HABLANDO DE EDUCACIÓN – 05

José Clemente Rubio García

Hoy recalamos en Campos del Río,junto al río Mula, con gran tradición conservera y cercano a grandes urbes,pero con sabor a pueblo tradicional. Hablamos con María José Pérez Cerón, maestra y, actualmente, Alcaldesa de su pueblo.

Quedamos en una terraza tomando un café y nos acompaña un encanto de niña, su hija menor, que está atenta a nuestra conversación, pero sin entrometerse absolutamente nada y con una corrección exquisita.

Cerca de una hora estuvimos hablando y, ante mí, una mujer joven, con mirada transparente, voz suave pero contundente y segura.Yo podría definirla como una mujer trabajadora en el más amplio sentido de la palabra.

María José nace en Francia, sus padres eran emigrantes como tantas familias murcianas en la segunda mitad del siglo pasado, y que, tristemente, vemos como en los tiempos actuales, muchos de nuestros jóvenes mejor preparados, tienen que emigrar a otros países, debido, principalmente, a las políticas equivocadas de nuestros gobiernos y de los mercados internacionales.

María José es la menor de cinco hermanos. Pronto sus padres deciden volver a su tierra, Campos del Río, ya que una cosa que tenían clara es que querían que sus hijos crecieran aquí.

Un desgraciado accidente de su padre, lo deja fuera del mundo del trabajo y su madre, empieza a trabajar en la fábrica de conservas que había en su pueblo.

María José con diez meses ya está en una Guardería, donde es querida y, prácticamente, criada, ya que su madre, con esos horarios interminables de las conserveras, desgraciadamente, se lo impedía y que tenía necesariamente que hacerlo, ya que sus hermanos eran pequeños y a su padre las secuelas del accidente le impedían trabajar.

La etapa escolar la pasó en su Colegio de Campos del Río, aunque sigue recordando esos veranos en la Guardería, donde estuvo hasta los ocho años.

Habla mucho de su madre, del trabajo tan fuerte de la fábrica, de esos horarios que les impiden conciliar la vida familiar con el trabajo, de su comportamiento a la hora de ayudar a sus compañeras, de cuando estuvo en el Comité de Empresa y que la querían. Me enseñó a trabajar para conseguir algo, y que el mundo es de las personas honradas y trabajadoras y que para eso había que formarse y no amedrentarse ante las dificultades que te pueda presentar la vida.

Sigue la vida y María José pasa a estudiar a un Instituto de Molina de Segura, donde vive con uno de sus hermanos mayores, pero siempre con la mirada en su pueblo. Su madre influyó en que se fuera allí, ya que entendía que era necesario el ampliar sus relaciones con otras personas, pero sin olvidar, como es lógico, esas amistades de la infancia y juventud que perduran durante toda una vida.

Muchos recuerdos tienen de “su Guardería”y del Colegio, que le han marcado en su vida, la mayoría para bien, aunque no siempre ha sido así, pero prefiere recordar los buenos momentos.

Recuerda a sus maestras de la Guardería y se atreve a afirmar que su vocación de ser maestra, le viene desde que era muy chiquitita.No puede olvidar a sus maestras del Colegio recordando sus nombres, pero, por evitar, por mi parte, algún olvido, prefiero no nombrarlas.

Cuando recuerda aquellos tiempos de su infancia y primera juventud, se admira de su madre, de la fortaleza que tenía, de tener que sacar a una familia adelante de cinco hijos y un marido enfermo, sin ningún tipo de cultura academicista, sola, pero con coraje, con una fortaleza y visión de futuro dignos de admirar e imitar.

También su padre le influye bastante. Le hablaba de las injusticias, de ayudar a los más frágiles, de la necesidad de ser generosos y servir a los demás. Surge en su interior ese interés por el Servicio Público, que, aunque pueden parecer “palabras bonitas”, para María José son una realidad, siendo feliz cuando se preocupa de sus vecinos, de sus amigas y amigos, de su familia y, de forma muy especial, de sus dos hijas.

Terminado el bachiller, estudia Magisterio y se hace maestra. Una enfermedad de su madre, a media carrera, le hace titubear si seguir o no estudiando. Su madre no puede ya trabajar, pero con esa fuerza que le transmitía, siguió sus estudios hasta terminarla. Siempre los estuvo compartiendo con el trabajo desde que cumplió los 16 años de edad, trabajando en la conserva, supermercado, monitora deportiva, hasta que empezó a trabajar en una empresa relacionada con la construcción.

Sus compañeras se dedican a preparar las oposiciones, pero María José no puede hacerlo. Siempre estuvo trabajando, pero ya encuentra uno no temporal y empieza a formarse en Administración de Empresas. Prepara un Proyecto de Inserción Socioeducativa para Jóvenes de su pueblo y, durante 30 meses, lo desarrolla en el Ayuntamiento.

En ese transcurso, y con la realidad que estaba viviendo, de Listas de Interinos cerradas en Enseñanza y no pudiendo permitirse el lujo de estar estudiando preparando las Oposiciones del Cuerpo de Maestros, decide el hacer en la Universidad un MBA – Master de Dirección de Empresas. Pronto encuentra de nuevo trabajo, donde estuvo muy a gusto y que era muy bien valorada y remunerada.

Llega el amor y contrae matrimonio. En su trabajo estaba a gusto, pero tenía el “gusanillo” dentro, de que ella había estudiado para ser maestra y que le gustaba. Unas compañeras maestras, en una cena, la animan a que se presente a las Oposiciones y que había cambiado la forma de la confección de la Listas de Interinas. Se plantea la duda eterna, de que tenía un trabajo, con un horario difícil de conciliar con la vida social y familiar y  lo que realmente le gustaba era el ser maestra. No había estudiadosuficiente,y le sería muy difícil aprobarlas, pero pensóque, si otros podían,ella también. Se presentó, no aprobó, pero entró en la lista de interinos. No la llamaron a trabajar, pero monta un Centro de Formación en el vecino pueblo de Lorquí. Trabaja en el mismo durante dos años y la llaman a trabajar como maestra. La destinan a Yecla y comprueba que era lo que realmente le gustaba y se sentía feliz. Sigue formándose, inicia un Grado de Primaria con opción de inglés y continúa preparando las Oposiciones que, en una de las veces, las aprueba, pero sin conseguir plaza.

El ser interina no le asusta y, compartimos la idea, que una maestra interina en nada desmerece al cuerpo del profesorado, si no todo lo contrario. Es una profesional que cada dos años se somete a una nueva Oposición, que varias veces las puede aprobar, que está en continuo estudio y formación, además de la experiencia que va adquiriendo en el cambio de centros con el aprendizaje de los compañeros y de las compañeras, pero entiende que algo tiene que cambiar, sobre todo a nivel de nuestra Región. La Escuela Pública está siendo castigada en beneficio de la Escuela Concertada, y eso no es aceptable. Cree que se puede convivir perfectamente, pero de una forma racional, no como se está haciendo en la actualidad.

Se considera, como no puede ser de otra forma, feminista, en lo que se refiere a la igualdad del hombre y de la mujer en todas sus facetas y en pro de eso trabaja y se esfuerza, tanto a nivel personal, profesional o como cargo público como alcaldesa.

María José, gracias por tu espontaneidad, generosidad y tu trabajo. Da gusto el conocer a personas como tú.

Posdata: Es intención del autor, el presentar a una persona fruto de una educación, que no solo se encuentra en el aula, si no en la calle, en la familia… y se fortalece con la académica.