JAIME PARRA

No es la primera vez que padre e hija, Jesús Navarro Egea y Ana Navarro Sequero, trabajan juntos. Con ellos descubrimos la flora y fauna de Moratalla. Ahora, de la mano de Confederación Hidrográfica del Segura, nos traen su proyecto más ambicioso, “Fuentes de Moratalla. Índices, mundo natural y etnografía”, un trabajo que acaba de publicarse y que les ha llevado diez años de su vida.

¿Cómo ha sido trabajar de nuevo juntos?

Tras publicar en equipo las guías de fauna y fauna en el marco de este vasto territorio de casi 1000 km2, adquirimos un bagaje de conocimientos que requería, con las necesarias correcciones, un nuevo proyecto buscando en lo posible conservar el medio y procurar utilidad pública; por otra parte, el trabajo propuesto es reconfortante pero muy dificultoso, necesitaba un enfoque inter y multidisciplinar para converger desde ópticas y conocimientos distintos apuntando a un objetivo común.

El hecho de escribir sobre las fuentes no surgió de una tormenta de ideas, más bien de la magia del medio que nos llevó directamente hacia ese fin después de pasar mucho tiempo en estos hermosos campos y entender que era necesario documentar detalladamente las fuentes sobre el terreno.

De la obra, ¿os habéis encargado cada uno de una parte?

La separación de funciones no supone en rigor concebir situaciones estanco o individualizadas, persigue una resultante bien hecha, ello no puede ocultar la labor de la otra parte al incidir en un programa estructurado de antemano, desde la preparación del plan hasta su evaluación o redacción.

Nuestra tecnificación no es equiparable a lo que podría ser ensamblaje de piezas para formar un mecanismo físico complejo, pero, claro, hay áreas muy delimitadas y según momentos intercambiables: trabajo de campo y redacción estuvieron a cargo mayormente de Jesús, mientras que identificación de ejemplares de flora, fauna, suelos o aspectos climáticos fueron funciones de Ana.

¿De dónde surge vuestro interés por el tema?

Obviamente de nuestros propios orígenes, somos un producto más de una tierra en la que nacimos y en donde nuestras familias llevan asentadas siglos, al menos hasta donde sabemos.

El intento es devolver, poner en valor de manera racional y protectora en lo posible los singulares parajes noroccidentales tantas veces olvidados, considerando la formación de Ana como bióloga y conocedora de la zona desde su profesión, o la de Jesús, psicólogo, autor de obras sobre el comportamiento humano, etnografía y medio ambiente.

¿A qué lector va dirigida la obra?

A pesar de su cierto volumen y estructura enciclopédica es muy sencilla de manejar, es un tratado generalista sobre manantiales, características naturales, rasgos climáticos y variables relacionadas.

Indiscutiblemente aquellas personas interesadas por el afloramiento hidrológico o naturaleza de estas comarcas, disponen de un volumen muy trabajado pero sencillo en su lectura, a muchos les podrá parecer incluso ameno con independencia de la exposición a modo de catálogo.

 ¿A qué tipo de estudios podría servir como base vuestro trabajo?

    A los que directamente se relacionan con el núcleo central del agua, naturalistas, agentes forestales, tratados atmosféricos, geológicos, etnográficos o costumbristas.

Las fotografías que se adjuntan son todas originales de los lugares visitados en el momento, y los polígonos de frecuencias o fichas técnicas del final suministran en síntesis una información de la que es posible correlacionar o extractar múltiples inferencias sobre caudales y características geográficas de los rincones estudiados.

¿Qué ha supuesto para vosotros contara con el apoyo de chs?

  Un factor decisivo para aflorar una tarea de la que no veíamos el fin y dudábamos de que viese la luz tras muchos años de empeño y riesgos evidentes.

Que el Ministerio y la Confederación Hidrográfica del Segura se interesaran por este estudio fue una satisfacción que no creíamos que se produjera, pero ha sido así y queda un producto susceptible de mejorar, casi seguro, pero que aporta mucho, al menos desde nuestra perspectiva. Nos sentimos muy agradecidos por la ayuda prestada por esas instituciones y deseamos vivamente que la presente investigación les sea útil en sus estructuras o funciones.

¿Estáis trabajando en una nueva obra?

El último título de los Cuadernos de Moratalla, nº 22 del presente año rotula Años de nieves. Siglos XIX-XXI. Otros fenómenos atmosféricos; no es solo un tratado local, abarca a casi toda la comarca en especial también a Caravaca, dispone de reseñas curiosas tanto provinciales como nacionales del tiempo señalado, así que tal acervo de esta joya natural que es el noroeste murciano se muestra y se valora aún más si cabe.

Sería razonable, que aspectos de distinta índole, casi inabarcables y aún poco o nada tratados intentáramos analizarlos de manera ordenada, comprometida y respetuosa con el medio ambiente materializado en otro libro cuyo título está por determinar.

Y al hilo de la reflexión una recomendación y ruego:

A todas las personas que tras la lectura de estas hojas o por iniciativa propia se decidan a visitar manantiales, recordarles que estos últimos reductos dependen en gran parte de ellos, entre más medidas que procuren conservar el espacio, no encender fuegos o tirar colillas, evitar dejar desperdicios propios, e incluso si es posible, trasladar otros como latas o cristales abandonados por desaprensivos.

Nosotros ya lo hacemos y seguiremos en el empeño en tanto podamos.