José María Egea Sánchez

Esta semana en la Tribuna del Noroeste os traemos la interesante trayectoria de un joven científico, paisano de La Copa (Bullas), que ha dedicado buena parte de su vida a la investigación en el desarrollo e implementación de variedades de uva de mesa.

Iván Carreño, de 38 años, hijo y nieto de coperos, tiene que salir al poco de nacer con destino a Lleida por motivos de trabajo de su padre, Juan Carreño, ingeniero técnico agrícola, y pieza fundamental en esta historia. A él le debe en gran parte su vocación por la ciencia, que desarrolla desde bien temprano cuando ya en el colegio era un apasionado por todas las asignaturas de ciencias naturales. Podríamos decir que Juan Carreño, además de su padre, es su mentor, su amigo y su compañero de trabajo. Quizá para entender mejor el devenir de esta historia deberíamos ir un paso más atrás en este linaje, hasta la figura del abuelo paterno de Iván, José Carreño Valera, “El Carreño”, una persona que desbordaba inquietudes que se materializaban en los múltiples desempeños a los que se dedicaba, desde ser corredor de seguros, hasta gestionar una tienda en La Copa en la que despachaban desde ropa a butano, aunque nos parezcan estos productos de difícil matrimonio para una tienda. También fue barbero, taxista e incluso fotógrafo, desempeño dominical con el que inmortalizaba a los paisanos en sus menesteres religiosos (y en otros más paganos); y, por supuesto, agricultor. Quizá este fue el legado que recibieron los siguientes Carreños en su pasión por el cultivo de alimentos y en el estudio de cómo mejorarlo.

A los seis años Iván vuelve a La Copa, tras un paso por Iniesta (Cuenca) en donde habían ubicado a su padre antes de su regreso a Murcia. En esta etapa Iván pasará un año en el colegio de la pedanía bullense antes de instalarse en Murcia definitivamente hasta la fecha.

Segundo de EGB ya lo cursará en la capital murciana cuando su padre es trasladado al IMIDA (CIDA en esa época) al departamento de Viticultura y Enología. Es en este departamento donde Juan compagina el trabajo con los estudios de Biología que posteriormente alumbrarán una tesis doctoral, y en donde empieza a investigar en el desarrollo de variedades mejoradas de uva de mesa que marcará a la postre el futuro de nuestro protagonista, Iván.

Iván se licencia en Biología por la Universidad de Murcia, siendo durante esta etapa universitaria cuando empieza a tomar contacto con el trabajo de desarrollo de variedades de uva de mesa y con el cultivo in vitrode embriones de vid, gracias a unas prácticas del COIE en el departamento de Viticultura del IMIDA.

Posteriormente se doctorará “cum laude” con un trabajo relacionado con el desarrollo de marcadores moleculares para la mejora genética de la uva de mesa, y empezará a trabajar mano a mano con su padre en el departamento del IMIDA en conjunción con una empresa, ITUM (Investigación y tecnología de uva de mesa), creada mediante un acuerdo entre una entidad pública como es el IMIDA y un grupo de empresas privadas del sector interesadas en mejorar variedades de uva.

Es en el 2015 cuando empieza a trabajar para la empresa “SNFL Mediterráneo S.L.” del grupo AMC, una empresa líder en el sector de la innovación en uva de mesa y en la que se encuentra actualmente.

Cuéntanos Iván cuál es tu labor actualmente en la empresa SNFL y cómo ha sido tu trayectoria en ella.

En SNFL nos dedicamos a desarrollar nuevas variedades de uva de mesa mediante hibridaciones naturales, con el propósito de obtener variedades que ofrezcan características de interés tanto para el consumidor como para el productor. Estamos apostando fuertemente por el desarrollo de uvas con una mayor composición en compuestos saludables, como antioxidantes o vitaminas, que sean resistentes a enfermedades, y mejoradas en otros aspectos como el sabor o la textura.

