JOSÉ MARÍA EGEA SÁNCHEZ

Natural de Caravaca, es sin duda una de las voces con mayor autoridad en cuestiones ambientales en nuestra región y tan importante ha sido su labor de investigación de gabinete como destacable su papel de comunicador en los medios. Sabiendo crear un escenario ideal de coexistencia entre la evidencia científica y la capacidad de generar sensibilización en la población a través de la misma.

Hoy hablamos con Herminio Picazo (1961), biólogo doctor por la Universidad de Murcia  y diplomado en Ordenación del Territorio y en Ingeniería Ambiental. Decano (desde 1996 a 2010) y  Vicedecano (de 2010 a 2018) del Colegio Oficial de Biólogos de la Región de Murcia. Es director gerente de la empresa “Ecopatrimonio”, destinada a ofrecer servicios y proyectos en el medio ambiente y en el territorio.

En su currículum a simple vista, vemos su innegable activismo y compromiso siendo miembro en diversas juntas directivas de entidades de gestión ambiental en distintos ámbitos y asesor reconocido.

En la actualidad es columnista semanal de opinión en el periódico “La Opinión de Murcia” y colaborador habitual de Onda Regional de Murcia donde lleva el programa “Soy Turista”, en el que nos muestra esa otra arista de su persona, la de comunicador y creador de conciencia ambiental.

Bastante antes de todo eso, Herminio era un alumno del colegio Cervantes de Caravaca y después del colegio “La Santa Cruz” al que le llamaban “el matadero”, según nos cuenta, porque estaba en las inmediaciones de un antiguo matadero local.

Su padre, Faustino Picazo, “Don Faustino”, un médico reconocido y querido en una comarca en la que escaseaban, por su cercanía y atención a toda la población y al que no le importaba desplazarse a cualquier pedanía para tratar a los pacientes. Su madre, Julia, maestra de escuela que pasó la mayor parte de su vida dedicada a ser madre y ama de casa. Juntos llegan con sus cinco hijos a Caravaca, procedentes de Tarazona de la Mancha (Albacete), a finales de los años 50. Herminio, el menor de los hermanos, el sexto, ya será natural de nuestra región.

Tras pasar por el instituto San Juan de la Cruz, Herminio ya tenía claro que quería ser biólogo.

¿Cuándo empezaste a sentir esa sensibilidad especial por las cuestiones medioambientales?

Desde el instituto tenía muy claro que quería estudiar Biología, pero fíjate que lo primero que me atrajo fue la biología celular y el campo de la citología y la fisiología aunque ya tenía cierta sensibilidad porque, como tantos jóvenes de mi época, era una ferviente seguidor de Félix Rodríguez De La Fuente que nos contagió a todos ese amor por la naturaleza y cuando descubrí asignaturas como la Botánica y otras, me di cuenta de que lo que me gustaba era la gestión y conservación del medio natural y la ecología. De ahí parte lo que luego ha sido mi carrera profesional y mi activismo social.

Hoy en día vemos como la gente busca lugares de escapada a entornos rurales y de montaña alejados de nuestra región y sin embargo, apenas conocen nuestros parajes de interior. ¿Crees que nuestro patrimonio ambiental y cultural tiene poco que envidiar a otros destinos más demandados?

El Noroeste es la zona que podría ser más competitiva en turismo rural de nuestra región, y es cierto que estamos un poco alejados de los estereotipos de los espectaculares paisajes pirenaicos o los bucólicos prados asturianos con vacas pastando, pero tenemos, a pequeña escala, de todo y con valores ambientales altos. Desde los años 90 del pasado siglo se empezó a formalizar un turismo rural incipiente en la Región de Murcia que tuvo su origen en la comarca del Noroeste como no podía ser de otra manera. Somos las estribaciones finales de la Sierra del Segura y no es extraño que, junto con Sierra Espuña, Valle de Ricote y algún otro enclave, el Noroeste y pedanías altas de Lorca son los buques insignia del turismo rural. De hecho siempre he pensado que el turismo rural en esta zona está poco desarrollado para la potencialidad que tenemos.

¿Qué podemos aprender de la gestión en otras zonas de interés turístico rural de ámbito nacional?

Una de las principales enseñanzas que podríamos adquirir de otros sitios, es la potenciación y promoción que se hace de esta tipología de turismo en otros sitios. En la Región de Murcia, el producto de “sol y playa” es el producto estrella, y seguro que debe seguir siéndolo porque en términos económicos, de negocio, es un producto imbatible pero otras comunidades autónomas nos llevan bastante ventaja en la promoción del producto “turismo rural y de naturaleza” y nosotros tenemos que aprender de eso. Otra lección podría ser aprender a maximizar los estándares de calidad de la oferta turística. Hay muy buena oferta de alojamientos rurales, de empresas de actividades en la naturaleza pero aún tenemos que mejorar ese aspecto y profesionalizarlo aún más.

Los fondos europeos destinados al desarrollo rural en nuestra comarca se gestionan a través de la asociación Integral. ¿Crees que la gestión de los mismos ofrece garantías y la transparencia suficiente para que sean lo más participativos posible?

