MICAELA FERNÁNDEZ

FOTOGRAFÍAS: DAMIÁN GONZÁLEZ/MICAELA FERNÁNDEZ

Como en cada rincón de nuestra tierra, Mula vive la Semana Santa. Siete días llenos de pasión, color y sonido.

Oración del Huerto

Declarada de Interés Turístico Nacional, la tradición de la Semana Santa de Mula se remonta al Medievo cuando se recreaba escénicamente la Pasión y Muerte de Cristo con el fin de transmitir el mensaje al pueblo llano.

Una tradición que se ha mantenido intacta, adaptándose a la llegada de nuevas cofradías y nuevos pasos. Viendo como varias generaciones de muleños han ido asumiendo cargos dentro de la gran familia de la Semana Santa, camareras que siguen mimando minuciosamente las tallas esculpidas por las expertas manos salzillescas de escultores como José Sánchez Lozano, realzan la belleza de las procesiones.

Las angostas calles empinadas, estrechas, muestran con mayor fuerza la pasión y el sufrimiento de la muerte de Cristo. Procesiones que adquieren un sentimiento y belleza distintos desde cualquier punto que se disfruten. Las empinadas o estrechas calles del centro histórico, la grandiosidad de la plaza del Ayuntamiento, con el castillo como telón de fondo desde la cuesta del Caño o rodeadas de las casas señoriales de la calle Mayor.

La dificultad, la devoción y el respeto en las caras de los anderos que portan sobre sus hombros esa gran muestra de la riqueza de Mula.

Otros de los momentos más destacados son las reverencias en Viernes Santo a Jesús muerto en la placeta de Santo Domingo y el Domingo de Resurrección a Jesús Resucitado en la plaza del Ayuntamiento primero y en la entrada al templo de la Purísima donde los anderos, de rodillas y con el paso en alto, lo suben y bajan con signos de gloria hasta el agotamiento.

Pasión desmedida, silencio y respeto se mezclan con el estruendo, la exaltación que en el muleño produce la tamborada.

Este antagonismo hace que la Semana Santa en Mula, sea distinta, diferente, única.

Solemnidad de sus tallas, tradición en cada detalle

Tallas llenas de historia

La solemnidad, historia y belleza de las tallas que forman la Semana Santa de Mula se entremezcla con las nuevas adquisiciones de imágenes dando paso a una riqueza patrimonial de enorme calado y uniendo el esplendor de los grandes artistas de hace décadas con las solemnes tallas de los escultores actuales.

Mula procesiona parte de la historia más tradicional. Imágenes como las del Carmen, la Soledad de 1941, San Juan datado de 1944, La Samaritana o el Ecce Homo de 1946, el Prendimiento de 1952 o la Virgen de Los Dolores de 1956 realzan la grandeza de sus pasos.

Del mismo modo, las tallas de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Magdalena y el Cristo Yacente datados de 1948, La Piedad dde 1951 o San Juan y La Soledad del Calvario de 1961 y 1962 respectivamente.

Más recientes son las tallas de la Cofradía del Resucitado, Jesús Resucitado de 1990, Ángel Triunfante de 1995, María Salomé de 1997 y Ángeles en el Sepulcro y Nuestra Señora de los Ángeles de 2008 y 2012.

Las túnicas nazarenas que han desfilado las calles de Mula generación tras generación.

Sánchez Lozano y la escuela de Salzillo

El maestro escultor Sánchez Lozano, discipulo de la escuela de Salzillo es el autor de gran parte de las imágenes que desfilan en la Semana Santa muleña.

Tallas como San Juan y la Virgen de Los Dolores del Carmen, la mayoría de los pasos de la Cofradía de Jesús Nazareno que procesionan en Viernes Santo se atribuyen a este maestro escultor, como La Piedad o el Cristo Yacente, todos ellos con más de 70 años de historia.

También de la escuela de Salzillo Juan González Moreno, autor del Cristo de la Columna. Entre otros grandes escultores como Carrillo Marco, Lozano Roca o Ramón Cuenca.

Recientemente se documentaba que la túnica que porta el Cristo del Prendimiento fue obra de Salzillo, al igual que el manto que cubre a la Soledad, ambas imágenes de la Hermandad del Carmen, está fechado de antes de la Guerra Civil.

Detalle del Cristo del Prendimiento

La música

El esplendor de las procesiones de Mula no sería igual sin las agrupaciones y bandas de cornetas que las acompañan. En el municipio existen tres bandas que. meses antes de la llegada de la Semana Santa ensayan y ponen a punto su repertorio.

Sus marchas pasionales y fúnebres que resuenan en las noches de la Pasión se tornan triunfales con la llegada de Domingo de Resurrección.

La Banda de Música de la Agrupación Musical Muleña culmina todos y cada uno de los desfiles pasionales dando grandeza y solemnidad al paso de la historia por las calles de Mula representando la Pasión y Muerte de Cristo.

Destaca también durante la Semana Santa muleña el ya tradicional concierto a cargo de la Agrupación Musical Averroes de Cieza tras la recogida de la procesión de Domingo de Resurrección.

Averroes es el broche de oro a la Semana Santa muleña anunciando el fin de los actos desde el Altar Mayor del Real Monasterio de la Encarnación.