CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Hacerse mayor implica muchas cosas: asumir responsabilidades, madurar, independizarse, buscar trabajo, etc. Este fenómeno aunque muchos no lo crean también está unido al mundo del serial televisivo, lo que pasa es que en este caso, implica dar un salto al vacío, un golpe en la mesa…, que permita a tu relato avanzar y afrontar nuevos horizontes.

Cuando Fear the Walking Dead apareció en nuestras vidas todo el mundo se apresuró a compararla con su predecesora (The Walking Dead) saliendo en este primer envite no muy bien parada, ya que la pionera estaba fuertemente asentada en la parrilla televisiva, mientras que su hermana pequeña andaba todavía en pañales. Sin embargo, poco a poco Fear the Walking Dead se ha alejado del universo de Rick y ha comenzado a crear su propio relato, el cual en su primera mitad de la 3ª temporada ha alcanzado su nivel más alto.

Fear the Walking Dead decidió apostar desde un principio por un relato más coral, nadie en sus inicios asumía el rol de protagonista que tanto tenemos asociado a Rick. Lo que parecía en un primer momento una apuesta acertada se fue diluyendo por minutos, haciendo que el espectador no empatizara de forma clara con ningún personaje, pues la evolución, desarrollo de los mismos no permitía tal identificación.

Pasaban los capítulos y la cosa no mejoraba, hasta que a finales de la 2ª temporada sus creadores decidieron tirarse a la piscina y apostar fuerte por la disfuncional familia Clark. A día de hoy Madison es uno de los grandes personajes de lo que llevamos de curso, una mujer fuerte, inteligente, protectora, que no duda en hacer cualquier cosa por salvaguardar a su familia, aunque esto implique manipular y tapar la realidad.

Está claro que Madison se aleja del estereotipo del héroe clásico que todos conocemos, pero en el mundo apocalíptico que le ha tocado vivir parece que nadie le va a poner ningún pero. Junto por esta apuesta por hacer evolucionar a sus personajes, Fear the Walking Dead también ha asumido varios riesgos: poner fin a uno de sus personajes principales y abordar temas como la lucha por la tierra, la xenofobia, etc.

Parece que en la era Trump que todo gire en torno a la frontera entre EE.UU y México y que la disputa sea entre los nativos americanos y nuestros protagonistas no es algo al azar, sino una prueba más de que en el universo zombie además de sangre y víscera también existe cierta crítica social.