CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Allá por el año 1999 Tyler Durden soltó esta perla: «Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos…». Esta reflexión de boca de Brad Pitt en una película donde un grupo de personas se pegaban mamporros como herramienta de disfrute, no era ni más ni menos que el mensaje oculto que se encontraba tras la magnífica «El club de la lucha», esa película que se envolvía tras las testosterona de un grupo de cuarentones en busca de emociones fuertes, pero que realmente aquello de lo que nos hablaba era de rebelarse contra el sistema, luchar contra todo aquello que nos oprime en búsqueda de un pequeño caos que nos haga resurgir de las cenizas.
Otros directores,Nolan por ejemplo, abordaron de nuevo esta idea del caos como fórmula para un nuevo origen a través del personaje del Joker, pero no ha sido hasta Mr Robot, cuando este concepto ha vuelto de nuevo a aflorar si cabe con más fuerza.
La obra pertrechada por Sam Esmail bebe del universo de Fincher, y mucho: voz en off, temática paranoica, atmósferas claustrofóbicas, desdoblamiento de personalidad, etc. Si en la película anteriormente citada la lucha era la excusa para hablarnos de temas de mayor calado, en Mr Robot, lo es la informática y el mundo de los hackers, un perfecto macguffin para reflejar las miserias del mundo actual, ése en el que los bancos y las multinacionales mueven los hilos, y a los que Elliot,como no podía ser de otros modo, quiere dar caza tras la pantalla de su ordenador.
Obra profundamente actual, innovadora y revolucionaria, más en su apartado temático que técnico, Mr Robot se presenta como la gran sorpresa del 2015 que nos deja. La que parecía ser una serie relegada al ostracismo (muchos dudaban de si su historia atraería al gran público), ha calado tanto en el espectador como en la crítica especializada, haciendo de ella un pecado adulto del que todos deberíamos disfrutar.
Mr Robot no es ni más ni menos que la respuesta a los tiempos en los que vivimos, una serie comprometida, pero profundamente entretenida, muy cuerda, pero a la vez demente, perturbadora… Además, si a esto le unimos el nacimiento del nuevo Tyler Durden del siglo XXI,Elliot,las razones para acercase a ella se hacen incuestionables.