GLORIA LÓPEZ CORBALÁN
En 1852 se publicó una novela que abriría un profundo debate sobre la esclavitud en los Estados Unidos. La cabaña del tío Tom escrita por Harriet Beecher Stowe tocaría la conciencia de parte de sociedad estadounidense hasta tal punto que cuando el Presidente A. Lincoln recibió a la escritora en la Casa Blanca en 1862, en plena Guerra civil de Secesión, le diría:»De manera que es usted la pequeña mujer, que escribió el libro que provocó esta gran guerra». La escritora Harriet Beecher StoweY así había sido. Harriet Elizabeth Beecher Stowe, también llamada Mrs. Beecher Stowe; dio vida a el esclavo Tom, el primer héroe afroamericano de la literatura americana, un personaje que soportaba con bondad, sacrificio y amor todas las miserias de su vida de esclavo. En el libro se cuentan además las historias de una serie de personajes, amos y esclavos, que dramatizan la dura realidad de la esclavitud y que Harriet supo describirlas de una manera insuperable.   Harriet era una más en la numerosa prole del reverendo Lyman Beecher, evangelista y puritano de los más puritanos que formó a sus hijos en un ambiente severo entre los textos del Antiguo Testamento.¡Ah! Pero Harriet tenía un temperamento vivo y más adaptación al medio que un geranio, por lo que pensó que lo mejor era deshogarse sin que se dieran cuenta: de un lado, una aparente vida interior inclinada a lo espiritual y expresada de una forma dramática o incluso melodramática delante de su comunidad, mientras luchaba por mejorar el mundo de la única manera que se le estaba permitido: escribir.
En 1832 el reverendo Beecher se trasladó a Cincinnati para fundar allí un seminario teológico; sus hijos le acompañaron. En 1836 se casa con el reverendo Calvin Stowe, «especie de querubín eclesiástico vestido de pastor», al cual dio seis hijos. Parece que entre las labores de la casa y escribir, le dio tiempo a algo más.  Según ella, Dios no le dio seis hijos, sino siete. El último no parido fue La cabaña del tío Tom, del que ella sólo había puesto en letra lo que Dios quería para sus hijos negros. Eso sí, con una capacidad melodramática solo comparable a Sarita Montiel en sus mejores tiempos.   Es la novela una visión severamente crítica de cuanto de inhumano hay en la esclavitud, sistema que aún se mantenía hasta no hace mucho (que son mil años… ) en el lugar con más libertades del mundo. Tras dos viajes a Europa, Beecher Stowe, se dedicó a escribir una segunda parte de la Cabaña del tío Tom, algunos escritos un tanto polémicos en la que acusaba a lord Byron de incesto con su hermana;  pero sobre todo se dedicó a escribir una larga serie de novelas dedicadas a describir lo que ella más amaba: las maneras y las puritanas costumbres de su Nueva Inglaterra, el retrato de un mundo que conocía muy bien y que supo describir con penetrante agudeza: gentilhombres y negreros, propietarios de tierras y hombres políticos, su mundo.
Harriet Beecher Stowe murió en Hartford a los 85 años, “con su moral íntegra, la imaginación puritana aún fértil y la diligencia evangélica todavía intacta”.
Para entonces todo el mundo conocía ya al tío Tom. “Ocurre que, generalmente, me elevo en la teoría… pero me arrastro por el fango en la práctica”, que bien supo esta pequeña mujer expresar el gran dilema existencial.