ANTONIO JOSÉ ESPÍN/DIPUTADO SOCIALISTA EN LA ASAMBLEA REGIONAL

La Sanidad Pública, qué duda cabe, es un pilar básico de nuestro Estado de bienestar. Sin ella no podríamos hablar de igualdad de oportunidades, de justicia social ni de la fortaleza de nuestro sistema. Pero esta debe cuidarse para hacer efectivo el derecho constitucional a la protección de la salud. Y eso justamente es lo que no está haciendo el gobierno regional de López Miras, con especial incidencia en territorios como la comarca del Noroeste.

Nuestros municipios han sido los eternos olvidados en las inversiones públicas de los gobiernos autonómicos del Partido Popular, pero la desidia actual, por raro que parezca, es inaudita. Nuestro hospital comarcal adolece cada vez más de falta de medios humanos y de recursos técnicos. El propio personal sanitario lleva meses denunciándolo en la puerta del hospital. Conocen de primera mano los recortes que López Miras está llevando a cabo en el Área IV de salud y saben que, sin una solución inmediata y contundente, esto no puede ir, si no, a peor.

Pero quienes más sufren en sus carnes la negligente gestión sanitaria en nuestra zona son los propios usuarios, los pacientes, de los que nos llegan quejas a diario por las deficiencias en el servicio y por los continuos problemas que ocasiona la falta de médicos y enfermeros, así como la obsolescencia de la aparatología y la ausencia de inversión en recursos técnicos. Tanto es así que, para algunas especialidades no hay citas porque no hay facultativos y, cuando las hay, se eternizan, alargándose meses porque el personal es insuficiente para atender las demandas. Sin ir más lejos, hace unas semanas a una señora de 90 años de Moratalla le dieron cita con el dermatólogo para dentro de un año, sin más explicación y sin soluciones alternativas. Y esto no es un caso aislado. Las listas de espera para los especialistas cada vez son más largas y causan más perjuicios en la salud de nuestros vecinos.

Lo mismo pasa con las pruebas médicas, que en su mayoría se externalizan, bien porque en el hospital no tienen medios, bien porque no hay equipos diagnósticos adaptados o bien porque López Miras prefiere pagar a clínicas privadas que invertir en la sanidad pública, cada vez más obsoleta.

Y la excusa no puede ser la falta de dinero o de facultativos, que es el mantra que utiliza permanentemente López Miras para justificar su desmantelamiento de nuestro hospital. Lo primero, porque en los últimos años ha recibido una cantidad ingente de millones por parte del Gobierno de España para reforzar nuestro sistema público de Salud y para renovar las tecnologías de diagnóstico. Y lo segundo porque médicos y enfermeros hay, pero se van a otras comunidades donde tienen mejores condiciones de trabajo o prefieren trabajar en otros hospitales de la Región, más cercanos a sus lugares de residencia. Algo que los sindicatos han intentado, sin éxito, atajar proponiendo que todas las especialidades sean consideradas de difícil cobertura, de forma que las plazas vacantes y las sustituciones conlleven incentivos laborales que las hagan atractivas para los trabajadores.

Pero esto, como la mayoría de reivindicaciones del personal sanitario y de los propios pacientes, ha caído en saco roto, porque desde la propia gerencia del SMS y desde el gobierno regional no están dispuestos a mover un dedo por garantizar una digna cobertura sanitaria a quienes vivimos en los cinco municipios del Noroeste murciano.

Y es que la problemática no solo se circunscribe a nuestro hospital comarcal, que sufre un evidente abandono desde hace más de 20 años y cuya ampliación se ha convertido casi en una quimera, sino que se está trasladando también a la atención primaria de nuestros centros de salud. Y esto lo sufrimos todos, sin excepción. Donde antes te daban cita para tu médico de familia a las 48 horas, ahora te la dan a la semana, y con suerte. Hay menos facultativos y cada uno de ellos tiene que atender a más pacientes, por lo que es evidente que cada día las citas ordinarias se alargan más en el tiempo y son más las que se cancelan a última hora por ausencia de personal.

Pero si esto es grave de por sí, en verano la situación es dantesca, pues las vacaciones de médicos, enfermeros y auxiliares raramente se cubren y la mitad de la plantilla debe hacerse cargo del total de pacientes, con lo que ello supone. Por poner solo un ejemplo, de los 9 facultativos del centro de salud de Bullas, están de vacaciones la mitad y eso ha generado que las citas médicas en julio y agosto se alarguen, en muchos casos hasta los 15 o 20 días, si es que hay citas disponibles.

Una situación, sin duda, insostenible. Los ciudadanos y ciudadanas del Noroeste no merecemos este trato. Lo que hay en juego son nuestras vidas y las de los nuestros. Y no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Desde el Partido Socialista de la Región de Murcia volveremos a llevar esta situación a la Asamblea Regional, recogiendo las justas reivindicaciones del personal sanitario, que se deja la piel a diario para paliar las consecuencias de la mala gestión política de la sanidad murciana. Y también las de los 72.000 usuarios de nuestro hospital, centros de salud y consultorios médicos, que sufren el injusto agravio comparativo al que nos tiene sometidos históricamente el Partido Popular.

En el PSOE, liderado por Pepe Vélez, no vamos a escatimar esfuerzos para que los habitantes de Caravaca, Cehegín, Bullas, Calasparra y Moratalla tengan, de una vez, una cobertura sanitaria digna y de calidad. Es lo justo, y en ello nos vamos a dejar la piel, tal como lo hemos hecho siempre junto a nuestros alcaldes, alcaldesas y portavoces municipales.