La empresa nos permitió participar activamente en la creación y el diseño del laboratorio en el que trabajamos actualmente y que se inauguró en 2016 bajo los criterios técnicos que habíamos solicitado para el desarrollo de nuestro trabajo. Un laboratorio moderno en el que podemos realizar los cultivos in vitrode los embriones provenientes de los cruces que hacemos, así como el análisis genético con el uso de marcadores moleculares para la selección de los mismos.

Una vez que hemos evaluado y seleccionado las variedades, éstas se registran y se comercializan en todas las partes del mundo en donde se cultiva la uva de mesa. Con lo que tenemos esa doble función, por un lado de producir uva de mesa mejorada y por otro la comercialización de las plantas y de los derechos de plantación de éstas para otros agricultores.

¿Qué ventajas ofrecen estas variedades mejoradas?

Pues además de las mencionadas y que se desprenden de los beneficios para los productores al cultivar variedades que son resistentes y para los consumidores al obtener uvas más nutritivas y sabrosas, estamos evitando o reduciendo en gran medida el uso de productos químicos y fitosanitarios que aplicaríamos de ser variedades no resistentes. Para que te hagas una idea, el cultivo total de uva en Europa, tanto para vino como para mesa, supone un 5% de total de la superficie de cultivo y sin embargo es el responsable del 70% del total de fitosanitarios que se utilizan. Por tanto es importante desarrollar estas variedades resistentes que harán que el uso de estos productos químicos sea mucho menor.

¿Algunas de estas variedades son transgénicas?

En ningún caso, primero que en España los transgénicos están prohibidos para productos que están destinados a su consumo en fresco, como es el caso de nuestras uvas. Nuestro trabajo de mejora se basa en cruces naturales dirigidos y por tanto son viables para agricultura ecológica, incluso recomendables ya que se adaptan mejor a este tipo de agricultura de bajos insumos por lo que comentábamos de las resistencias.

 ¿Qué consecuencias pueden tener los agricultores que planten alguna de estas variedades patentada sin pasar por el pago del royalty?

Cuando se detecta este uso fraudulento, se inician los correspondientes trámites legales que en su término podrán acarrear desde arrancar todo el cultivo hasta las sanciones económicas que se estimen oportunas, además de perder acuerdos con cadenas de distribución con las que estén trabajando. En nuestra empresa contamos con un equipo para controlar que nuestras variedades no están siendo plantadas de manera fraudulenta.

Entrando en cuestiones más generales, quería saber tu opinión acerca del actual sistema agroalimentario y acerca de los que argumentan que técnicas de agricultura alternativas como la agricultura ecológica no alcanzaría para alimentar a todo el planeta.

Hoy en día hay alimento más que suficiente para alimentar a toda la población. El problema es un problema de gestión y reparto y de la gran cantidad de alimentos que se desperdician, no de cantidad de alimento. Ahora bien, tenemos que tener en cuenta que la población mundial sigue creciendo a un ritmo vertiginoso y debemos seguir investigando y optimizando para no descuidar la productividad de los cultivos. De hecho, en los últimos años se ha avanzado mucho en técnicas de cultivo que, junto con el desarrollo de variedades resistentes a enfermedades, permiten alcanzar producciones razonables en ecológico.

Pienso que los productos de primera necesidad deberían protegerse de algún modo de la especulación que sufren otros bienes en el mercado. El resolver esta problemática está en manos de los gobiernos que deben promover las regulaciones oportunas para que las personas más desfavorecidas tengan acceso garantizado a los alimentos. ¡Qué menos!

La última Iván, ¿cómo te ves dentro de diez años?

Este proyecto en el que estoy involucrado es un proyecto ambicioso y de largo recorrido. Ten en cuenta que el desarrollo y selección de variedades nuevas que puedan registrarse es un proceso que lleva su tiempo, y en definitiva espero seguir plenamente inmerso en este barco.  Nuestro objetivo es ser líderes mundiales en la producción de variedades de uva de mesa, así que estoy muy contento en este trabajo y con la ilusión del primer día.