Mari Carmen Llorente Martínez/Psicóloga Centro de día Mayrena de A.P.C.O.M
“Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero” (Jorge Bucay)
El autoconcepto es el conjunto de creenciaIncrementado la autoestimas valorativas de un individuo sobre sus cualidades y habilidades personales, ya sean físicas o psicológicas, referidas a cualquier dimensión de la persona o de su vida en general, es decir “qué sabemos (o creemos saber) de nosotros mismos”.
Es a partir de este conjunto de creencias sobre nosotros mismos cuando construimos nuestra autoestima, añadiendo un componente afectivo a dichas creencias, es decir si nos gusta o no lo que creemos de nosotros, o “cómo nos sentimos con nosotros mismos/as”.
Nuestro autoconcepto y nuestra autoestima determinan en gran medida nuestro bienestar, nuestra satisfacción personal y nuestra conducta, por lo tanto quienes tienen una mayor autoestima se sienten más felices, son más sanos y tienen incluso menos problemas mentales. Se podría decir que ambos, hacen referencia a la visión de nuestra persona y que esta visión se va modificando a lo largo de la vida en función de las experiencias, las circunstancias y el contexto que nos rodea.
La autoestima por lo tanto es muy importante, y por ello es conveniente trabajarla con la intención de conseguir poder sentirnos más felices, más sanos y con una mayor satisfacción con nosotros mismos.
Muchas personas con discapacidad intelectual tienen, debido a su historia personal, muy bajas expectativas a la hora de superar con éxito los retos que se les puedan plantear. La baja autoestima no siempre tiene por qué estar causada por la discapacidad, muchas veces se relaciona con las tareas que les pedimos. Si les pedimos que hagan cosas demasiado difíciles o simplemente hacemos siempre las cosas por ellos, estaremos produciendo un déficit en su motivación, ocasionando lo que se conoce como indefensión aprendida, lo cual significa que van a anticipar el fracaso y arealizar menos intentos para dominar las situaciones difíciles en las que pueden encontrarse. Todo ello hace que la persona sea insegura y dependiente de la aprobación de los demás.
En este punto se debe incidir en los programas de inteligencia emocional para actuar sobre estas creencias y que logren progresivamente quererse a sí mismos, motivarse para superar dificultades y valorar aquello en lo que más destacan.
Es por todo ello que desde el Centro de Día Mayrena de APCOM, con el objetivo de mejorar el bienestar emocional y personal de las personas con discapacidad intelectual y además lograr que se sientan más valiosas mejorando su creatividad, su productividad, sus relaciones sociales y por lo tanto que consigan disfrutar mucho más de la vida, se trabaja la autoestima a partir de un programa de Habilidades Emocionales.
En este programa, se parte de la idea de que la autoestima se puede incrementar, por lo tanto todas las personas pueden modificar su autoconcepto y su autoestima en cualquier momento de su vida. Además es fundamental, que desde edades tempranas, las personas con discapacidad reciban un apoyo específico en el desarrollo de estos aspectos. Ya que desde pequeños, con frecuencia, están expuestos a situaciones de fracaso continuado. Además, al ser percibidos como dependientes, corren el riesgo de no ser respetados en cuestiones básicas como por ejemplo, la privacidad, el derecho a elegir o a mostrar sus preferencias.
En el programa se plantean diversos objetivos encaminados a incrementar la autoestima y a su vez la confianza en sus habilidades. Entre ellos podemos encontrar los siguientes:
–    Valorar las cualidades y habilidades positivas que poseen.
–    Aprender a valorar y observar cualidades y habilidades positivas en otras personas.
–    Estimular la acción de autovalorarse.
–    Tomar conciencia de que nuestra autovaloración será positiva o negativa dependiendo del estado de ánimo en el que nos encontremos.
–    Favorecer el conocimiento propio y de los demás.
–    Aprender a dar y recibir elogios.
–    Mejorar la confianza y la comunicación del grupo.

Para conseguir estos objetivos, se llevan a cabo en el programa de Habilidades Emocionales diversas y variadas dinámicas de grupo, en las que todos los participantes acaban tomando conciencia de las características positivas que poseen, en la mayoría de casos ellos mismos, y en una minoría con ayuda del grupo. Además se evalúa la capacidad de afrontamiento de cada uno y se le ayuda a plantear metas realistas que pueda conseguir de forma independiente.