José María EGEA

Conocer a Jorge Piernas, enólogo de veintinueve años con una experiencia y formación internacional insultante para esa edad, es como un soplo de aire fresco en un día viciado de agosto.

Jorge Piernas, una bodega nacida de las entrañas de Bullas

Jorge Piernas, una bodega nacida de las entrañas de Bullas

Jorge Piernas da nombre a una naciente bodega de vino que echó a andar hace apenas dos años y que por suerte para todos los bullenses decidió, tras escudriñar las posibilidades de las zonas vitivinícolas de la región, asentarse en nuestro municipio para aterrizar su proyecto.

Antonio, padre, y Fernando, hermano de Jorge, terminan de conformar el equipo que dirige el rumbo de este barco en forma de barrica, y a los que la tradición del abuelo paterno, Juan Piernas, que distribuía vino en su burro por toda la geografía del sureste, les ha hecho engendrar un proyecto romántico, sostenible y rentable.

Una vez conoces el proyecto aparece rápida la pregunta, la misma que se harán muchos de los que conozcan estos vinos y no vean el nombre de Bullas en la botella. ¿Por qué no aparece el nombre del municipio que en última instancia engendra estos caldos? Pero de esto hablaremos unas líneas más adelante.

Jorge Piernas

Llegados desde Alcantarilla, la familia Piernas decide que el paisaje y las condiciones de Bullas son las ideales para sacar el máximo potencial a la variedad monastrell, variedad que según Jorge, muestra su máximo esplendor en cepas viejas. Una vez establecidos empiezan a observar que la forma de proceder de la Denominación de Origen que debe velar por este territorio no encaja con lo que ellos consideran que debiera ser una marca de calidad de la zona.

Con casi tres hectáreas propias y más de una ajena empiezan a elaborar vino, unas quince mil botellas, procedentes de uvas de La Venta del Pino y del Valle del Aceniche. Vino que emana de las entrañas del más preciado agropaisaje vitivinícola de Bullas, su filosofía de hacer vino, encierra unos principios férreos, como son el respeto por la calidad, el mimo a las cepas antiguas, que son legado de nuestros ancestros, el casi obsesivo cuidado por el suelo como auténtico generador de vida y alma a los cultivos (prueba de ello es que siguen labrando con mulas pese a multiplicar el precio y el trabajo de esa actividad) y el respeto por el agricultor que cultiva la uva de sus vinos al que pagan un precio digno para que pueda seguir manteniendo esos viñedos y no optar por otras opciones como son arrancar cepas viejas por variedades nuevas o incluso por frutales.

Los vinos, Juan Piernas y Sinesquema (nombre que hace alusión a que sus vinos no son siempre iguales y homogéneos, sino que dependen del año y las condiciones) son sus dos productos hasta la fecha, y con otros dos en la incubadora para los próximos meses. Vinos que están presentes en las mejores cartas de hostelería nacional, así como en la distribución local y fuera de nuestras fronteras, sin embargo, para la Bodega Jorge Piernas, no está siendo todo un camino de rosas.

Su negativa a pertenecer a la Denominación de Origen

Si ahondamos un poco en esa negativa a pertenecer a la Denominación de Origen del territorio vemos como además de luchar día a día por hacer un producto de calidad con las uvas centenarias de nuestros valles y propiciar un cuidado casi paternal al suelo y al entorno, tienen que, según nos comenta Jorge, “tener en contra el gran lobby local que supone el tándem Denominación de Origen/Cooperativa del Rosario”; además, varios bodegueros se han puesto en contacto con ellos, pero les explican que no se atreven a romper con la DO.

Recordemos que una Denominación de Origen tiene como finalidad el proteger la calidad de los vinos de una zona, el patrimonio de la misma y a los viticultores a los que se supone que ampara, sin embargo, según nos comentan Jorge y Antonio Piernas “no están cumpliendo con esos objetivos y a la vez, han orquestado una campaña de desprestigio contra nosotros”, además, “existen algunos proyectos de futuras bodegas que si no cambian de idea quieren instalarse en Bullas y no lo harán bajo el paraguas de la DO”

En otras zonas vitivinícolas como La Rioja, fue la salida de bodegas tan importantes como la de Artadi, junto con otras, lo que propició la renovación y modernización de los criterios que seguía la Denominación de Origen de esa zona.

Cabe entonces invitar a la reflexión pausada de todos los que en este momento están leyendo estas líneas.

Aparecen dos modelos claros en nuestro territorio, uno es el modelo de la familia Piernas, capitaneada por el benjamín Jorge, romántico y más que sobradamente capacitado para tratar y cuidar nuestras vetustas cepas y mostrarnos su valor, cuidar nuestro paisaje, nuestro suelo fértil, incluso recuperar nuestra labranza con mula (¿quién no, cegado por la ignorancia, lo tomaría por loco?). Y otro modelo, el que a nuestro entender representa la Denominación de Origen, que “desprecia el valor inmaterial del patrimonio de cepas centenarias” y que ahora se dedica a, en palabras de Jorge, “vilipendiar a los que han tenido las agallas de no comulgar con esa praxis”.

Pone como ejemplo la campaña publicitaria de la Denominación de Origen en la que se afirma que, si un vino no tiene el distintivo de la Denominación de Origen de Bullas, entonces es que no es de la zona, insultando con ello a la inteligencia de nuestros vecinos, porque no es otra cosa el argumentar que un vino ordeñado de las cepas centenarias del Valle del Aceniche y de la Venta del Pino, con meticuloso cuidado del paisaje, el suelo y el campesino que las cultiva, no se trata de un vino de Bullas. Jorge además nos cuenta que en contra de su bodega se ha pretendido usar el argumento de que, como la DO es una entidad certificadora de garantía, si estás fuera de ella no las tienes.

Pues bien, Jorge Piernas cuenta con la certificación de Sygma, una certificación mucho más rigurosa y exigente de la propia de la DO, según nos relata.

Otra de las cosas que echan en falta en los criterios que rigen la DO Bullas es la distinción entre las distintas localizaciones de los viñedos.

En definitiva es preciso decir que Bullas es una marca que va mucho más allá de la junta directiva de una Denominación de Origen, de una normativa que impida usar esas seis letras en la etiqueta de un vino, Bullas es el campesino que cuida una cepa de setenta años por encima de todo, Bullas es el Valle de Aceniche, sus montes y sus cumbres, Bullas es la gente que no se deja manipular, Bullas es el respeto por la tradición, el respeto por la calidad y la imagen, ¿quién decide que un vino que sale del corazón de la Venta del Pino no es de Bullas?. Pues bien, Jorge Piernas no puede poner el nombre de Bullas en sus botellas porque una normativa lo impide, pero sepan ustedes que cuando abran un vino de “Los Piernas”, se están bebiendo a Bullas y toda su esencia en una copa.