Ya en la calle el nº 1047

Infelices

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Añade aquí tu texto de cabecera

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Pedro Antonio Muñoz Pérez

Entre sorprendido y mosqueado de antemano, he tenido la osadía de ojear una ¿información? publicada en La Opinión digital el pasado 26 de marzo: https://www.laopiniondemurcia.es/buzzeando/2024/03/26/son-tres-poblaciones-infelices-region-99988038.html, cuyo titular reza así: “Estas son las tres poblaciones más infelices de la Región de Murcia según un estudio”. Digamos que me dejé llevar por la curiosidad, sin abandonar el recelo que me produce este tipo de “ganchos” que se suelen colocar en las webs para que los incautos accedamos al contenido y engordemos los ingresos publicitarios de empresas de dudosa honradez.

Descreído de antemano sobre la fiabilidad de esos supuestos “estudios” que versan sobre temas peregrinos, triviales y sin fundamento ni trascendencia científica, me interné en el contenido de la noticia con el único afán morboso de saber en qué municipios de la región habitan los murcianos más infelices. La redactora contextualiza el asunto en una introducción basada, pásmense ustedes, en una delirante “Escala de felicidad para adultos” (EFPA), extraída de la revista “Terapia psicológica”, aunque los propios autores del estudio se curan en salud cuando advierten de que la felicidad es un “concepto no consensuado aún”. En su investigación, para medirlo han considerado cuatro áreas: el estado psicológico, el tener una familia, la orientación al éxito y el optimismo, desarrollados todos en diversos ítems. Me abstendré de entrar en detalles sobre semejante delirio psico-socio-antropológico. Hay expertos para todo y cualquier planteamiento vale igual para un roto que para un descosido.

Sin solución de continuidad, se abandona lo anterior para referir un “reciente estudio” de la empresa Sonneil llamado “Spain Happy Index” (obsérvese el caché que da poner un nombre en inglés a cualquier invento para que suene interesante). Salimos de Guatemala para entrar en Guatepeor. En este caso, no se tiene en cuenta la disquisición pseudocientífica anterior, porque han elaborado un “mapa de la felicidad” de todo el territorio español “en función de varios criterios como el número de días de sol, de lluvia, con viento, temperaturas medias, número de habitantes o proximidad a servicios básicos como aeropuertos u hospitales para evaluar en qué zonas del país es más probable que seamos felices.” Pasamos de lo elucubrativo a lo pragmático. Ahora resulta que la felicidad va a consistir en disponer de condiciones materiales más prosaicas. Vaya por dios. Qué poco “románticos”.

Y ya toca adentrarse en el meollo de la cuestión: el mapa de la felicidad de la Región de Murcia y el ranking municipal. Cómo nos gustan las tablas clasificatorias. Permítanme un apunte previo para mantener en vilo la emoción: el índice medio regional es de 79,46 puntos, casi idéntico al de la capital: 79,39. No está mal. Por encima de la media y en el pódium de los más felices están San Javier, Los Alcázares y San Pedro del Pinatar. ¡Toma degradación del Mar Menor! Y a la cola “con 73, 68 y 65 puntos respectivamente”: Cehegín, Moratalla y…¡CARAVACA DE LA CRUZ! Ríanse ustedes de pena (o de vergüenza ajena, como gusten). En la Comarca del Noroeste, y especialmente en Caravaca, portamos el farolillo rojo de la felicidad regional, una bolsa de tristeza sin consuelo. Ni la feraz naturaleza, ni el aire límpido, ni la belleza inmarcesible de los cascos históricos, ni la pureza gastronómica…, nada nos redime del destino desgraciado que nos lleva a considerarnos infelices. Ni siquiera la vitola top de albergar una de las cinco ciudades santas de la cristiandad. Y no me vengan con excusas ni muecas de escepticismo. Eso es lo que afirma el Spain Happy Index. Amén.

Ahora toca a nuestros políticos hacer la correspondiente lectura y sacar conclusiones operativas. O nos hacen más felices o se acabó el cuento. Aquí alguien miente, como decía Gila, pues no se comparece el optimismo oficial con la percepción de la gente consultada en el estudio que se siente objetivamente desgraciada por no tener un mar cerca o un aeropuerto a mano o incluso que considera que nuestro microclima no es el más adecuado pues, quizás, deberíamos de tener más días de sol y temperaturas más altas (solo hay que esperar un poco para que se consolide el cambio climático). El caso es que ni cehegineros, ni moratalleros, ni caravaqueños nos consideramos felices, pese a la propaganda oficial que ensalza nuestros valores autóctonos, el patrimonio material e inmaterial y los ofrece como fuente de felicidad para gentes venidas de otros lugares que, paradójicamente, son mucho más felices en sus lugares de residencia. Que alguien ponga orden lógico en esta contradicción.

En fin, menos mal que aún nos queda el recurso de componer un rictus de conformidad (a mal tiempo, buena cara) y abrir una puerta al positivismo considerando que, más bien, debería de darles vergüenza a quienes pergeñan estos análisis estúpidos de la “realidad social” y todavía más a quienes amplifican su importancia recogiendo sus conclusiones en los medios de comunicación. Ah, y procurar no comernos demasiado el tarro ni gastar energía en algo tan etéreo y esquivo. Ya lo dijo Albert Camus: “Nunca serás feliz si sigues buscando en qué consiste la felicidad”.

¡Suscríbete!

Recibe cada viernes las noticias más destacadas de la semana

  • Sonrisa Saharaui
  • JUNIO MULA 24
  • Bobicar
  • Ortodent
  • ROALF
  • lymaco
  • Talleres santa cruz
  • aureum
  • automoción caravaca
  • Heroes en librerias
  • TEOFILO A LA VENTA
Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp
Suscripción ELNOROESTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscripción ELNOROESTE