Todo el desarrollo rural incluyendo el desarrollo turístico, o al menos la mayor parte de éste ha sido promocionado por los fondos europeos y se han hecho cosas interesantes, lo que yo observo en la comarca del Noroeste que ha faltado en lo que a desarrollo se refiere es todo lo que son procesos de trasformación del medio rural a un “medio rural inteligente” incluido lo que serían puesta en valor de productos de calidad del secano, la agroecología competitiva comercialmente, etc y promocionar todas esas líneas.

¿Piensas que la protección del medio ambiente tiene “colores políticos”?

No debería, claramente no debería tener color político pero lo tiene, independientemente de quién esté gobernando y quién en la oposición porque al final todos los asuntos verdaderamente importantes se colorean de política. Lo que está muy claro es que el Noroeste en materia de protección de áreas naturales lleva un retraso intolerable. Es muy llamativo que una zona como el Noroeste no disponga de ningún espacio natural protegido legalmente, está la reserva natural de Cañaverosa pero luego no tiene ningún espacio de los formalizados como Parque Regional y de los que llamaría sin duda al turismo. Lo positivo que sería para la comarca contar con un Parque Natural o un Parque Regional, como Sierra Espuña, que simplemente la denominación de “Parque” ya es una imagen de marca y una llamada para el turismo rural y de naturaleza.

Al hilo de esa respuesta, las figuras de protección tradicionales, inicialmente excluían la actividad humana y la cultura tradicional de esa área protegida, demostrándose después que no sólo no interferían en la conservación sino que además, eran generadoras de biodiversidad y restauradoras de la misma. ¿Piensas que haría falta una nueva figura que contemplase esa actividad tradicional en el ámbito a proteger?

Hay una figura o una marca de protección que sería muy útil en este sentido que es la de Reserva de la Biosfera que incluye precisamente todos esos conceptos que mencionas. Son zonas protegidas que por un lado preservan los valores naturales e incluyen zonas demostrativas en las que se destaca la actividad cultural en el entorno, la innovación tecnológica que parte de una esencia tradicional. Además la declaración de una zona como Reserva de la Biosfera supone la atracción de muchos fondos de desarrollo y de un reclamo turístico como marca en sí. La comarca del Noroeste a medio plazo podría encajar perfectamente como tal pero para eso hay que empezar por abajo. Las Reservas de la Biosfera normalmente son espacios protegidos con años de gestión y en este sentido lo primero y urgente como comentaba, sería establecer este tipo de figuras.

Una de las cuestiones ambientales que preocupan de forma notable en nuestra comarca es la que tiene que ver con la expansión de nuevos regadíos intensivos junto con la prospección de hidrocarburos por medio de la fractura hidráulica. ¿Qué nos puedes decir de esto?

El problema es grave, y no se puede consentir que los errores de la agricultura intensiva se transfieran de las zonas litoral y centro a las zonas altas de la región, ya no solo por el uso del agua, que es sin duda un factor muy importante, sino por la transformación del territorio, el uso y abuso de agroquímicos, etc y aunque es muy difícil frenar la implantación de zonas de agricultura intensiva debemos intentar controlarlas al máximo en base a permisos de usos de aguas, legislación de ordenación del territorio y otras herramientas. Ahora mismo, a mí lo que me preocupa, incluso desde el punto de vista técnico, es ver que en el Noroeste y en el Altiplano se están introduciendo una serie de cultivos intensivos que no corresponden en absoluto con la vocación agrícola de la zona y que pueden hipotecar el futuro agrícola de la misma, aunque generen beneficios inmediatos, pero una zona como la del Noroeste debe pensar cuál es su desarrollo ahora y cuál va a ser su desarrollo a medio y largo plazo y desde luego esa no es la orientación.

Que opinión te merece el control de acceso y otras medidas de restricción que hemos visto desde hace unos años en zonas emblemáticas de la comarca como el Salto del Usero y más recientemente en el paraje de las Fuentes del Marqués.

En este sentido sería conveniente que la gente recordara el cuento de la gallina de los huevos de oro. Vamos a los sitios porque son maravillosos y si vamos de determinada manera, hacemos que dejen de ser maravillosos. Es comprensible que estas medidas supongan malestar de manera individual, porque a nadie le gusta que, a un sitio que ha ido toda la vida ahora le impidan llegar con el coche o hacer ciertas actividades, o sea que no hay que demonizar tampoco a las personas que protestan contra eso, pero desde el punto de vista colectivo tenemos que pensar que lo primero es el bien común pasa por que esas áreas mantengan sus valores y si no se gestionan dejarán de tener esos valores.

¿Crees que el enoturismo puede ser un “paraguas” bajo el que ampararse la conservación de paisajes naturales del Noroeste?

Me atrevería a proponer que los paisajes del vino de la comarca del Noroeste podrían ser incluso “paisajes culturales” como figura de promoción y protección porque en zonas como el Valle del Aceniche y otras similares tienen un paisaje tradicional asociado con el vino donde hay un mosaico con las sierras, con otra agricultura integrada que cohabita con el ecosistema y esto junto con la Ruta del vino de bullas que está empezando a funcionar turísticamente. El turismo del vino es un segmento dentro del turismo rural que posee unas características que lo hace de especial calidad porque está asociado a una cultura que mezcla el hedonismo y el placer con la cultura tradicional por lo que es un producto muy interesante.

¿Cuáles creen que son los principales retos ambientales a los que se enfrenta la comarca?

La protección y gestión de las áreas naturales y la reconversión agrícola hacia la agroecología.