Pedro Antonio Hurtado García

“Desde que no nos vemos”, título del multiconcierto-homenaje que se celebró el pasado día 17 de noviembre, domingo, en el madrileño recinto del “WiZink Center”, como entrañable y merecido recuerdo al siempre querido e inolvidable Enrique Urquijo. No faltaron, entre otras, las intervenciones de “Los Secretos”, la banda a la que dio cuerpo y vida el desaparecido homenajeado, así como Rozalén, “Amaral”, Miguel Ríos o Coque Malla.

La “movida madrileña”.- Enrique Urquijo Prieto (15-02-1960, Madrid-España/17-11-1999, en la propia capital española), se distinguió como excelente compositor, cantante, bajista, armonicista y guitarrista que alcanzó enorme popularidad integrado en grupos de pop y rockcomo “Tos”, “Los Secretos” y “Los Problemas”. Con el concierto homenaje a Canito, baterista fallecido de los citados “Tos”, se produjo el punto de arranque de la siempre vigente “movida madrileña”, movimiento juvenil surgido durante la transición española y del que Enrique Urquijo se convirtió en uno de los exponentes más emblemáticos. ​

Novia y compañera.- Refirámonos a Pía Minchot, con 44 años actualmente, que conoció a Urquijo con 21, siendo, él, 16 años mayor que ella. Los tres últimos años de la vida del músico, estuvieron juntos, compartiendo su tiempo en un inmueble de la calle Guzmán el Bueno, de Madrid, que compró él. Les acompañaba, habitualmente, María, única hija de Enrique que había tenido con Almudena Navarro Barrio, otra mujer anterior, hija a la que dedicó las canciones “Pero a tu lado” y “Agárrate a mí, María”. El artista, de modo muy rebuscado y romántico, pidió matrimonio a su novia y compañera. “Por supuesto que dije que sí”, comenta, ahora, ella. Pero la boda no llegó a feliz término porque, tres meses después de aquella propuesta matrimonial, el guitarrista fue hallado sin vida, como consecuencia de una sobredosis, en un portal de la calle Espíritu Santo, del madrileño barrio de Malasaña, pese a que estaba demostrado que se cuidaba, iba al gimnasio y protegía su físico. No obstante, no se puede negar que entraba en clínicas con frecuencia, recaía e ingresaba nuevamente, pero siempre expresaba su enorme ánimo de querer curarse. Era el 17 de noviembre de 1999, sobre las 9 de la noche, cuando contaba con 39 años, el momento en el que nos quedamos sin él, pero nunca sin su popularidad, ya que su mítica figura no ha cesado de aumentar y desarrollarse constantemente. El entierro tuvo lugar en el conocido y madrileño “Cementerio de la Almudena”.

Referente de sensibilidad.- Vinculado al también madrileño barrio de Argüelles, donde disfrutó su infancia y juventud y lugar en el que permaneció la mayor parte de su vida. Segundo de cuatro hermanos, siendo Javier el primogénito, componente, igualmente, del grupo “Tos”, en sus orígenes. El tercero es Álvaro, actual líder de “Los Secretos”, desde el fallecimiento de Enrique y, finalmente, Lydia. La formación inicial de “Tos” no era otra que la de los tres hermanos: Javier, Álvaro y el propio Enrique, así como su amigo y compañero de colegio, José Enrique Cano “Canito”, quien fallecería en accidente automovilístico en la madrugada del 1 de enero de 1980, lo que aconsejó a los hermanos Urquijo renombrar el grupo para que pasase a llamarse “Los Secretos”. Y, ese, fue el germen de la exitosa banda que todavía se mantiene en plena vigencia, después de unos 40 años de historia, a lo largo y ancho de cuatro décadas completas en las que Álvaro continúa brindando la obra de Enrique con la incombustible y muy activa banda “Los Secretos”, siempre con excelentes músicos pero muy cambiantes. En aquellos comienzos, era cuando sonaban inolvidables canciones como “Déjame”, “Sobre un vidrio mojado” u “Ojos de perdida”, así como otros muchos temas de este compositor que era todo un referente de sensibilidad.

