Pedro M. Martínez Bermúdez

El próximo 30 de noviembre a las 19:30 horas Jesús López García presenta “El viaje hacia el olvido de Teófilo Fernández” en la Casa de la Cultura Emilio Sáez de Caravaca de la Cruz.

Le acompañan su editor, Francisco Marín, la maestra Josefina Carreño y el arquitecto José Alberto Sáez de Haro. Cerrará el acto el alcalde José Francisco García.

  1. Sin desvelar mucho sobre su libro, nos puede dar un pequeño resumen del mismo.

El libro es un recorrido biográfico, el cual intenta recoger la trayectoria vital de Teófilo Fernández, quien es un personaje de ficción. Todo lo que le ocurren fueron hechos reales que les sucedieron a otras personas en la vida real. Estos hechos fueron recogidos a través de testimonios. En una primera parte, la cual se desarrolla en las tierras altas de Nerpio y Santiago de la Espada, todo lo que se va narrando es el reflejo del final de un mundo, del mundo rural, tal como lo hemos conocido. Pero también del resurgir del mismo que tiene lugar a mitad del siglo XX, cuando mucha gente se refugió en el campo del hambre.  En su segunda parte, cuenta como esta saga familiar se ve forzada a la emigración. Parte de esa familia se va a Cartagena, por lo que el ámbito geográfico donde se desarrolla es en el Campo de Cartagena, la Sierra Minera.

  1. ¿De dónde le vino la inspiración?

Yo no hablaría de inspiración, sino el resultado de una experiencia personal, investigación en enología y mi proximidad a este mundo que se retrata. No es una novela que ha salido de la imaginación del autor, esto se basa en testimonios reales, experiencias personales y de una manera de entender el mundo. Ante todo es el fruto de una intensa reflexión

  1. En sus anteriores obras “Y también se vivía” y “Viejos caminos, viejas historias”, usted da a conocer el mundo rural. ¿Cuál es el objetivo de su último libro?

Continuar en esa expresión de lo que eran esos viejos modos de vida, tanto a nivel económico, cultural, etc.. También dejar patente que ese mundo desarrolló una sabiduría que está reflejada en todos mis libros. Estos Saberes que emanan de la naturaleza siguen estando presentes en este libro. Es un ejercicio en parte de imaginación, pero por otra parte de retrato de una realidad que se ha vivido en España, no solo en el Noroeste murciano, con la gran emigración del campo a la ciudad de los años 60 del siglo pasado.

  1. Asistimos a la tendencia manifiesta del éxodo rural, el cual comenzó hace varias décadas. ¿Qué cree usted que se tiene que hacer para revitalizar las pedanías?

Yo ante todo he utilizado esta herramienta literaria para dar testimonio de este olvido y del maltrato que ha sufrido esta civilización rural. Es una denuncia, no contra un gobierno en particular, sino contra un tiempo que va tan rápido, que persigue el corto plazo y lo inmediato, olvidándose de nuestros fundamentos culturales y los relacionados con nuestra civilización. Tengo mis ideas sobre qué se podría hacer, pero no es lo que pretendo hacer con este libro. Sin embargo, creo que se debe abordar este problema. Sin embargo, me da miedo ciertas líneas de trabajo para revivir el territorio abandonado, las cuales pueden ser la puntilla para el mundo rural.

  1. Usted siente amor por el campo, ¿de dónde le viene?

De mi proximidad familiar, mis padres vinieron del campo. Siempre he estado próximo al campo y a la sierra. También de mi propia formación  como profesor de Geografía, la cual me ha hecho estar próximo a este mundo. También de la vida cultural del campo, lo que se ha llamado el Folclore, la música tradicional.

  1. ¿Cuando le surgió la idea de escribir libros?

He escrito libros de textos, sobre didáctica de la Geografía, ensayos. El pasar a la literatura proviene de una propuesta que me hizo Paco Marín, mi editor, para rescatar y dar testimonio de este mundo rural. Una vez terminado el primer libro, quedaron cosas y por eso vienen las otras dos obras.

  1. ¿Nos puede comentar autores que le han influenciado?

Todos los autores apegados a la tierra, como Miguel Delibes o González Ripoll, pero también los grandes como Pio Baroja, Muñóz Molina, todo estos autores tienen enganche con este mundo rural.

  1. ¿Sigue alguna rutina a la hora de escribir?

No escribo yo con la actitud de un profesional. Soy profesor jubilado, mi trabajo ha sido la docencia. Escribir estos libros ha sido como una obligación que me impuse. He creído que podía aportar algo en materia de denuncia de una situación, de reflejar unos testimonios. Al mismo tiempo ha sido una oportunidad para expresar mi manera de entender el mundo. Sin embargo, nunca me he propuesto llevar una rutina a la hora de escribir.