ANTONIO L. TERRONES RODRÍGUEZ/IU-VERDES
La participación de la juventud en eshay-que-echarlestas elecciones europeas, puede cambiar la situación y la correlación de fuerzas en el parlamento europeo. La juventud es, junto a las mujeres y los inmigrantes, uno de los grupos sociales a quien más está castigando esta crisis económica y de valores. El paro juvenil asciende al 57%, un porcentaje escandaloso, si tenemos en cuenta que vivimos en ese «primer mundo» de la Unión Europea, que algunos y algunas se empeñan en llamar. No obstante, no es solo ahora durante la crisis económica, cuando estamos siendo víctimas de las políticas capitalistas de la Troika y del bipartidismo de PP y PSOE, si no también en los años de la burbuja inmobiliaria donde hemos sido victimas de trabajos precarios y temporales, algo que se ha agravado en la actualidad con las sucesivas reformas laborales de los últimos gobiernos al servicio de la patronal de empresarios, la CEOE. Los contratos temporales juveniles en el Estado español nunca han bajado del 60%, por lo que esta situación no es nueva sino que viene de atrás y se ha agravado en la actualidad.

Haya crisis económica o no, existen unas condiciones estructurales dentro del capitalismo, que evidencias que las y los jóvenes tengamos cada vez peores condiciones de vida. Por ello nos resignamos a decir que somos la generación perdida, porque no es así, SOMOS LA GENERACIÓN ROBADA, a la que se le ha robado el futuro. Les vendieron a nuestros padres y madres y a nuestros abuelos y abuelas, los cantos de sirena de que no pertenecer a esta Unión Europea, era quedarse fuera del progreso económico y social, y… ¿no es acaso esta Unión Europea la que nos ha traído hasta la situación alarmante en la que vivimos? El proyecto actual de la Unión Europea, impulsado en España por PP y PSOE (un ejemplo de ello es la modificación del articulo 135 de la constitución) y construido sobre los tratados de Maastricht y Lisboa, no es más que una sentencia de muerte de nuestro futuro. Por ello toca necesariamente romper con el actual marco de la Unión Europea, es necesario construir otra Europa. Una Europa que esté al servicio de la gente y no al servicio de los banqueros y de las grandes multinacionales, en definitiva de los poderosos que la Troika protege y avala.

La juventud está en lucha por una educación pública y de calidad, por una sanidad pública y de calidad, por unos trabajos dignos y no precarios, por unos derechos laborales dignos, en contra de tener que emigrar a otros países para buscarse la vida, en contra de que nos suban las tasas universitarias y de que nos quiten las becas. Está en contra de los desahucios, de que se discriminen a las y los inmigrantes, del terrorismo machista, de la discriminación que sufre el colectivo LGTBI. El poder tiene que cambiar de bando, no podemos seguir permitiendo que el poder esté en manos de la Troika, de las grandes empresas y la gran banca del IBEX-35. Tenemos que robarles el poder este domingo y que el poder pase a manos de la gente, construir el poder de la gente para darle un golpe al bipartidismo de PP y PSOE, es nuestra tarea. Así pues, este 25 de mayo tenemos la tarea de construir un proyecto transformador liderado por los pueblos y no por los capitales. Un proyecto que siembre ilusión en medio de esta situación de desesperanza. En definitiva, un proyecto que necesariamente será encabezado por nosotras y nosotros, las y los jóvenes, en la lucha por un futuro digno, y que Izquierda Unida en el Estado español quiere llevar a cabo.