FELIPA GEA/Psicóloga, Sexóloga y Neuropsicóloga/

ESPACIO DE ALCOBA

Una vez más, queridos y queridas lectoras, estoy por aquí para instruiros en el área sexual humana y hoy quiero hablaros sobre la historia del condón. Pues el pasado 13 de febrero fue el Día Internacional del Condón, un elemento esencial para cuidar nuestra salud sexual, que también tuvo su día la semana pasada (el 14 de febrero: Día Europeo de la Salud Sexual).

Hola Felipa,

soy madre de una chica de 14 años y el otro día la pillé con condones en su bolso. ¿Debo hablar con ella sobre ello?

Gracias por tu respuesta y tu sección.

Lo cierto es que es una conversación interesante y digna de aplauso. Soy consciente de que puede dar vergüenza o apuro, tanto a ti como a tu hija, pero también soy consciente de que es mejor prestarle la ayuda y la confianza necesaria en estos temas a pesar de la vergüenza. Además, debes tener en cuenta que si tiene condones es porque está cuidando su salud sexual (o prevé cuidarla) y, por lo tanto, tu labor seguramente no sea enseñarle cómo se usa, sino prestarle tu confianza y apoyo para que sepa que la vas a ayudar en cualquier duda o problema que le surja a nivel sexual. Por eso, te voy a contar un poco de historia del condón y algunos detalles que te irán bien en esa conversación.

El condón es imprescindible para evitar el contagio de ITS (infecciones de transmisión sexual) en nuestras relaciones sexuales, además de prevenir embarazos no deseados. Los seres humanos usan los condones desde hace muchísimos años. De hecho, los usamos desde hace milenios para evitar enfermedades y embarazos, incluso se han usado como accesorios decorativos.

El condón más antiguo fue encontrado en la tumba de Tutankamon, el cual tiene más de 3.500 años y lo podemos ver en el Museo del Cairo. No se sabe la principal función de este condón, se cree que dicha función era decorativa y no la de controlar la natalidad. Hay que recordar que la cultura egipcia adoraba al Dios de la Reproducción, inclusive hay escritos que explican que las mujeres usaban supositorios de excremento de cocodrilo, miel y natrón (o “sal divina”) para aumentar la probabilidad de quedarse embarazadas, si bien a veces se ha interpretado esta práctica como un método de anticoncepción.

En realidad, el primer condón con fines anticonceptivos aparece con el médico de Carlos II. El médico llamado Lord Condom, de ahí su nombre. Lo inventó a mitad del siglo XVII para frenar el número de hijos/as bastardos/as que el Rey iba poblando por aquellos lares. Aunque, por los años 40 del siglo pasado, el doctor Norman E. Himes concluyó que Lord Condom sólo era una leyenda.

El preservativo (o condón) es un método anticonceptivo de barrera y existen dos tipos de profilácticos: el masculino y el femenino. Se trata de una funda, que puede ser de diversos materiales (normalmente son de látex), que se adapta al pene (condón masculino) o a la vagina (condón femenino). Este método tiene varias ventajas, una de ellas es que no precisa de la atención de un/a profesional sanitario/a, ya que es fácil de usar mediante unas instrucciones, que normalmente aparecen en el envase. Además, es el único método anticonceptivo que además de prevenir los embarazos no deseados, también protege de las ITS.

En el mercado existe una amplia gama de condones masculinos, pues los hay con estrías, de sabores, de colores, extrafuertes, extrasensitivos, para retrasar la eyaculación y un larguísimo etcétera. Estos condones se pueden utilizar en cualquier tipo de relación sexual: anal, oral, vaginal… Eso sí, quiero recordar que, si se usa un condón para sexo anal, ese mismo condón no se debe usar seguidamente para realizar sexo vaginal o sexo oral, ni viceversa. Pues puede dar lugar a una infección en la misma persona por el hecho de pasar gérmenes o bacterias de una parte del cuerpo a otra, además de que el condón pierde su lubricación y provoca su ruptura. Del mismo modo, tampoco se debe usar un mismo condón con distintas personas o en diferentes relaciones sexuales.

Recuerdo a todos y todas las personas que me leen las diferentes formas de hacerme llegar sus dudas, preguntas, sugerencias e impresiones. Únicamente deciros que ¡me encanta recibir vuestras propuestas!

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