José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de Caravaca y de la Vera Cruz.

En su doble vertiente profesional como peluquero y bordador, nadie antes que él se ha dedicado a estos menesteres en la historia moderna de Caravaca, si bien la de bordador es una actividad tradicionalmente vinculada al sexo masculin
o, habiendo habido a lo largo del tiempo excelentes bordadores en Toledo, Sevilla y otros lugares, que han legado geniales piezas, sobre todo religiosas, a la Historia del Arte Español.

Jesús Giménez García heredó el cariñoso y popular sobrenombre por el que se le conoce en la sociedad local, de su padre y abuelo, y no por actividad comercial o agraria vinculada a la hierba referida. El primer Alfalfa fue su abuelo paterno, natural de Castril (Granada), quien llegó a Caravaca ya con el apodo a cuestas.

Vino al mundo en la ciudad, en enero de 1948, siendo el cuarto fruto del matrimonio integrado por José Giménez Giménez y Rosario García Ramírez, quienes también engendraron a otros tres hijos: Antonio, Rosario y José. El matrimonio estableció el domicilio familiar primero en la C. Frente a Gradas (las gradas de acceso al antiguo convento franciscano del Egido y luego de la Plaza de Toros) donde nacieron los hijos, trasladándose después a la entonces C. de Ródenas (hoy Gregorio Javier).

De niño pasó por los colegios de Las Monjas (donde fue alumno de sor Evarista), El Salvador (donde recuerda como maestros a Dª. Carmen Sola Loja, D. José Solbes, D. Ezequiel, D. Francisco Zapata y D. Enrique Richard); los PP. Carmelitas y la Preparatoria donde fue discípulo de D. Antonio Guirao. El bachiller lo hizo con los PP. Carmelitas en Castellón, junto a otros adolescentes caravaqueños como Emilio Molina, Jesús Ródenas y Manolo Pastor.

En los años sesenta, ya de regreso de Castellón, ayudó a su padre en la fábrica de alpargatas de su propiedad instalada primero en la C. Verónica y luego en su propio domicilio de la C. de Ródenas, donde se puso de manifiesto su vocación por la peluquería entreteniéndose en el trenzado y composiciones manuales con el cáñamo.

Poco tiempo después marchó a Madrid, a la Escuela Sindical de Peluquería (en la C. Alcalá), donde permaneció dos años, marchando después a Marbella como discípulo de un afamado peluquero de nombre Artur, discípulo a su vez de Vidal Sasún. Allí fue compañero del peluquero murciano Paco Toledo, alojándose ambos en el hotel Golf Guadalmina. Posteriormente se instaló en Mallorca, donde trabajó en la peluquería del famoso y lujoso hotel Palmanova.

Incorporado al Servicio Militar, hizo el campamento en Rabasa (Alicante) y después en el regimiento Mallorca 13 de Lorca, en donde llevó a cabo pocos servicios de armas y muchas atenciones, como peluquero, a las señoras de los oficiales y jefes. Tras un año en el Ejército y ya instalado en Caravaca, hizo un curso de perfeccionamiento en Wela (Alemania), estableciéndose definitivamente en la ciudad en 1969, en el amplio edificio familiar de la C. de Ródenas que años más tarde trasladó a la Gran Vía, donde permanece en la actualidad. En 1984 contrajo matrimonio con Carmen de Gea Sánchez, estableciendo la residencia familiar en la Gran Vía, donde entre ambos trajeron al mundo a sus dos hijos: Rubén y Daniel.

A lo largo de sus 43 años de trabajo ininterrumpido han sido miles las clientas que han pasado por sus manos. Su personal estilo, su virtuosismo y su imaginativo quehacer, junto a los cursos de perfeccionamiento a los que ha asistido en USA, Alemania, Inglaterra y Madrid, algunos de ellos organizados por las empresas comerciales de suministros, le han hecho ser preferido por una amplia clientela femenina no sólo de Caravaca sino de gentes procedentes de pueblos del entorno geográfico, en cuya atención le han ayudado, como oficialas, Ángeles, Eugenia (de Moratalla), Mari Carmen (de Cehegín) y, en la actualidad Toñi, su nuera. Todas ellas se han establecido posteriormente como peluqueras, por lo que puede afirmarse que ha creado su propia escuela estilística.

Compatibilizando el trabajo en la peluquería, desde 1970 se dedica al bordado, fundamentalmente en sus vertientes festera y religiosa, segunda profesión en la que se considera discípulo de su madre y de su hermana Rosario con mucho de autodidacta. Siempre ha tenido el taller en su propio domicilio, dedicando a este ejercicio profesional siete horas diarias (desde la 8 de la noche a las 3 de la mañana), en el que le ayuda únicamente su esposa, Carmen.

Fue el iniciador en Caravaca del bordado en oro, especialidad que aprendió en Lorca, durante su época militar, aportando la novedad aprendida en aquella ciudad a la peña Pura Sangre, de cuyos trabajos era diseñador el pintor murciano Pedro Alba.

Compatibilizó el bordado caballista con el de ajuares de reyes y reinas moras y cristianas. Su primer caballo fue El Artesano, obteniendo un tercer premio, y sus primeras indumentarias las de la sultana Antoñita Sandoval.

Tras el período militar, y ya consolidado como bordador en oro, bordó entre 1974 y 1975 el caballo Pura Sangre, obteniendo el primer premio en este segundo año, trabajo en el que contó con la colaboración de Amelia Celdrán, quien bordó las sedas.

En 1983 dejó temporalmente el trabajo caballista, entregándose exclusivamente a la indumentaria. Es la época en que bordó los ajuares festeros de su sobrina Maribel López Giménez (reina cristiana) y de la hermana de aquella, Inmaculada (reina mora). De las reinas moras infantiles Ana Romera y Mercedes Caparrós. De la reina cristiana infantil Mari Cruz Montiel. Del rey moro infantil Pedro Jesús Imbernón y de las sultanas Amparo Caparrós, María José Polo, Mari Carmen Sandoval y de la favorita almorávide Miriam Teruel, entre otras.

De nuevo retomó el trabajo caballista en 2008, bordándole a la peña Terry, con la que ha conquistado varios primeros premios, entre ellos el de 2011, con diseño de María Elena Rivero.

Durante el período en que estuvo al frente de la Cofradía de la Cruz, como Hermano Mayor de la misma Antonio Caparrós Bravo, en las postrimerías del pasado siglo, renovó parte del ajuar litúrgico de la Stma. Cruz (faldón para el carro procesional, estandarte de la Cofradía, conopeo del sagrario, paño para el ambón y manteles para el altar mayor y capilla privativa), y fabricó los reposteros ornamentales de los altos eclesiales. Bordó el nuevo estandarte para la cofradía pasional del Silencio y un paño humeral blanco para los PP. Carmelitas. Sin embargo considera como su opera máxima el manto (en proceso de ejecución) para la Virgen de la Soledad (de 8 m. de cenefa y diseño de Manolo Sánchez) que ha de sustituir al que en su día bordara Dª. Ascensión Rosell y su equipo de discípulas, muy deteriorado en la actualidad.

Peluquero y bordador, Jesús, el Alfalfa, constituye uno de esos personajes irrepetibles a lo largo de una generación. Su actividad en una y otra vertiente ha sido siempre imaginativa y nada egoísta, habiendo puesto siempre al servicio de la belleza, con mayúsculas todo su saber y entender.