Pedro Antonio Hurtado García

Se ríen de nosotros. Piensan que no nos damos cuenta. No insulten, por favor, la inteligencia de los ciudadanos del mundo.

Representantes de casi 200 países, reunidos en Madrid, en la denominada “Cumbre del clima”, durante más de dos semanas, para finalizar las jornadas, forzosamente prorrogadas, sin acuerdos de ningún tipo y rematar con una simple “declaración de intenciones”, mientras el Mar Menor grita “su ahogo”, se derriten glaciares, mares creciendo en su nivel, naturaleza quemada, vertederos incontrolados, gases de efecto invernadero continúan preocupando a una población que se afana en clasificar basuras y evitar plásticos, aunque quede mucho por hacer en tal sentido.

No obstante, la ciudadanía se va mentalizando de que el coche eléctrico es una solución de futuro y, responsable y noblemente, realiza sus inversiones en tal sentido, mientras los llamados representantes de todos esos países se pasan en Madrid un tiempo interminable y, además, aparcan los acuerdos, quizás, a la espera de que el mundo reviente, mientras ellos cobran desplazamientos, dietas, caminan totalmente mantenidos y se embolsan sustanciosos buenos sueldos por no hacer nada. Términos como “frescura” y “caradura” son “suaves” para calificarles.

Por otro lado, la niña sueca, Greta Thunberg, ofreciendo, al parecer, sus muchas decenas de años “de experiencia” en materia climática, trasladándose escoltada con rango de jefa de estado y revolucionando la atención social, no sabemos por qué méritos, pero, eso sí, arropada por sus padres en esa aventura, mientras los miembros de los países más contaminantes, potentes y voluminosos, ni se presentan en la cumbre.

¿Qué se esconde tras este rotundo fracaso, después de las astronómicas cifras invertidas en materializar este “cónclave”, cuyo nefasto resultado nadie ha atinado a explicarnos?. Buenos días.