Pepe Ferrer, candidato del Partido Popular a las elecciones municipales

Atreverse a pensar por uno mismo era la máxima kantiana en la que hacía hincapié mi profesor, catedrático de Historia de la Filosofía, Joaquín Lomba, que me enseñó a ver «el mundo tan bello como es». A fuego llevo clavada esa frase a la que ahora me aferro cuando he vuelto a responder a la llamada del Partido Popular, para estar en su lista para las municipales como independiente. Perdonen la inmodestia, pero es que si no explico las cosas desde mi compromiso individual, no puedo exponer qué es para mí participar en este proyecto que, adelanto ya la conclusión, es el que me parece más atractivo y útil para mi pueblo. Creo que la cultura, el conocimiento, es el instrumento que nos capacita para pensar por nosotros mismos. Y así entiendo las cosas. ¿Qué pinta en todo esto el ayuntamiento, la administración local? Sé que el que se está tomando la molestia de leer esto es lo que se está preguntando ahora. Y con toda razón. Verán, yo creo en el individuo, en el ciudadano, si de política se trata, adulto, que toma decisiones libres y responsables. «No preguntes lo que tu país puede hacer por tí; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país» dijo solemnemente el 20 de enero de 1961 John F. Kennedy en el discurso inaugural de su toma de posesión como trigésimo quinto presidente de su país.

Lo mismo se puede aplicar a tu pueblo, a tu ayuntamiento. Lo primero, el compromiso personal, lo segundo, exigir el acceso a lo que desde tu pueblo, tu ciudad, deben ser los instrumentos para lograrlo. He conocido a muchas personas que critican pero que no se comprometen, más que en la barra de un bar, o desde las llamadas redes sociales, donde se atreven a pontificar desde los lugares comunes, desde los tópicos, pero que no dan un paso adelante; donde no se pringan ni hacen nada por nadie con tal de mantener inmaculada su postura. Tiran la piedra y esconden la mano desde su atalaya cómoda: «Si yo mandara…, si yo tuviera el poder de…» para luego dejar en el aire su compromiso y no actuar. Desde la primera de las administraciones, desde la más básica e inmediata se puede actuar, se puede participar. No des soluciones vacías, actúa, compromete tu posición, arriésgate, mójate, equivócate, incluso, que tienes derecho.

Promover la cultura, incentivar el conocimiento, estimular las inquietudes y despertar el espíritu crítico del ciudadano. También preservar las tradiciones, el patrimonio cultural, las señas de identidad, la conservación del legado, material o inmaterial y la participación.

Habitualmente no es así, se busca la «cultura sesgada» y adscrita a un pensamiento definido, partidista, miope y acomodaticio para dominar la opinión. El clásico conmigo o contra mí. Nosotros y los demás. El viejo y manido tópico de que la cultura solo está en posesión de cierto tipo de pensamiento cuando en realidad solo busca la inclusión de los que piensan de determinada manera, la mía, la nuestra, la ortodoxia y se excluye despectivamente cualquier tipo de discrepancia. El pensamiento único. Ese no es el camino. Solo el acceso a la cultura nos libera y forma ciudadanos críticos y libres. Y eso es un peligro, claro.

Yo apuesto por el sentido liberal, aunque sea discutido desde las férreas posturas de quienes se creen en poder de la verdad indiscutida. «Laissez faire, laissez passer» , Dejen hacer, dejen pasar, frente al prejuicio de que la cultura y su acceso solo es posible desde una única perspectiva. En Caravaca tenemos suficientes experiencias de que siempre ha sido lo contrario precisamente cuando se ha dejado hacer…frente a la imposición. Así nacieron el extinto Instituto Municipal de Cultura, La Semana de Teatro, el centro juvenil, el Premio de Ensayo Miguel Espinosa, la sala de exposiciones de La compañía, un espacio abierto a las iniciativas artísticas como hasta ahora no se había conocido en Caravaca… Claro que, eso puede escapar al control de lo «políticamente correcto». ¿Políticamente correcto para quién y para qué? Ahí le duele. Pero si se quieren ciudadanos libres, con criterio, sin el paternalismo de opiniones dirigidas desde la falsa, y equivocada, creencia de que la cultura es solo de izquierdas, ese es el camino, aunque sea el riesgo que se ha de correr. Dejad pensar. Huir de la paz de los cementerios. Otra vez Kant, otra vez atreverse a pensar por uno mismo…

El equipo que forma la candidatura del Partido Popular a las inminentes elecciones locales es una muestra de ello. Un grupo de personas formadas, con una alta cualificación en sus respectivas profesiones, que empeñan su tiempo, su dedicación, su libertad, en trabajar con el ciudadano, con el vecino, para hacer un municipio más participativo, mejor. Con unos servicios, también los culturales, más atractivos, más ágiles. Para todos.

Ahora ha llegado el momento, toda vez que lo más duro de la crisis ha pasado, de volver a pensar en una administración y desarrollo de las iniciativas culturales desde la administración local,  que dejen atrás el actual raquitismo de los últimos años y que vuelva a ser el motor de una ciudad inquieta y emprendedora. También de unas pedanías que puedan acceder a sus propias inquietudes culturales desde el olvidado Circuito Municipal de Cultura, por ejemplo.

Resumiendo, es el momento de fomentar esos espacios e iniciativas desde las que gozar del arte o la cultura (de nuevo reivindicar la antigua Iglesia de la Compañía o el fabuloso Museo Carrilero, por ejemplo) y crear cuantas sean posibles para hacer de nuestro municipio un lugar más abierto, más propicio para el desarrollo de sus habitantes y de quienes, cada vez más, se acercan a disfrutar de nuestro patrimonio y nuestro acervo cultural.