vista desde un cuarto piso de la Gran Vía del comienzo del 2 de mayo, con los caballos saliendo a la calle y los primeros moros y cristianos tomando café en Las Vegas, con el sonido de los cascos y de las bandas de música de los grupos y kábilas al cruce con Maruja Garrido. Recuerdo despertar con estos sonidos de la fiesta (cascos, cascabeles, las primeras voces y los primeros acordes de las bandas) y correr al balcón con más ilusión de lo que lo hace un niño del día de Reyes.

¿Qué mensaje mandaría a los vecinos de Caravaca?

El mensaje es sencillo: que vivan esos días con la pasión y la ilusión desbordante como solo en Caravaca sabemos vivir nuestras fiestas. Una emoción que no está reñida con la responsabilidad y la conciencia de saber que estamos rememorando nuestra historia. El respeto a los vecinos y el civismo no son incompatibles con disfrutar y pasarlo bien.

Tras dos años sin fiestas, creo que los vecinos de Caravaca y quienes nos visiten, que siempre encuentran las puertas abiertas, merecen disfrutar de unos días de convivencia y esparcimiento que restituyan muchos momentos perdidos.