ANA MARÍA VACAS

Su prematuro y premonitorio acercamiento al teatro, fue de la mano de José Antonio Ruzafa, el cual dedicó parte de su vida a ayudar a la formación de numerosos jóvenes, en años carentes de estímulos. Jesús abrió sus horizontes sin apenas desearlo, con enorme desconocimiento de lo que suponía el mundo de la escena en vivo y en directo. Este rapaz de ocho años con mirada serena, se atrevió a dar sus primeras pinceladas expresivas, las cuales sirvieron de constante reconocimiento por parte de su mentor, poseía una enorme naturalidad para la interpretación. Con tales halagos aumentó así su curiosidad por conocer más profundamente el ámbito teatral, ya con un ligero pero acertado conocimiento de causa.

Jesús Martínez

Jesús Martínez

Años más tarde cursando estudios de bachillerado, ingresa en el grupo de teatro Díaz de Mendoza, donde descubre su versatilidad para representar a diferentes personajes provenientes del teatro clásico, trabajando con obras de una importancia considerable en las que demuestra su maestría y que enriquecen su vida desde el primer instante. Atravesando fronteras viaja con dicho grupo a Ámsterdam para realizar varias representaciones, “La puebla de las mujeres” de Álvarez Quintero y “Anillos para una dama “de Antonio Gala; aprovecha el desplazamiento para recorrer diversas capitales europeas, que comienzan a mostrar a Jesús la grandiosidad de otros escenarios reales, llenándole sus recuerdos de múltiples anécdotas que al relatarlas despiertan una franca sonrisa en su rostro.

Se siente privilegiado de poseer el más hermoso de los escenarios, donde repite los textos en voz alta, paseando por su explanada, entre sus murallas, al aire libre, donde se encuentra seguro y cómodo. No fue por casualidad, su padre conserje del Santuario de la Santísima Cruz, ayudó a que este hecho se produjera, dotándole a su vez de esa imaginación, para no necesitar atrezzo, ni siquiera escenografía, todo lo tenía en su entorno, en sus manos.

Desconectado un tiempo por cuestiones laborales, reinicia su andadura en un taller de teatro que se impartía en Caravaca, donde conoce a dos personas importantes para su determinante y definitiva dedicación a la profesión de actor, Lola Salcedo y Luis Martínez Arasa, con los que después de poner en escena una obra de Miguel Miura, se plantean la formación del grupo de teatro Entrementes, reconociendo desde el primer momento la afinidad existente entre ellos. Compartían además sus ganas de mostrar en este su presente su capacidad escénica, realidad que se ve culminada en las innumerables representaciones con las que cuentan en su haber.

Su exigencia personal aumenta para no defraudar al espectador, cada vez más interesado por la responsabilidad de su formación y a sabiendas que incide directamente en el resultado de su trabajo; comienza a realizar cursos, el primero de ellos con Álvaro Haro, donde prepara separatas proponiendo su versión del texto. Rodeado de alumnos con formación universitaria, pone en algún momento en duda el resultado de sus pruebas, pero al final se convence aconsejado por su profesor que está en el lugar correcto. La unión de actores, han valoran su trabajo y se lo reconocen porque saben apreciar cuando una persona entrega su verdad, su talento, al disfrute de los demás.

Realiza casting con numerosos directores de cine, Benito Rabal, Juana Martínez, José Manuel Carrasco. Dándose cuenta de que también tiene que aprender a modular su voz, decide realizar un curso con Carmen Acosta, profesional excepcional de conocimiento expresivo de la voz, lo que supone un antes y un después en su carrera. Dominar la fuerza, la intensa voz que desprenden sus cuerdas vocales e intentar adaptar su tono a cada texto, es un reto que hoy día ha conseguido sin ningún problema.

No establece límites profesionales, ni cortapisas que le alejen de sus propósitos. Su carácter tranquilo, su tenacidad y la ilusión de realizar algún proyecto con la escritora profesional Elia Vargas Sastré, mantienen latente la esperanza de conseguirlo algún día.

Sus continuas actuaciones tanto en grupo con la Compañía Entrementes; como en solitario con presentaciones, documentales y obras, constituyen una carrera que cada día va consolidándose, acaparando el público de la región de Murcia y de otros muchos escenarios en festivales de Teatro, contando ya con un grupo de seguidores incondicionales, dentro del cual me encuentro yo misma desde su primera actuación.

En la que ha sido su última puesta en escena, “La muerte de Federico García Lorca”, rodeado de excepcionales músicos, valoramos la osadía de representar un monologo tan exigente y emocional, consiguiendo un espectáculo que asombró de nuevo a más de un espectador, y donde pude observar el rostro pleno de reconocimiento de su padre al asistir al acto.

Hoy día sigue preparando sus textos en espacios libres, en las fuentes del Marqués, en voz alta, acompañado por su mejor amigo, su perro, que entiende a estas alturas de declamación de tanto escuchar, y que si pudiera hablar corregiría sin duda en alguna ocasión a su dueño. Repleta su mente de nuevos proyectos e ideas que llevar a cabo, como pájaros revoloteando y con la ayuda de su esposa, quien soporta a su lado sus desvelos, su falta de compañía en ocasiones por sus continuos ensayos e incluso colaborando en componer su vestuario, reconoce sin duda el talento que comparte en su camino.

Deseo de corazón que consigas todos tus logros profesionales y que sigas mostrando tu alma en cada obra, que distraiga, emocione y hagan vivir intensamente el momento a más de un mortal.