JAIME PARRA

Cuaderno de Moratalla nº 22: “Años de nieves. Siglos XIX-XXI. Otros fenómenos atmosféricos” es la última obra del investigador Jesús Navarro Egea, que presentó el pasado 25 de septiempre en Moratalla, a la vez que “Fuentes de Moratalla, Índices, Mundo Natural y Etnografía”, escrito junto a su hija Ana Navarro Sequero.

¿Por qué ha escrito la nueva publicación y cuál es su aportación?

Mis primeros recuerdos infantiles evocan copos de nieve meciéndose bajo los oscuros nublos, mi desarrollo vital nunca olvidó el blancor al que acudí siempre que pude, y de tal impronta mágica surge la necesidad de racionalizar el hecho, así que, tras rebuscar y archivar durante mucho tiempo noticias tocantes a la precipitación llega el momento de trasladarlas a la gente interesada en ello.

La intención es, por un lado, recopilar crónicas sobre la esencia climática de estos parajes en su tiempo azotados por gélidas ventiscas, por otro, ayudar a la valoración de dichas características que deben apreciarse en lo mucho que valen, sabiendo que son un atractivo potente para visitantes y en particular para niños.

¿Cómo lo ha estructurado?

  Un territorio de relieve montañoso con la máxima altura regional en Revolcadores y pueblos que superan los 600 metros de cota conlleva diferencias climáticas claras con el resto de la región, la aparición fantástica de la nieve asombra en todas las edades, y a pesar de que el fenómeno no siempre trae consigo nevadas muy abundantes, son frecuentes en relación directa a lo encumbrado del lugar.

El transcurrir de los días, no demasiados pero inmersos en el inmaculado meteoro, marcará de una manera u otra la rutina hogareña, determina en parte la vida de los campesinos y despliega matices propios, en las páginas de la obra no falta el repertorio de años en que la nieve tomó la comarca reseñado por medios orales o escritos en la certeza de que algunos episodios por una u otra razón no se narran.

Semejante legado creímos que requería documentarse en un único libro que intentara abarcar los aspectos más distintivos. Anexos como el mapa que confecciona Ana Navarro o un vocabulario nival entre otros, completan la fría perspectiva de estos paisajes.

¿Qué le queda por escribir de ese “patrimonio silencioso” de Moratalla del que habló Cristina Sobrado en su presentación?

En primer lugar, debo comentar que la locución empleada por Cristina, “patrimonio silencioso”, me parece creativa, certera e incluso tierna, lo que además demuestra en mi opinión la finura de sus reflexiones.

Acerca del devenir de la villa y su traslación a la letra impresa subrayamos que por desgracia el número de habitantes se reduce, pero los acaecimientos que forjaron nuestros antecesores como en el resto de la zona son muy amplios, urdidos por siglos y asentados en extensos contornos, de manera que los temas a indagar son múltiples: etnográficos, históricos, naturalistas, económicos, educativos, sanitarios…  y si se opta en ahondar al respecto, casi inabarcables.

Su libro sobre las fuentes ha tenido gran repercusión, ¿es un estudio definitivo o podría ampliarlo en el futuro con nuevas investigaciones?

  El bucólico examen se significa porque está vivo su objeto, el agua, con arreglo a su naturaleza se mueve o aquieta, en consecuencia, el estudio es diacrónico e inestable y requiere de revisión constante, de hecho, ya lo estamos cotejando; si no surgen imprevistos en un espacio de tiempo concreto vamos a continuar observando los cambios en nuestras queridas fuentes, básicas para la existencia y de cuadro tan bello como dilatado, tomamos notas para que el banco de datos consecuente se materialice en una nueva publicación.

  El manual presentado, Años de nieves, tiene relación directa con el de Fuentes, en el contexto del agua ambos ejes no solo se correlacionan, es que son totalmente interdependientes.  

¿En que está trabajando? ¿Será una obra conjunta con su hija Ana?

  Procuro siempre embarcarme en proyectos ilusionantes que reviertan en lo posible útiles a la comunidad y aporten originalidad, aunque sea mínima.

He descrito con largueza los cortijos de nuestras comarcas o los humildes hogares embutidos en callejas, ahora en justicia toca rescatar la memoria de casas señoriales que por distintos avatares quedaron marginadas en este sentido; el trabajo es arduo, extraer rasgos distintivos de las arcaicas piedras requiere penetrar en los recintos y revisarlos a conciencia, lo que no es sencillo.

Para unir afanes casi siempre formo equipo con Ana, su especialización en el ámbito natural o manejo de nuevas tecnologías es esencial y perdería mucho sin su concierto; dependiendo de la obra su actuación varía, generalmente prepara el plan, fija objetivos, programa visitas, facilita índices, encaja detalles complejos, elabora mapas e incide en la última fase o difusión de resultados.

Por cierto, para ese último fin este periódico ha tenido y mantiene papel decisivo al informar sobre libros de cariz diverso, en el caso que nos ocupa conectando conciencias enfocadas al conocimiento y respeto hacia los sugestivos horizontes noroccidentales. Desde luego es de agradecer y así lo hacemos.