Abultada obra.- Enrique, a lo largo de su vida artística, dejó inmortalizados, como inmejorable legado, quince discos con “Los Secretos” y, dos más, con “Los Problemas”, descubriéndose, en su música, influencias de grandes personajes como Jackson Browne, Warren Zevon, José Alfredo Jiménez o Neil Young. Notable su esfuerzo para introducir el country rock en España. “Los Problemas” era un grupo paralelo que mantenía Urquijo porque, en él, daba rienda suelta a sus “caprichos” más personales: versiones, temas propios, rancheras o temas de “Los Secretos” adaptados a esa formación. Solía actuar en pequeños locales, acompañándose de músicos amigos, como Begoña Larrañaga, inseparable compañera durante años. Su último tema escrito fue “Hoy la vi”, ocupándose su hermano, Álvaro, de la maqueta y edición para sus posteriores arreglos e inclusión en el álbum homenaje “A tu lado” (año 2000).

Últimos días.- Su actuación última, en directo, tuvo lugar en Zaragoza, colaborando, con guitarra y voz, en el tema “Te debo una canción”, con la formación aragonesa “Ixo Rai”, a quienes acompañaba en calidad de invitado. Su última aparición pública se produjo en la ceremonia de entrega de los “Premios Amigo”, el 4 de noviembre de 1999, jueves, a menos de dos semanas de su lamentable fallecimiento. En su memoria, el ayuntamiento de la capital española decidió otorgarle su nombre a una arteria municipal localizada en el madrileño distrito de Vicálvaro.

Gente cercana.- Si el espacio lo permitiera, cabría hablar, ampliamente, de Juan Luis Ambite, quien, junto a Minchot, eran los verdaderos “ángeles protectores” de Enrique. Ambite, bajista de “Los Pistones”, se inició trabajando como mánager de carretera de “Los Problemas”, cuando Urquijo tenía puestas sus mayores expectativas en esta formación al distanciarse de “Los Secretos”, la triunfadora banda que fundó junto a sus hermanos Javier y Álvaro, santo y seña, que lo fue y lo es, del pop español de los ochenta. Ambite se convirtió en imprescindible y voluntario cuidador del compositor. Trabaron una muy sólida y respetada amistad y siempre estaban juntos, lo que Ambite justificaba con un “pendiente de que no se pierda”, añadiendo, ahora que han pasado 20 años sin el multiintrumentista, que “Enrique era un tipo encantador, con un corazón muy grande, buena persona. Pero no supo gestionar su pelea interior. Lo tenía todo. Una carrera respetada, un grupo nuevo, “Los Problemas”, una novia excepcional, Pía, una hija maravillosa… Pero, así y todo, no estaba cómodo, ni con él mismo, ni con la sociedad. Eso le perdió”.

Reflexiones profundas.- Opinión que era compartida por Miguel Ángel Bargueño, autor de “Adiós tristeza”, en “Libros Cúpula”, extenso y detallado relato de la acelerada e intensa vida, aunque breve, de Enrique Urquijo, obra publicada en 2005 y reeditada, ahora, con motivo del 20 aniversario de su muerte, incorporando datos que quedaron pendientes. Dice Bargueño que “era un tipo brutalmente honesto. En sus canciones estaba su vida. Tenía una sensibilidad fuera de lo común. Era frágil y vulnerable. Todos pasamos por experiencias negativas en la vida, como la muerte de un amigo, los desamores, las desilusiones… Y las gestionamos como podemos. A él, le afectaban mucho estas experiencias negativas y encontró esa vía de escape. Le gustaba ir a contracorriente y tenía una personalidad cambiante. Basta que tuviese un éxito para que quisiera tocar para 50 personas”.

Inolvidable.- No nos queda más espacio para hablar de este hombre inolvidable, joven de su tiempo, de una década que él glorificó y por la que se sacrificó, soportando el fuerte envite de las drogas duras entrando en España masivamente y cuyas obras musicales nos han proporcionado numerosos momentos de diversión, alegría, emoción y múltiples sensaciones. Te recordamos, Enrique, aunque el tiempo pase. Y no te olvidaremos, porque, a ello, nos ayudan tus numerosos y muy valiosos discos. Buenos días.